EL DESPERTAR SAI
EL DESPERTAR SAI. : SATSANG DE ANIL KUMAR - PARTES 1 Y 2 SATSANG DE ANIL KUMAR - PARTES 1 Y 2 - EL DESPERTAR SAI.

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viernes, 30 de octubre de 2026

SATSANG DE ANIL KUMAR - PARTES 1 Y 2


 

El profesor Anil Kumar ha presentado esta charla como un satsang extra. Ha seleccionado mensajes importantes que Baba ha impartido a los estudiantes que se reúnen a Su alrededor en la varanda durante las sesiones de la tarde en Prashanti Nilayam. Estas charlas continuarán.

 

 

                 Satsang de Anil Kumar

 

Conversaciones de Baba con los estudiantes.

 

“PERLAS DE SABIDURÍA”

 

Parte Uno

 

7 de octubre de 2002

 

 

Om…Om…Om…

 

                     ¡Sai Ram a todos!

 

 

Las Perlas de Sabiduría son de un beneficio inmenso

 

 Todos los días, Bhagavan habla a los estudiantes y al staff por las tardes, después de concluir las sesiones de entrevistas habituales. Bhagavan es tan bondadoso, que pasa una hora, a veces una hora y media, con los estudiantes y los profesores en el Sai Kulwant Hall, donde podemos ver a Bhagavan sentado en Su silla, rodeado de estudiantes y profesores.

 

Pero no todos los devotos pueden escuchar lo que Swami dice, porque no se trata de un sistema de audiencia pública. Es una conversación casual o informal. Sin embargo, durante la conversación hay ciertas “perlas de sabiduría” y estas “perlas” pueden ser de un beneficio inmenso para todos los devotos Sai.

 

   La edición en telugu del Sanathana Sarathi ha sido publicada con todas estas charlas informales con los estudiantes y los profesores en los últimos 27 números. Eso es, en dos años y tres meses. Pensé que también sería necesario para los devotos de habla inglesa saber lo que Swami les dice a los estudiantes. Así es que recopilé estas charlas sucesivas y les incorporé algunos encabezamientos.

 

   Me alegro mucho de que hayáis acordado y planeado considerar que estas charlas se transmitan en diferentes lenguas a los devotos Sai, ¡Qué Baba os bendiga! Estoy seguro de que los devotos Sai de todo el mundo os lo agradecerán inmensamente, ya que estas charlas no están disponibles para el público en general.

 

   Estos son los puntos recogidos de Sus conversaciones con los estudiantes y los profesores. Por tanto, son muy valiosos. Debemos empezar a compartir estas “perlas Sai de sabiduría” con los devotos. Es nuestra responsabilidad y deber sagrado, no sólo en el momento presente, sino para el beneficio de la posteridad. Qué Bhagavan os bendiga en este empeño. Estoy seguro de que esta línea de actividad será alentada para que vaya más y más lejos en los próximos años. Vuestras sugerencias y comentarios en pos de una mejora son muy bien recibidos. Gracias, ¡Sai Ram!

 

5 de octubre de 2002

 

“He nacido con ellas”

Bien, es muy difícil (llevará algo de tiempo) poner las cosas al día. Como he dicho, he estado haciendo esto en telugu en los últimos 27 meses, o incluso un poco más; así es que, en este caso, comenzaré y seguiré en orden inverso.

 

   Esto ocurrió el 5 de octubre. Bhagavan concedió una entrevista a un grupo de extranjeros. Salió de la sala de entrevistas lentamente, con calma, majestuosamente, con un rostro sonriente, atusándose el cabello con una mano. Caminó hacia nosotros y detendiéndose en frente, me miró directamente a los ojo. Dijo: “¿Te has fijado en esos extranjeros?”. Respondí: “No, Swami”.

 

“Él es el embajador de Rusia. Vino junto a dos de sus secretarios y a un taquígrafo. Hablé con ellos. Empleé bastante tiempo”. Se mostraron muy sorprendidos durante la entrevista. Preguntaron: “Swami, ¿cómo sabes esas cosas? Nos has dicho tantas cosas íntimas, tantas cosas que no sabe mucha gente. ¿Cómo lo sabes? ¡También es increíble que hables nuestro idioma, el ruso! ¿Cómo es que lo conoces?”. Y Bhagavan dijo: “Estas cosas no se aprenden, esas cosas no se enseñan. He nacido con ellas”.

 

 Amigos míos, esta línea de remate podemos considerarla como una Perla Sai de Sabiduría. El Avatar ha nacido con estas capacidades y habilidades…, con esta naturaleza omnisciente, omnipresente y omnipotente. Estas cualidades no se cultivan; no se aprenden; no se practican. Él ha nacido con ellas. Swami hizo este comentario y todos se quedaron muy sorprendidos.

 

1 de octubre de 2002

 

“Consciente, conciencia, Conciencia Universal”

Esto ocurrió el 1 de octubre. Como he mencionado, estoy procediendo en orden inverso. Esto tiene alguna importancia general. Swami estaba hablando con los chicos  doctorados en filosofía. Tenemos seis muchachos trabajando en su programa de doctorado en el Departamento de Administración y Swami les estaba hablando.

 

    De pronto, le preguntó a uno de ellos: “¿Qué es consciencia?”.

El chico dijo: “No lo sé”.

“¡Hmmm! ¿Estás doctorado en Filosofía y no sabes lo qué es consciencia?”.

“No lo sé, Swami”.

“¡Hmmm!”.

Le preguntó a otro profesor: “¿Qué es conciencia?.

“Swami, conciencia es la voz interna”.

“No, no. Estás equivocado”.

Entonces, le preguntó a otro chico de último curso, un estudiante de doctorado en Filosofía: “¿Qué es la Conciencia  Universal?”.

“Swami, no lo sé”.

Swami dijo: “Mira, ‘consciencia’ es mente. Consciencia es nuestra mente. Es la mente que piensa. Es la mente que siente. Es la mente que reacciona, que responde, que late y vibra. Así, ‘consciencia’ significa mente”.

Luego, Bhagavan prosiguió diciendo: “ La conciencia es el intelecto, ¿por qué? La conciencia está muy cercana al espíritu, muy cercana al alma, muy cercana al Atma. Espíritu, alma o Atma son una y la misma cosa. Así, el intelecto está muy cerca del Atma. Este intelecto se simboliza, se transmite o expresa con esta palabra ‘conciencia’”.

   A continuación, Bhagavan dijo: “Entonces, ¿qué es la Conciencia Universal? La Conciencia Universal  es el alma, el Atma que todo lo envuelve, que está encajonada dentro del cuerpo y que, no obstante, se encuentra presente en todas partes. ¿Cómo? El aire está presente dentro de una pelota. El aire se encuentra en una rueda de bicicleta. El aire se halla en la rueda de un coche. Al mismo tiempo, el aire se encuentra en todo el alrededor. Del mismo modo, el espíritu o Atma está presente dentro de cada cuerpo y también en cualquier lugar”.

    Por tanto, estas tres palabras indican tres niveles de consciencia, tres niveles de conciencia, tres niveles de experiencia, tres niveles de comprensión, tres niveles de entendimiento que nosotros encontramos a lo largo del sendero del sadhana intensivo o de la ocupación espiritual.  No debemos detenernos en un solo nivel. Si nos detenemos en el nivel de la consciencia, que es el nivel de la mente, sólo somos emocionales, apasionados, somos bestiales, somos más de mente animal.

  Si nos detenemos en el nivel de la conciencia o intelecto, somos bastante inteligentes, auto-introspectivos, auto-evaluadores. En otras palabras, nos detenemos en el nivel de la auto-indagación. No deberíamos quedarnos ahí. Deberíamos ir más lejos para alcanzar el estado de “Conciencia Universal”, lo esencial, la Realidad, el Atma, el alma o espíritu, el Ser real, el Ser cósmico, que es el ser Universal, como Bhagavan lo expresó.

   Y Bhagavan dijo risueñamente: “Hoy, vosotros muchachos queréis entender estas cosas. Pero los chicos de hoy en día no entienden. Sólo saben malentendidos. No tienen ni idea de los que es comprender”.

 

“No existe la materia inerte”

   Y luego, le hice una pregunta a Swami: “¿Bhagavan?”.

“¿Sí?”

Aquí quiero informaros, amigos míos, de que cuando hay tiempo suficiente, cuando Swami está de muy buen talante, podemos hacerle preguntas sin reserva.

  Bien, pensé en preguntarle esto: “Bhagavan, ¿cuál es la diferencia entre la materia inerte y la Conciencia Universal, el Atma o la energía?”.

   Bhagavan se volvió hacia mí y dijo: “Hmmm, no existe la materia inerte”.

 “Swami, si no existe la materia inerte. ¿qué es todo esto? Esto es inerte. ¿Qué es este suelo? Inerte. ¿Qué son estas paredes? Inertes. ¿El cuerpo? Inerte. Pero el espíritu es activo. El espíritu es Conciencia Universal; el espíritu es consciencia, el espíritu es energía. Sin embargo, dices que no existe la materia, ¿no existe la materia inerte?”.

 Swami dijo: “No, en absoluto existe materia”.

 

“¿Es eso verdad Swami? ¿Cómo?”.

Bhagavan dijo: “Sólo la energía está presente. La energía se transforma en materia. La materia puede volver a transformarse en energía. La energía y la materia son una y la misma cosa. Son procesos reversibles. La materia se convierte en energía y la energía se convierte en materia. Más aún, la materia se compone de átomos y moléculas que constan de electrones, protones y neutrones que giran con plena energía. Así es que, ¿cómo puedes llamarla inerte? En tanto que los electrones, neutrones y micro-partículas se mueven con energía terrorífica, ¿cómo dices que la materia es inerte? Por lo tanto, no existe algo que sea materia inerte. Todo es Divino. Eso que es Divino puedes llamarlo ‘energía cósmica’ o ‘Conciencia’”.

   Esto fue una revelación para nosotros.

 

    Entonces. Él dijo: “¡Mira, Anil Kumar! Lo que dices es prueba de la confusión del presente. Nuestros chicos representan falta de entendimiento, mientras tú mismo muestras confusión  (risas). Y hoy, la educación moderna no es nada más que confusión y mala interpretación.

   Bueno, me sentí muy feliz por ser corregido por Bhagavan. Recibir comentarios del Avatar es un privilegio. Es un tipo de bendición. Si soy un instrumento para recibir información y difundir el mensaje entre todos, entonces, me encanta ser corregido; me encanta que me regañen, doy la bienvenida a ser reprendido. Así es que me gustó, y aquella tarde todo el mundo se unió a mí con un risas estruendosas.

 

“Piedras en el riñón”

Inmediatamente, Swami se levantó de Su silla dispuesto para irse hacia el Hall de Bhajans, pero se detuvo.

 

“Hmmm, ven aquí”, dijo: “debes ver esto”. Me levanté y pasé junto a Él.

 Le dijo a un hombre: “Trae esa bolsa”.

Un chico trajo una bolsa de polietileno. Me preguntó: “¿Qué hay en esa bolsa?”.

“Swami, veo algunas piedras”.

“¿Qué piedras?”.

“Swami, piedras de este tamaño…de gran tamaño”.

“Hmmm, ¿qué son?”.

“Swami, no lo sé”.

“¡Son piedras recuperadas de los riñones de nuestro estudiante! Un estudiante fue recientemente operado y esas pesadas piedras fueron eliminadas de sus riñones”.

Me quedé impactado: “Swami. ¡tan grandes!”.

“Sí, las has visto ahí”. Las estuve viendo ahí todo el tiempo.

Y de repente, Swami dijo: “Doctor Bhat”, con su voz dulce y melodiosa.

El Doctor Bhat se acercó; un hombre de 83 años, de buena complexión y fuerte personalidad. Le llaman “el padre de la nefrología”, lo que significa que es un experto en la ciencia del riñón. Sirvió en el Hospital Philomena de Bangalore. También sirvió como profesor en el Departamento de Nefrología en el Colegio Médico Cristiano de Vellore. Es un hombre muy reputado.

“Anil Kumar, ¿le conoces?”.

“Swami, conozco al Doctor Bhat, que es un antiguo devoto de Bhagavan. Le veo, Swami”.

“Realizó una operación esta mañana”.

“Swami, ¿un doctor de 83 años?”.

“¡Sí! Quienes están con Swami nunca son ancianos (risas). Siempre se sienten jóvenes”.

Oh, todo el mundo se rió. Y entonces dijo: “Bhat, ¿llevaste a cabo tú la operación?”.

“Sí, Swami”.

Entonces, Swami me miró y dijo: “¿Ves?, a esta avanzada edad él está realizando este tremendo trabajo en nuestro hospital. Muy buen devoto”.

  Entonces, juntando las manos, el Doctor Bhat dijo: “Swami, hay una muñeca americana que no deja de jugar. ¿Cómo juega? Cuando das cuerda a la muñeca, se pone a jugar. Yo sólo soy una muñeca en Tus manos, Swami. ¡Tú eres la llave y la cuerda de esta muñeca que danza!”.

   Inmediatamente, me agarré a sus manos y dije: “Señor, usted es un regalo de Baba para los devotos Sai y una persona de inspiración para todos nosotros”.

  Pensé que esto merecía la pena compartirlo con todos vosotros.

 

30 de septiembre de 2002

 

“No quiero estos conforts y comodidades”

Bien, esto ocurrió el 30 de septiembre de este año 2002. ´ Bueno, creemos que Bhagavan tiene muchos coches, y también que Swami tiene muchas comodidades. Eso es lo que pensamos, lo que vemos y decimos.

  Pero esta es la advertencia de Bhagavan: “Anil Kumar, mira. Nunca me siento a gusto con estas comodidades. No quiero estos conforts y comodidades. Los devotos me fuerzan a aceptar estas cosas.¿Qué puedo hacer?    Lloran y lloran hasta que traen estas cosas. ¿Ves? También pusieron un ascensor para Mí allí dentro. Quiero caminar, pero ¿qué hacer?  Me gusta caminar, pero instalaron allí un ascensor. No quiero esas comodidades”.

  Amigos míos, porque somos humanos pensamos que también Dios necesita comodidades. Como seres humanos, podemos quererlas. Por eso creemos que también Dios las quiere. Pero respecto a esto, Bhagavan dijo claramente: “No las quiero. Sólo me siento muy cómodo siendo corriente y normal”. Eso es lo que dijo.

 

“¿De dónde vienes?”

Y esa tarde, hubo un Chiste. Los niños del colegio de  Primaria hablaron a Swami. ¡Es tan bonito verlo!

  Swami le preguntó a un niño pequeño: “Muchacho, ¿de dónde vienes?”. Ese niño dijo inmediatamente: “Swami, vengo de Ti, Swami”.

 “Oh”.

Entonces, se volvió a los chicos mayores y dijo: “¿Veis?, él dijo ‘de Tí, Swami’, mientras que vosotros decís ‘de Mumbay, de Chennai”. ¡Chi! ¡Fijaros en esos niños!”.

  Y entonces, le preguntó a otro niño pequeño: “¿Cuántos años tienes?”.

“Swami, ocho años”.

“¿Cómo lo sabes?”

“Mi madre me lo ha dicho, Swami”.

“Respuesta correcta. Hey, ¿dónde estáis vosotros, muchachos? ¿Cuántos años tenéis?”.

“Veinte años”

“¿Cómo lo sábeis?”.

“Por la fecha del certificado de nacimiento”.

“¡Chi!” (risas)

¡ Ved que respuestas más agradables dadas por los niños pequeños! Como resultado, los chicos grandes querían copiarlas para que Swami también les apreciara a ellos.

  Entonces, le preguntó a uno de los muchachos mayores (es decir, a un estudiante de postgraduado): “Hey, ¿de dónde vienes?”. Swami hizo la pregunta en telugu.

   Este Chico dijo: “De Tí, Swami”, imitando al niño de primaria. Swami dijo inmediatamente: “Oh, ¿de Mí? ¡Entonces debes saber telugu! Si vienes de Mí, ¿por qué no sabes telugu?”.

Él no pudo responder.

“¿Por qué no contestas?”.

“Uh, no sé”.

“Dijiste ‘de Mí’, entonces debes saber telugu” (risas).

Así, fue una gran broma. Pero, al mismo tiempo, fue una indicación de que nunca deberíamos imitar, nunca deberíamos copiar.

Hace tiempo, Bhagavan dijo: “La imitación es humana. La creación es Divina”.

Somos básicamente Divinos. No tenemos que imitar. Cuando imitamos, perdemos nuestra originalidad; perdemos nuestra naturaleza, perdemos nuestra identidad. Por eso, vamos a ser creativos siendo originales. Esta es una lección para todos.

 

 

29 de septiembre de 2002

 

“¿Tenéis fe?”

Esto sucedió el 29 de septiembre. De pronto, un chico se acercó hasta Swami con las manos juntas y dijo: “Swami, por favor, tócame aquí”.

“¿Por qué?”, dijo Swami, “¿por qué?”.

“Swami, ahí tengo una hinchazón. Sufro de paperas. Es muy doloroso. Por favor, tócame aquí”.

“¿Por qué debería tocarte? Vete al hospital”.

“No, no Swami. Si me tocas, me curaré”.

“¿Tienes fe en ello?”.

“Swami, 100%”.

“Oh, ya veo”.

Swami le tocó suavemente en la parte hinchada. Creedme, al final de los bhajans no tenía ningún dolor. La hinchazón remitió ahí. Fue un milagro. El toque de Bhagavan es una cura garantizada, una cura total. Eso es lo que todos presenciamos aquella agradable tarde.

 

        

28 de septiembre de  2002

 

 

“Nunca perdáis la confianza de los demás”

Luego, Bhagavan le pidió a un chico que hablara. Podéis haberle escuchado. A lo mejor le habéis visto ahí, de pie, dirigiéndose a los otros muchachos. Estoy hablando sobre el 28 de septiembre… sobre los detalles del discurso de ese chico. Habló sobre el seva. Dijo que todo el mundo debería hacer seva con sinceridad. Y entonces, citó un poema de Swami donde se menciona esto: “Más que cualquier culto, que la meditación o que las peregrinaciones, lo más importante es el servicio”. Y luego mencionó algunas de sus experiencias.

 

  Hace tiempo, Swami solía servir comida a los pobres. A eso se le llama Narayana Seva. Al parecer, una vez, cuando Swami había comenzado a servir la comida, se detuvo en un lugar al darse cuenta de la presencia de una mujer que cargaba a un niño en sus brazos. Swami se detuvo allí y llamó a uno de los muchachos Seva Dal. “Estamos sirviendo comida a esta gente, ¿qué ocurre con ese niño?”.

El Seva Dal no pudo responder. “Swami, ¿qué debo hacer?

“Trae un vaso de leche para este niño”.

Así. El Seva Dal recorrió todo el camino para traer el vaso de leche.

Swami se puso a caminar alrededor de las filas, sirviendo comida. Desde una larga distancia, se detuvo y gritó: “¿Has dado leche a ese niño?”.

El muchacho dijo: “Sí Swami”.

Swami dijo: “¡No has hecho nada!”.

Swami hizo todo el camino de vuelta hacia la mujer y tocó el vaso. “Está muy, muy caliente, ¿cómo quieres que el niño se beba la leche? No. Trae otro vaso”. Comenzó a enfriar la leche vertiéndola de una y otra forma, echándola de un vaso a otro. La enfrió. Ofreció la leche al niño y sólo entonces se marchó.

    Esto muestra el cuidado personal que ofrece y el espíritu que quiere que mantengamos mientras hacemos seva. Seva, el servicio, no es una rutina; no es algo mecánico, ¡no!. No es algo programado. Tenemos que llevarlo a cabo de todo corazón.

 

 

 

 

“Estaba con nosotros en Bosnia”

Poco después, el estudiante pasó a mencionar otra cosa que ocurrió en Bosnia. Bosnia, como sabéis, fue un país aquejado por una hambruna, que sufrió un período de sequía durante el cual mucha gente enfermó. Bien, se encontraba en unas condiciones horribles, terribles, penosas. Muchos de vosotros habéis oído hablar de Bosnia. Y entonces, los trabajadrores Sai, los Seva Dal, fueron a ese lugar, a Bosnia. Allí, comenzaron a distribuir a todo el mundo pan y mantas y también repartieron fotografías de Baba a la gente Bosnia.

 

Una persona se acercó y dijo: “¿Una foto?”.

“Sí”

“¿Quién es este hombre?”.

Y ellos dijeron: “Este hombre es Sathya Sai Baba”.

“¿Sathya Sai Baba?”.

“Sí”

“¿Por qué nos dais esta foto? Este hombre estuvo con nosotros hasta ayer. Estaba con nosostros; caminaba entre nosotros, ¿y hoy nos dais esta foto?”.

 

  Así, esto muestra que Bhagavan está en vosotros, con  vosotros, sobre vosotros, por debajo de vosotros, alrededor vuestro.

 

 

“¿Qué calidad de alimento?”

En su charla, el estudiante también mencionó otra experiencia. Fue la vez que Bhagavan visitó Mumbay y dio una entrevista a todas las mujeres, al Mahila Seva Dal. Mientras hablaba a algunas de ellas, dijo: “¿Qué seva estáis haciendo?”.

“Swami, estamos sirviendo comida?”.

“¡Oh! ¿Qué clase de calidad? ¿Es la calidad de 2 Rs. o la de 4 Rs.? (risas)”.

Existen dos variedades de arroz. La variedas un poco más barata es de 2 Rs. La mejor variedad, un poco más cara, es de 4 Rs.

  La mujer dijo: “Swami, estamos dando la variedad de 2 Rs”.

Swami dijo: “¡Mira! Para tus hijos y para tu marido consigues la calidad de 4 Rs. Para esta gente pobre sólo provees calidad de 2 Rs. Eso no es servicio. Si distribuyes la calidad barata entre estos pobres, se pondrán enfermos. No pueden permitirse costearse tratamiento médico. Eso no está bien. Lo que es mejor para vosotros también debería ser lo que se da a los demás. No déis lo que vosotros rechazáis , lo que os resulta inútil o lo que condenáis. Deberíais darles a los demás eso que es mejor”. Eso es lo que Swami dijo.

 

27 de septiembre de 2002

 

 

“No quiero vuestro dinero. Quiero vuestro Amor”

 

Bien, esto tuvo lugar el 27 de septiembre de 2002. De pronto, Swami salió con un sobre. Moviéndolo así dijo: “Hmmm, ¿qué hay en este sobre?”.

 

“Es sólo un sobre, Swami, ¿cómo voy a saberlo?”.

Lo abrió. “Cuenta, calcula y díme”.

Soy muy malo en matemáticas, así es que me puse a contarlo.

“Eres un profesor importante, ¡pero no tienes ni idea! ¡Tampoco sabes de números!”.

Como no quería equivocarme, puesto que los muchachos estaban ahí (podían reírse), con un doble cuidado dije: “Swami, 2 crores de rupias. Es un sobre que los italianos le han presentado a Swami por un valor de 2 crores de rupias”.

   Swami dijo: “No quiero esto. Quiero vuestro Amor, no vuestro dinero. Quiero vuestro Amor”.

   De inmediato, llamó a un italiano que se llamaba…, no me acuerdo del nombre. Ese hombre vino y se sentó en la varanda. Seguramente, le habéis visto allí, pero por supuesto, probablemente le habéis olvidado”.

“Hmmm, ¿qué es ese cheque?”.

“Dos crores, Swami”.

“No lo quiero. Llévatelo. No quiero vuestro dinero. Os quiero a vosotros. Quiero vuestro Amor”.

 Amigos míos, es increíble. Es inaudito. Esto ocurre sólo con Bhagavan Sri Sathya Sai Baba, ¡con nadie más! Existen muchos gurus en todo el mundo que tienen mentalidad de dinero. Aquí está el “Guru de gurus”, el “Maestro de maestros”, el Avatar, a quien le importan dos pitos vuestro dinero. Después de todo, ¿por qué? Dios es riqueza. La riqueza es Dios. Un mendigo pediría dinero; el hombre puede pedir dinero, pero Dios no necesita pedir dinero, porque Dios es riqueza y la riqueza es Dios. Él es la propia personificación de toda la abundancia y prosperidad. ¿Por qué le pediría algo a alguien?

   Esto es una lección para todos. No podéis comprarle. Vuestras fabulosas sumas de dinero nunca le influirán. No espera ningún dinero de nosotros. Sólo quiere que seamos Sus niños. Quiere nuestro Amor, nada más. Esto es muy, muy sorprendente.

 

 

“Ese pequeño niño representó el papel de Sathya Sai Baba”

  Al parecer, este italiano y su esposa tuvieron una entrevista. Y allí, en la sala de entrevistas, también había un muchacho. Ese chico actuó en una serie de televisión titulada Shirdi Sai Parthi Sai. El pequeño hizo el papel de Sathya Sai Baba. Swami le llamó y se lo presentó a todos los que estaban en la sala de entrevistas.

   Baba nos estaba diciendo que al final de las entrevistas, la esposa de este caballero italiano se dirigió a su marido. ¿Qué le dijo?

  “Mira, ¿por qué no adoptamos a este niño? ¿Por qué no regresas tú primero de vuelta a Italia? Estaré aquí algún tiempo con el niño y luego regresaré”.

Bhagavan dijo: “El Amor por Swami era tan profundo que, debido a que el niño representó el papel de Sathya Sai Baba, ellos quisieron llevárselo a Italia, como imaginando que se estaban llevando a Sai Baba con ellos. Esos son el Amor y la intensidad de la devoción de esa pareja italiana”.

   Eso es lo que Bhagavan dijo.

 

                 

“Dos esposas”

Luego, Swami estuvo hablando de un caballero que tenía dos esposas. Por supuesto, la primera de ellas ya no vivía y él se las estaba viendo con la segunda. Ahora, Swami comenzó a bromear: “Sabes, él tiene dos mujeres”.

 

“Oh, Swami, ¿dos esposas?”.

Entonces, Swami dijo: “No, no, no. La primera mujer ya no está. Se murió”.

“Oh, Swami”.

Luego, Swami dijo: “¿Qué le ocurrirá a un hombre con dos mujeres?”.

Entonces, yo dije: “Swami, el hombre lucha duro, sin aliento, con una mujer, ¡casi hasta ahogarse! Con dos mujeres, casi está al borde de la muerte. ¡Está acabado! ¡Sólo le queda que le den la fecha de expiración! ¡No sé cómo alguien puede manejarse con dos mujeres!”.

   Swami se rió y luego dijo: “En los Puranas, las épicas, hay una historia de un rey llamado Uttanapada, que tenía dos mujeres. Una era Suruchi; la otra era Sunithi. Una de ellas tenía un hijo llamado Dhruva. El pequeño quería sentarse en el regazo de su padre, pero la segunda mujer no se lo permitía.

 “¡No puedes sentarte ahí! ¡Fuera!”.

El niño decía: “Mamá, quiero sentarme aquí”.

“¡No, vete!”.

El muchacho dejó el hogar diciéndole todo esto a su madre: “Madre, ¡fíjate en esto! Mi madrastra no me permite sentarme en el regazo de mi padre. No puedo soportar este sufrimiento”.

  El chico se marchó solo al bosque y allí hizo penitencia durante un largo tiempo. Dios se apareció frente a él, concediéndole toda clase de dones y, al final, decidió quedarse allí. Hoy, él se encuentra allí, en la forma de una estrella (conocida como la estrella Polar), llamada Dhruva. Dhruva es el nombre de la estrella que hoy podemos ver ahí.

 

    Y Bhagavan dijo: “Debido a las dos esposas, el padre no pudo dar su amor a ambos hijos. Cuando uno disfrutaba de su amor, el otro empezaba a llorar. Puesto que el otro hijo empezó a recibir el amor del padre, la madrastra, la segunda mujer del rey, comenzó a pelearse. Ya sabéis, ese es el destino”.

 

    

“Tres esposas”

Y entonces dijo: “Anil Kumar, ¿sabes el nombre del rey que tenía tres esposas?”.

  ¿He de decir “lo sé”? Entonces, Él dirá: “Así es que estás coleccionando los nombres de la gente con cierto número de mujeres?”. (risas). Si digo: “No lo sé”, Él puede decir: “¿No sabes ni siquiera eso?”.

  Entonces, Swami aclaró de inmediato: “Sí, es el rey Dasaratha, el padre de Rama. Dasaratha tenía tres esposas: Kausalya, Sumitra y Kaikeyi. Debido a la esposa más joven, Kaikeyi, Dasaratha hubo de sufrir el dolor causado por la separación de Rama. Rama hubo de ser enviado al exilio debido a los dones concedidos a Kaikeyi. Conocéis esta historia. Al final, la separación condujo a Dasaratha a la muerte. Así, el rey de tres mujeres tuvo que sufrir la separación de su hijo, y al final, incluso hubo de enfrentarse a la muerte”. Eso fue lo que dijo Bhagavan.

 

“Diez esposas -los diez sentidos- y el marido -la mente”

  Y finalmente, este no es el “esto ha sido todo”. Esto no termina con la descripción o narración de un historia. Bhagavan es un buen narrador de historias, compartiendo un mensaje, un mensaje universal, tras cada una de ellas.

  Dijo: “¡Hey! Atención. Todos vostros, cada uno de vosotros aquí, tiene diez mujeres”. (risas)

 

“Hey Swami. Con dos mujeres, un rey sufrió; con tres, ¡el otro rey murió! ¿Cómo puede apañarse uno con diez mujeres?”.

Swami dijo: “Las diez esposas son vuestros sentidos. Hay cinco sentidos de acción y cinco sentidos de percepción. Cinco y cinco son igual a diez sentidos. ¡Tenéis diez mujeres!”.

 

  “¡Oh!  OK Swami. ¿Voy a vivir o voy a morir? Con diez mujeres, mis diez sentidos, ¿voy a poder vivir? ¿Quién es en este caso el esposo que debe entendérselas con estas diez mujeres?”.

   Swami dijo: “Tu mente es el maestro. Tu mente es el esposo de estos diez sentidos. Así es que si tu mente -el marido, el maestro-, tiene control total sobre los sentidos, tendrá una pacífica y feliz vida matrimonial. Pero si tu mente o el esposo se vuelve un esclavo de sus mujeres –los diez sentidos-, tiene que danzar a su son y al final se volverá loco”.

 

  Así es que la lección aquí es que la mente debería ser la maestra de los sentidos. “Domina tu mente y sé un maestro” (mastermind) es la línea definitiva, el mensaje de esa tarde de conversación con Bhagavan.

 

 

“Debéis lograr un 100%”

 

Swami le preguntó a un estudiante: “¿Cuántos puntos obtuviste?”.

Ese Chico dijo: “Swami, logré el 85%”.

“¿Y qué pasó con los otros 15 puntos? Tendrías que haber logrado 100 puntos. No puedes decir ‘85’. ¿Qué pasa con los otros 15?”.

Luego, Swami añadió: “Cometiste 15 errores. Sientes haberlos hecho. No digas, ‘obtuve 85 puntos correctos’ cuando también hubo 15 incorrectos, porque el fin de la cultura es la perfección. Por eso, deberías obtener un 100% y no menos de eso".

 

 

25 de septiembre de 2002

 

“¿Qué es la sociedad?”

Y luego, el 25 de septiembre de 2002, fuimos bastante afortunados porque se mencionaron muchos puntos espirituales en la conversación con Swami. Como es habitual, después de concluir las entrevistas, se sentó mirando fíjamente a todos, recogiendo cartas de todos los chicos. ¡Oh! Todos formaron una línea recta, dando cartas una tras otra. El bondadoso, el misericordioso Bhagavan, recibió cartas de casi todos, y luego se sentó. Entonces, comenzó a conversar con nosotros.

 

Dijo: “¿qué es la sociedad?”.

Sociedad en sánscrito es samaja. Bhagavan me hizo esta pregunta: “Qué es samaja, la sociedad?”.

Yo dije: “Swami, un grupo de individuos”.

Bhagavan dijo: “¡No!”.

Siempre estoy preparado para esa clase de respuesta o contestación de Swami. Prefiero incluso dar respuestas erróneas, porque entonces podemos conseguir más información de Él. A veces, también constituye una estrategia espiritual o una manipulación religiosa o una técnica de administración humana (risas). Así es que dije,  “grupo de individuos”.

“No, no”, dijo Swami. “El significado exacto de la palabra ‘samaja’ es igualdad. ‘Sama’ quiere decir ‘igual, igualdad’. ‘ja’ significa ‘nacido de’. Así es que ‘samaja’ quiere decir ‘nacido de la igualdad’, eso que es de igual inclinación, eso que es ecuánime, donde existe la igualdad. ¿Cómo puedes decir ‘un grupo de individuos’?”.

  Entonces pregunté, ¡Swami, ¿cuál es la diferencia entre el individuo y la sociedad?”.

  Bhagavan dijo: “El individuo siempre es egoísta. El individuo siempre tiene un interés propio. El individuo siempre aspira a obtener reconocimiento, nombre, fama y popularidad. Así, el individuo es diferente. El individuo se centra en sí mismo”.

  “Oh Swami, entonces, ¿la sociedad?”.

  “No, la sociedad piensa en la Creación. La sociedad piensa en la Creación, que es una dimensión superior”.

“¡Oh!, entonces Swami, ¿la Creación piensa en qué?”.

Bhagavan dijo: “La Ceación piensa en el creador. Así, el individuo conduce a la comunidad; esa comunidad o sociedad piensa en la Creación y la Creación piensa en el Creador”.

   “Bhagavan, ah, Swami, ¡qué explicación científica!”.

  Entonces, Swami usó cuatro importantes términos técnicos en sánscrito, que os resultarán interesantes. La primera palabra es vyesthi (también conocida como vyasthi), que significa ‘individuo’. La segunda palabra es samasthi, que significa ‘comunidad’. La tercera palabra es sristhi o ‘creación’. Y la cuarta palabra es paramesthi, que quiere decir ‘creador o Dios’. Swami usó esas cuatro palabras –vyesthi, samasthi, sristhi y paramesthi. Ahora, ¿cómo estableció la conexión o la secuencia entre estos cuatro niveles?.

        Bhagavan dijo: “Vyesthi, el individuo, está centrado en sí mismo, mientras que samasthi o la sociedad siempre se refiere a igualdad, samatwa. Mediante la práctica de samatwa (igualdad), la samasthi (comunidad) siempre piensa en srishti (Creación). Y esta Creación (srishti) quiere experimentar paramesthi (al creador). Así, una conduce a la otra en una secuencia perfecta, en orden preferencial”.

 

“¿Cómo establecer la Igualdad en la Sociedad?

 

“Swami, ¡qué explicación! Tengo una pregunta simple, Swami, si me lo permites”.

“Hmm”.

“Swami, si es individuo está centrado en sí mismo, ¿cómo se puede establecer igualdad en la comunidad? ¿Cómo se instaura la igualdad? Si el individuo se centra en sí mismo, ¿es ello posible?”. Esa fue mi pregunta.

   Entonces, Bhagavan dijo: “Igualdad no es un eslogan político. Igualdad no significa ‘similar’. No significa ‘idéntico’. ¿Qué es en este caso lo que tiene que unirse? No unidad ideológica, no unidad política, ¡no, no, no! ¿Qué es unidad? Todos nuestros corazones deberían estar unidos. Sólo la unificación de nuestros corazones, sólo la armonía de nuestros corazones confiere o concede la unidad. Eso es samatwa, igualdad. Nada más”.

   Hoy, amigos míos, no tenemos una sociedad ideal en ningún lugar del mundo, porque nuestros corazones no están unidos. Nuestros corazones no funcionan en perfecta armonía. Así es que estamos desunidos. Eso es lo que Bhagavan ha dicho.

  “Swami, ¿cómo tener armonía en nuestros corazones? ¿Cómo establecer la unidad? ¿Cómo?”.

  Bhagavan dijo: “Es muy fácil”.

“Swami, ¿es muy fácil?”.

“Sí, ¿por qué no?”.

Luego, Swami explicó: “Mira. Amas a tu esposa; amas a tus hijos; amas a tus parientes. ¿No estás vinculado a mucha gente? ¿No estás conectado con diferentes personas? Sí, estás en conexión con diferentes personas. Estás en perfecta unión con otros a través del vínculo del Amor. Y si este Amor se expande más allá, si este Amor se ensancha más y más allá, nuestros corazones se puden unir fácilmente. Nuestros corazones pueden unirse, pueden funcionar en perfecta armonía.

 

 

22 de septiembre de 2002

 

“Conozco a todo el mundo”

Esto tuvo lugar el 22 de septiembre. Swami se sentó relajado en la varanda, mirando a la multitud de devotos, balanceando Su mano y bendiciéndoles. Luego, intercambió sonrisas con los estudiantes.

   Llamó a un muchacho: “Ven aquí”. Ese chico es un estudiante de clase MBA, Master de Administración de Negocios. Viene de Hyderabad, la capital del estado de Andrah Pradesh, India. Swami le llamó.

    “Hmmm, ¿un Chico MBA?”.

 Él dijo: “Sí Swami. Soy MBA”.

 “¿Eres de Hyderabad?”.

“Sí Swami. Soy de Hyderabad”.

Entonces, nos miró y dijo: “¿Sabéis?, antes de incorporarse al programa de MBA ha estado viniendo aquí durante cinco años. Rezó y rezó a Swami para poder ser admitido en nuestra Universidad. Así es que ahora le véis aquí”.

“Oh Swami, ¿es así?”.

“Sí”.

Y luego dijo mirando a los demás estudiantes: “Muchachos, creéis que no os hablo. Creéis que no os conozco, pero conozco a todo el mundo. Puedo no hablaros, pero os conozco a todos. Lo sé todo sobre todos; no tengo que hablaros. ¡Véis!, sabía sobre este chico. ¿No es suficiente prueba de que os conozco también a vosotros? ¿No es suficiente? Conozco a todo el mundo”.

  Y luego dijo: “Hmmm, hace cinco días tus amigos de Hyderabad vinieron aquí, ¿verdad?”.

Dijo: “Sí Swami. Así es”.

“Hmmm, también pasaste algún tiempo con ellos”.

“Sí Swami”.

“Te hablaron”.

“Sí Swami”.

“¿Dónde estoy? Estoy en todas partes. ¿Sobre qué te hablaron? ¿Qué te dijeron?”.

“Swami, todo estaba bien”.

“No, no, no. ¿Te lo digo?”.

“Nada excepcional Swami”.

“Oh, no. ¿No te preguntaron que por qué Swami no te hablaba? ¿No te interrrogaron sobre lo que les decía Swami a los estudiantes cada día?”.

“Swami, sí”.

“Entonces, ¿por qué no me lo dices? Lo sé. ¿Por qué no me dices lo que ya sé?”.

Luego, Swami dijo: “¿Te digo quién vino a verte? El hermano de un compañero tuyo. ¿Cómo se encuentra ahora?”.

“Swami, está bien”.

“¿Por qué no Me lo cuentas? Un compañero busca trabajo. Oh, él tendrá unas citas mañana, ¿te lo dijo?”.

“Sí, Swami, me lo dijo”.

“Entonces, ¿por qué no me lo cuentas?”.

Swami empezó ha hablarnos sobre los amigos de este chico, de sus problemas, del propósito de su visita y de los detalles de sus conversaciones.

 Os lo aseguro, ¡empezamos a sudar! (risas). ¡Oh, Dios! Si empieza a hablar acerca de cada uno de nosotros… Bien, seguramente sentiríamos deseos de escapar corriendo (risas). Todas esas cosas, ciertas cosas, es mejor dejarlas sin destapar. Así es que, ¿qué se le va a hacer?

 

 

“¿Educación moral en un mes?”

Y luego se dirigió al mismo chico: “Hey, muchacho, tenéis una Rama de Juventud en la Organización Sathya Sai, en Hyderabad”.

“Sí, Swami”.

“Tus amigos pertenecen a ese ala de Juventud”.

“Sí, Swami”.

“Hmmm, ¿qué hacen ahora?”.

Él dijo: “Swami, van a hospitales. También visitan cárceles. Visitan  hogares para ancianos y van a colegios y enseñan educación moral a los niños”.

“Muy bien, ¿por cuánto tiempo?”.

“Un mes, Swami”.

“Oh, oh. ¿Enseñan educación moral en sólo un mes? ¡Oh, muy bien!  Aunque estos chicos pasan aquí varios años, no han asimilado esta enseñanza. ¿Podéis impartir toda la educación moral en un mes?”.

“Lo siento, Swami”.

“No, no, no”.

Entonces preguntó,  “¿Qué significa educación moral?”.

Él respondió: “Swami, dentro de la educación moral se enseña lo que es bueno y lo que es malo”.

“¡Oh, oh! Entonces, ¿qué es bueno y qué es malo?”.

“Swami, en otras palabras, ¿correcto o incorrecto?”.

“Oh, vale, ¿qué es correcto y qué incorrecto?”.

Swami siguió así hasta que el chico quedó anulado, hasta que levantó sus manos así, como diciendo: “Por favor, déjame solo, Swami”.

Luego: “Oh, oh”.

El Chico dijo: “Moralidad”.

“Oh, oh, ¿qué es moralidad?”.

“Swami, por favor, no lo sé”.

 

             

“Neethi, reethi, khaythi y jaathi”

Entonces, ¡Swami comenzó a darnos la respuesta! En este punto, Swami de nuevo usó cuatro importantes términos en sánscrito que son interesantes.

   (como algo aparte, quiero decir que podría empezar a compartir las otras cosas que Swami dijo, como “¿qué comiste en el almuerzo?”. Eso está bien para los muchachos, pero nosotros, a esta edad crecida, como jóvenes adultos  –si queréis que nos llamemos así (risas)-, necesitamos escuchar ciertas cosas que contengan algún mensaje. ¿No creéis?).

    ¿Cuáles fueron las cuatro palabras que Él usó? Una fue neethi. La segunda fue reethi. La tercera palabra fue khaythi y la cuarta fue jaathi. Neethi, reethi, khaythi y jaathi. Él usó estos cuatro términos y a continuación comenzó a explicarlos. Las cuatro palabras se engloban bajo el tema de la “educación moral”.

   Swami dijo: “Neethi significa’verdad’ y nada más que ‘verdad’. La segunda, reethi, significa ‘la práctica de la Verdad, la adherencia a la Verdad”.  Seguir el camino de la Verdad es reethi. La tercera, khaythi, significa superficialmente, externamente. Khaythi puede significar ‘nombre y fama’, pero no. Khaythi es thyaga o sacrificio. Y la cuarta palabra, jaathi, quiere decir ‘raza humana’”.

   Así, jaathi es que pertenecemos a la raza humana, que se denomina manava jaathi. Merecemos ser miembros de la raza humana si tenemos khaythi, que es thyaga o sacrificio. Y este sacrificio o thyaga, llamado khaythi, es posible si seguimos el camino de la Verdad, reethi. Seremos capaces de seguir el camino de la Verdad, reethi, si sabemos qué es la Verdad, neethi.

    En otras palabras, si se entiende la Verdad, neethi, ésta puede seguirse mediante reethi, el procedimiento adecuado. Eso conduce a thyaga, sacrificio, que es khaythi. Esto nos brinda a todos la reputación final de nombre y fama, haciéndonos merecedores de ser llamados jaathi, o de la raza humana. ¿Soy claro? Eso es lo que Bhagavan explicó aquella placentera tarde.

 

 

“Dios es vuestro verdadero amigo”

Entonces, con un humor más ligero, le preguntó a ese muchacho: “¿Tienes amigos?”.

  El chico respondió: “Swami, tengo unos cuantos amigos”.

“¿Unos cuántos amigos? ¡No, no, no!”.

Le preguntó a otro muchacho: “¿Cuántos amigos tienes tú? Antes de que respondiera, Swami le dijo: “Tienes muchos amigos, lo sé”.

Entonces añadió: “¿Quién es vuestro verdadero amigo?”.

Ellos se quedaron pensando.

Bhagavan dijo: “Dios es vuestro verdadero amigo. Dios es vuestro único amigo”. Y Swami dio una bonita definición de la palabra “amigo”. En inglés, decimos: “un amigo es necesario si lo es de verdad”.

Eso es lo que Bhagavan dijo: “¿Quién es un verdadero amigo? Aquel que siempre estará en compañía vuestra, que nunca os traicionará, que nunca os engañará, que nunca os abandonará en momentos de dificultad, en momentos de enfermedad, en momentos de peligro- sólo él es vuestro verdadero amigo. ¿Tenéis en la Tierra algún amigo como ese, que nunca os deje, que esté siempre con vosotros, apoyándoos en momentos de dificultad y enfermedad? Él es Dios. Así es que, tratad a Dios como a vuestro verdadero amigo. Siempre estará con vosotros”.

 

“Hrudayam”

Y Bhagavan dio la definición de otra palabra en sánscrito, hrudayam. “Corazón” es su significado. Pero “corazón” es una versión simple, traducida de esa palabra en sánscrito, hrudayam. De hecho, significa algo diferente. El corazón es físico y hrudayam es espiritual. Se puede hacer un trasplante de corazón, pero no un trasplante de “hrudayam”. El corazón se encuentra en el costado izquierdo del cuerpo humano, y es del tamaño de un puño. Pero el corazón espiritual está presente en todas partes. El corazón físico funciona al nivel del cuerpo, mientras que el hrudayam está más allá del cuerpo. Funciona más allá del cuerpo, más allá de los sentidos. Eso dijo Bhagavan.

 

 

“¿Cómo se dirigían a Tí?”

Luego, Bhagavan comenzó a contarnos algunas historias de Su Historia, de Su Biografía, de Su propia vida. Comenzó a hablarnos de su abuelo. Todos vosotros conocéis el nombre del abuelo de Bhagavan. Él era Kondamaraju.

    Bhagavan empezó a decir: “Mirad, Kondamaraju, el abuelo de este cuerpo, era el hombre más respetado del pueblo. Todos le consultaban para arreglar sus disputas familiares o sus riñas, porque Kondamaraju llevaba una vida ideal. Ningún hombre de vicios o de malos hábitos se enfrentó a él siquiera o incluso osó ponérsele delante. Todos le evitaban. Solían venir por la puerta de atrás. No tenían agallas para ponerse frente a él, puesto que era un hombre de ética, de elevados principios morales”.

   Lugo pregunté: “Swami, ¿cómo se dirigía a Tí? ¿Te llamaba Tu abuelo por el nombre de Sathya Sai Baba?”.

   Swami dijo: “No, no, no. Siempre me llamó  ‘Sathya’, que significa ‘Verdad’”.

   “Swami, ¿cómo te llamaba Tu madre?”.

  “A veces me llamaba ‘Raja’, ‘Raja’, ‘Raja’, que quiere decir ‘rey’. Y a veces me llamaba por Mi nombre, ‘Sathya’ ‘Sathya’ o ‘Raja’, esos eran los dos nombres por los que Me llamaban cuando era joven”. Eso es lo que dijo Bhagavan.

 

 

“Los aldeanos vivían en cooperación

Swami dijo: “Mira, Anil Kumar. Tú conoces a los aldeanos de aquellos días”.

 “Swami, soy de ciudad. No conozco la vida de los pueblos”.

Bhagavan dijo: “Mira, la vida de las aldeas es realmente ideal. ¿Por qué? Los aldeanos vivían en cooperación. Los aldeanos vivían en amistad. Los aldeanos siempre se ayudaban entre sí”.

“Oh Swami”

“Sabes, en esos días no teníamos molino de arroz. Traían el arroz encascarillado y tenía que ser molido. No había otra forma. Venía gente de otras áreas y de otros pueblos a ayudar a moler el grano de arroz entero. También Yo iba. Mientras trabajaban, cantaban canciones sobre Dios “Ram, Ram, Ram, Ram, Ram, Ram”. Así es cómo los aldeanos trabajaban juntos, ayudándose entre sí.

  “Otra cosa. En ocasiones de boda, no tenían que comprar cosas. Un aldeano traía el arroz, otro el yogur, otro la leche y otro las hojas en las que se servía la comida. Eso era cooperación. Pero hoy, esa cooperación se ha perdido. La “cultura” significa ‘amistad’, cooperación, ayuda. Esa cultura no está hoy presente. Eso dijo Bhagavan”.

    Y luego, Swami comenzó a recordar Su pasado. “Sabes, Anil Kumar, cuando estaba en el colegio, todos los profesores solían enviarme pequeñas notas”.

    Así es que ¡Swami está acostumbrado a recibir cartas desde Su infancia! Oh, ya veo. Un hábito Divino. Pero los hábitos humanos son difíciles de erradicar. Así, Swami comenzó a recibir esas pequeñas notas de Sus profesores, mientras estudiaba en el colegio.

 “Swami, ¿qué tipo de notas?”.

“Cada profesor solía escribir, ‘Swami, Sathya, ven a nuestra casa esta tarde. Prepararemos platos especiales para Tí”.

“Swami, ¿qué hacías entonces?”.

“No iba a casa de todos. No hacía eso”.

“Entonces, ¿cuál era Tu respuesta Swami? ¡Eras un niño! Ellos eran profesores, ¿Cómo les satisfacías? ¿Cómo les complacías? Habías decidido no ir, así es que ¿qué respuesta les dabas?”.

Baba explicó: “Me dirigía a ellos y les decía suavemente, ‘Señor, si voy a su casa, los otros muchachos se sentirán muy mal. ¿Cómo se sentirán respecto a Mí? Así es que por favor’. Pero solía visitar algunas casas”.

 “Oh Swami, ¿por qué?”.

 “Porque algunos eran muy serios. No comerían hasta que Yo fuera. Mis profesores y sus esposas tampoco comerían hasta que Yo no fuera a su casa. No comerían. Así es que tenía que satisfacerlos”.

 “Swami, ¿qué comías allí?”.

“Algunas pakodas, algunos vadas.  Comía sólo un poco. Incluso ahora, sabes lo que como. En esos días te puedes imaginar… ¡todavía menos!”.

“Oh Swami”.

“Entonces, solía venir a casa y decirle a mi hermano ‘ya he comido’. Se sentían muy infelices, ¿por qué? ‘Cuando se ha cocinado comida para Tí aquí, ¿por qué comes allí’. Se enfadaban mucho conmigo, Anil Kumar, ¿qué hacer?”.

“Swami, puedo entender Tu situación (risas), porque cuando hablas a otros me enfado. Pienso, ¿por qué no Me habla a mí? Así es que, como es normal, la gente sentirá no tener todas las oportunidades de estar contigo. Puedo entenderlo Swami”. Eso es lo que dije.

    Luego, en el colegio, parecía que solían tener encuentros o funciones escolares. Todos los profesores se acercaban a Swami y le decían: “Swami, habla sólo Tú”.

“Señor, tan sólo estoy estudiando cuarto y quinto curso aquí. No sería correcto. Hable usted”.

“No, no, no, no. Habla Tú”.

“Así es que tenía que levantarme y hablar en todas las ocasiones”.

“Swami, ¿cuál era el sentimiento de los profesores?”.

“Oh, solían aplaudir y decir, ‘¡Oh, bien, bien, Swami! Lo que has dicho es bonito’. Eso es lo que solían decir, “Swami, realmente magnífico, realmente magnífico”.

 

 

   

 

20 de septiembre de 2002

 

“Precioso reloj con diamantes”

Esta es lo que pasó el 20 de septiembre de 2002. Bien, ese día Swami quería que nuestro Vice-rector dijera unas palabras. El Vice-rector, en su breve charla, mencionó dos milagros. El primero se refería a un milagro para un devoto de Suecia. Swami le materializó un reloj, un bonito reloj de diamantes. Pero ese caballero no se lo puso hasta el día siguiente.

     Swami dijo: “¿Por qué no te lo pusite? ¿Dónde está el reloj?”.

El caballero sonrió y se mantuvo callado.

 El tercer día, Swami preguntó, ¿dónde está el reloj?”.

 “Hmmm, Hmmm”, dijo.

“El cuarto día, Swami preguntó de nuevo, ¿dónde está el reloj?”.

   El caballero dijo: “Swami, lo siento. No me lo pongo porque cuando regrese a Suecia, las autoridades del aeropuerto me pedirán el recibo.  ‘¿Dónde está el recibo?’ Tendré graves problemas sin él”.

 “Oh, ¿quieres el recibo?” (risas).

 “Swami, bueno, no sé”.

 “Oh, ya veo”.

Entonces, con un movimiento de Su mano, lo puso delante, ¡materializó el recibo y se lo dio! “No te preocupes. No tendrás ningún problema en el aeropuerto. Puedes enseñarlo y marcharte”.

     Pero este hombre de Suecia tenía una mente científica. Leyó el recibo, verificó la fecha y anotó el nombre de la compañía.  Llamó a la compañía.

“¿Es este reloj de su firma? ¿Es un reloj que ustedes han vendido ahí? ¿A quién se lo vendieron? Si tienen algún detalle, por favor, háganmelo saber”.

   Entonces, ¿cuál fue la respuesta? “Un hombre que vestía una túnica roja y con un cabello abundante compró este reloj. Puede preguntarme cómo es que lo recuerdo, porque mucha gente que viene a la tienda a comprar”. No podemos esperar que el vendedor recuerde todos los rostros.

    El vendedor dijo: “Recuerdo a este hombre de la túnica roja porque la mayoría de la gente compra el reloj y se va; coge el recibo y se marcha. Pero este hombre vino de nuevo y pidió un duplicado del recibo. Así es que le recuerdo (risas). Regresó a la tienda pidiendo un duplicado del recibo. Es por eso que me acuerdo”.

   El Vice-recto añadió: “Estando aquí, Swami fue allí, compró el reloj y trajo el recibo, mientras que al mismo tiempo estaba aquí, porque Bhagavan está en todas partes”.

 

 

“He perdido el anillo”

Y el Vice-rector mencionó otra experiencia. Swami visitó el área de Nagaland. Visitó los Himalayas. Visitó el país a lo largo y ancho. Swami materializó un anillo para un joven de Chitagand. Ese hombre, era un obrero que trabajaba en la carretera haciendo labores de construcción.

    El hombre perdió el anillo. Empezó a llorar y vino a Puttaparthi. “Swami, he perdido el anillo”.

“¿Has perdio el anillo? ¿Cómo lo has perdido?”.

   “Swami, soy un obrero, trabajando para hacer carreteras. Así es que ¡he perdido el anillo mientras trabajaba!”.

    “Ya veo. Venga”. Materializó el anillo y se lo dio, lleno de arena (risas).

    “Este anillo lo perdiste en la carretera. Le he traído junto con la arena. ¡Vamos, cógelo!”.

   ¡Ese es Bhagavan Sri Sathya Sai Baba!

 

   

18 de septiembre de 2002

 

“Sé positivo para estar fuerte y sano”


Ahora pasamos a lo que ocurrió el 18 de septiembre. Bhagavan preguntó a dos estudiantes algunas cosas. ¿Qué fue lo que preguntó? ¿Quiénes eran esos dos chicos? Esos muchachos habían estado en el estado de California en los Estados Unidos de América. En California, en algún lugar alrededor de Los Ángeles, hay una Universidad llamada Loma Linda University. Swami envió a estos chicos allí para que hicieran un curso sobre Administración de hospitales. Los Chicos regresaron de ese gran país y ahora se encuentran con nosotros.

   Swami llamó a uno de ellos. Seguro que lo vistéis todo ese día. Le preguntó: ¿Cuál es la necesidad de estar fuerte y sano? Has regresado de los Estados Unidos. Has recibido enseñanza de Administración de la Salud en California, sí. ¿Cómo hacemos para estar fuertes y sanos?”. Esa fue la pregunta que le hizo.

    El chico dijo: “Swami, ser positivo en la vida es el camino, la garantía para estar fuerte y saludable. Tener una actitud positiva. Pensar positivamente. Y entonces, Swami dijo: “Dí algo sobre ser positivo. ¿Qué quieres decir con una actitud positiva? Dí algunas palabras”.

¡Simplemente así! Swami quiere que todo el mundo esté siempre preparado. No te da un lapso de varios días para que te preparas para hablar sobre un tema. “¡Ahí, venga! Levántate”. Así, todos deberíamos estar preparados, eso es todo. Y ese chico empezó a hablar.     

     Dijo: “Baba es el mejor ejemplo de una actitud positiva, porque Swami siempre es positivo. Él nos habla a todos. Espera que se produzca algún cambio en nosotros. Piensa que algún día habrá una transformación en nuestra vida. Bhagavan es siempre positivo. Podemos cometer uno o dos errores, o incluso más, pero Él piensa en nuestras cualidades positivas. Así, nos lo asegura Él”.

    Él es así de positivo. En una ocasión, cuando se estaba llevando a cabo el proyecto del agua, cuando el proyecto del agua estaba en marcha a todo ritmo, dijo: “Estoy listo para vender Prashanti Nilayam. Estoy preparado para hipotecar Prashanti Nilayam. No quiero nada. Quiero poner agua a la gente sedienta de este área. Sí, el agua es importante. Ese proyecto de agua es importante, no la propiedad”.

  

“¿Me compraría alguno de vosotros?”

Y así, Swami le dijo a un grupo de devotos que se encontraba a Su alrededor: “¿Me compraría alguno de vosotros? ¡Venga! Podéis comprarme. Quiero dinero ahora mismo”.

   Todo el mundo dijo: “Swami, ¿comprarte? Oh Swami, no podemos, no podemos. Una anaciana dijo: “Swami, yo te compraré. Vamos, te compraré ahora”.

  Y Swami dijo: “¿Quieres comprarme? Vamos, paga el precio y tómame”.

  Y entonces, esa anciana dijo: “Swami, toma mi corazón y ven a mí. Pagaré el precio de mi corazón. Toma el precio de mi corazón y ven conmigo. Te compraré”.

   Entonces, Baba dijo: “Amma (madre), ¡Soy tuyo! Tómame”. Ese es Bhagavan Sri Sathya Sai Baba.

  Así es que, podemos tener a Bhagavan a cambio de nuestro corazón, no de dinero. Y entonces, el muchacho hizo mención de dos estados: en uno, venimos a Bhagavan. En el estado más alto, ¡Bhagavan viene a nosotros! Eso es lo que el chico dijo en el transcurso de su charla.

 

“Quiero servirte”

También contó otra cosa. Allí en Kodaicanal, un anciano se dirigió a Swami y dijo: “Swami, quiero servirte”.

“¿Qué?”

“Quiero servirte”.

“¿Quién eres tú?”.

“Swami, soy un doctor. Quiero servirte en el hospital”.

 Swami dijo: “Ciertamente, te daré una oportunidad”.

 Mencionando esto, el muchacho dijo: “Cuando tanta gente espera una oportunidad para servir a Swami, independientemente de su edad, a nosotros los estudiantes se nos brinda la ocasión. Debemos hacer el mejor uso de ella”. Eso fue lo que afirmó el muchacho.

   Y luego, Swami dijo mirando a los demás: “Este anciano quiere servirme, mientras vosotros, muchachos, ya estáis conmigo. Entended lo afortunados que sois, ¡lo afortunados que sois! Dios nunca os abandonará. En medio de la tempestad, en mitad de la tormenta, Él os mantendrá y nunca os dejará caer. Comprended esto”.

     Y entonces, el chico añadió: “Mucha gente teme a Dios. No, no, no. Este Dios, Bhagavan Sri sathya Sai Baba os dice que no tengáis miedo a Dios. Amad a Dios y sentid Amor por Él. Podéis temer al pecado. Debéis temer al pecado y amar a Dios”. Eso dijo ese chico.

 

 

“Hizo a los chicos muy felices”

Anteriormente, este muchacho fue estudiante en el Colegio de Primaria de Swami, en Ooty. Como sabéis, los recién admitidos no son felices en un lugar nuevo. Así, al parecer, todos los jóvenes se reunieron y lloraron a voz en grito (similar a nuestro tono alto al cantar bhajans) porque sentían nostalgia. Gradualmente, a medida que pasaba el tiempo, dejaron de sentirse nostálgicos.

   Y parece que, en una ocasión, cuando tenían mucha nostalgia y todos los Chicos lloraban, Swami visitó su colegio en Ooty, donde ellos estaban estudiando. Distribuyó dulces, caramelos y galletas entre todos, pasando allí el festival de Deepavali, haciéndoles muy felices a todos. Este muchacho comenzó a evocar esos días.

 

“¿Cómo está tu madre?”

Después de que Swami oyó esta charla, llamó a otro chico: “¿Cómo se encuentra tu madre?”.

“Swami, Swami”.

“Hmmm, lo sé. Tu madre tiene algún tipo de fluido en los pulmones. No se encuentra bien”,

“Swami, hace tiempo ella sufrió de cáncer. Tú la curaste”.

“¡Hey! Eso fue hace mucho tiempo. Ahora, tiene un fluido en los pulmones. ¿Cómo está?”.

  Él materializó vibhuti. “Envíale esto a tu madre. Mándaselo por correo postal. Se pondrá bien”. Esto demuestra la preocupación de Swami por todo el mundo.

  Y a continuación, este estudiante mencionó su propia experiencia. Parece que su madre se encontraba seriamente enferma. Recibió una llamada de teléfono de su padre: “Hijo, tienes que venir. Tu madre quiere verte”.

  En esos momentos, este chico estaba haciendo su primer año de Master en Ciencias. ¿Cómo podía irse sin permiso de Swami? Estaba tratando de comunicarle esto a Swami, pero no le encontró. ¡Nuestro Dios juega al juego del “escondite” cuando más le necesitamos!

   Entonces, de pronto, después de tres días, Swami dijo: “¿Qué quieres?”.

 “Swami, mi…”.

“¡Oh! Has recibido una llamada de teléfono de tu padre. Te ha pedido que vayas a casa. No te preocupes. Envía este vibhuti a tu madre. Se pondrá bien”.

    Luego dijo: “No, no, no, no. Vete, vete, vete a Mumbay. Vete a ver a tu madre y regresa”.

   Puesto que su madre estaba seriamente enferma, quería ver a su hijo deseperadamente.

  “Así es que, toma este vibhuti y vete a dárselo a tu madre”.

  Y diciendo esto, Swami salió, caminó unos cuantos pasos y dijo: “Vete, vete”.

   El muchacho pensó que debía marcharse inmediatamente. Hizo su equipaje y se fue a esperar al autobús a la ciudad. Al poco tiempo, llegaron unos cuantos amigos y dijeron: “¡No, no, no” Swami quiere que regreses ahora mismo”.

   Entonces, regresó donde Swami le esperaba. Swami dijo: “¿Qué te ha ocurrido?”.

  “Swami, dijiste ‘vete’”.

 “¡No, no! quiero que vayas a la sala de entrevistas, no que te vayas fuera”. (risas)

  El muchacho entró en la sala de entrevistas. Entonces, Swami dijo: “¿Dónde vas?”.

“Swami, debo ir a Mumbay”.

“¿Cómo irás?”.

“Swami, he de coger un autobús hasta la ciudad y allí tomar el tren”,

“¿Cómo te voy a enviar de esa forma? ¿Crees que no sé lo seria que es la situación? No te preocupes. Hmmm, vamos, cógelo”.

  Con un movimiento de Su mano, materializó un billete de Air India (risas) con el nombre del chico escrito en él. “¡Venga!”.

    Swami llamó a otro devoto: “Lleva a este muchacho en coche hasta el aeropuerto”.

  El chico voló hasta su casa. Nadie sabía que llegaba. Fue directamente a su casa y llamó a la puerta. Su madre, que estaba seriamente enferma, se levantó de la cama y abrió la puerta: “¡Hola hijo! ¿Cómo estás?”.

   Ese es el milagro de Sai. Eso es lo que él dijo. ¿Véis? Ése es Bhagavan. Además de que Swami le dio dinero, también le dio un billete de vuelta de Air India para que pudiera volver e informar al colegio inmediatamente.

   Y cuando regresó dijo: “¡Swami, mi madre está bien!”.

“Oh, oh”.

“Gracias Swami. Has curado a mi madre”.

Y Bhagavan respondió: “No la he curado. La fe la ha curado. Sus oraciones la han curado”.

   Así, si tenéis fe y rezáis, habrá respuesta. Eso es lo que dijo Bhagavan. Y al parecer, un día, Swami le dio un huevo al muchacho.

“¿Comes huevos?”.

“Swami, no como huevos”.

“Si Swami te lo da, ¿no lo comes?”.

“Swami, ¿un huevo?”.

“Está bien, cómetelo, venga”.

Entonces, Swami dijo: “¡Venga, rómpelo! “.

    Cuando lo abrió era un dulce (risas) No era un huevo. Era un caramelo. ¡Eso es lo que hizo! Pero, ¿por qué?

    Swami dijo: “Te lo doy porque hoy es el día de Pascua (risas). Por eso te lo doy”.

 

                        Muchas gracias

 

                  ¡Qué Bhagavan os bendiga!

 

Om Asato Maa Sad Gamaya

Tamaso Maa Jyotir Gamaya

Mrtyor Maa Amrtam Gamaya

 

Om Loka Samastha Sukhino Bhavantu

       Loka Samastha Sukhino Bhavantu

       Loka Samastha Sukhino Bhavantu

 

Om Shanti Shanti Shanti

 

Jai Bolo Bhagavan Sri Sathya  Sai Baba Ji Ki Jai!

Jai Bolo Bhagavan Sri Sathya  Sai Baba Ji Ki Jai!

Jai Bolo Bhagavan Sri Sathya  Sai Baba Ji Ki Jai!

 


 

                 Satsang de Anil Kumar

 

  Conversaciones de Baba con los estudiantes

 

“PERLAS SAI DE SABIDURÍA”

Parte Segunda

8 de octubre de 2002

 

Om…Om…Om…

 

¡Sai Ram!

 

  Gracias a Swami por reunirnos esta tarde. En el transcurso de esta hora que tenemos a nuestra disposición, repasaré algunas más de las conversaciones tenidas con Bhagavan en la varanda. Esto es una continuación de lo que os conté el otro día.

 

                21 de septiembre de 2002

             El secreto de una vida larga

Esto tuvo lugar el 21 de septiembre de 2002. Creo que esta noche completaré todos los episodios del mes de septiembre.

 

  Swami le preguntó a alguien: “¿Sabes cómo tener una vida larga? ¿Conoces el secreto de una vida larga?”.

   ¿Quién puede responder a eso? Nadie puede contestar.

 “Swami, no lo sé”.

“Es muy fácil”.

“¿Cuál es Swami?”.

“Sólo se necesitan dos cosas”.

“¿Cuáles son?”.

Él dijo: “Una es sacrificio y la otra es Amor o prema. El sacrificio y el Amor te brindarán una vida larga. Thyaga o sacrificio es la medicina, mientras que el Amor es la dieta. Si tomamos la medicina sin seguir la dieta, la enfermedad nunca se curará. Si seguimos la dieta sin tomar la medicina, estamos a un paso de la tumba. Hasta que no sigamos la dieta y tomemos la medicina a la vez, el mal no puede curarse. Así, la medicina del sacrificio y la dieta del Amor, ambas son necesarias para tener una vida larga”. Eso es lo que Baba dijo.

   En este punto, Swami puso un ejemplo de los Estados Unidos: Rockefeller. Hoy, en los Estados Unidos existe la Fundación Rockefeller. Este centro de caridad trabaja a lo largo de todo el país. ¿Cómo surgió? Rockefeller era inmemsamente rico. Muy, muy rico. No tenía tiempo de pensar en nada que no fuera ganar dinero. Llegó a olvidar cuánto dinero tenía porque estaba muy ocupado.

   Pero Rockefeller se puso enfermo a la edad de 48 años y los doctores le dijeron: “Mira, no vas a sobrevivir más de ocho o diez meses. No vas a vivir mucho más que eso”.

   ¿Quién le dijo esto? Sus doctores en los Estados Unidos hablaron así. Los doctores en los Estados Unidos son muy, muy responsables, según creo, porque, si algo sale mal, son demandados en los tribunales de justicia. Entonces, estarán obligados a pagar dinero a lo largo de toda su vida. ¡Oh, sí!. Por eso, han de ser muy responsables en lo que hacen.

  De esta forma, los doctores dijeron: “No vivirás mucho tiempo”.

  Como consecuencia, Rockefeller comenzó a repartir su dinero entre todos: instituciones educativas, instituciones médicas y muchas otras existentes en los Estados Unidos, con el resultado de que el vivió hasta los 90 años. Una persona que debía haber dejado este planeta Tierra hace 40 años, logró una extensión de su vida. ¿Cómo es esto posible? Debido a su sacrificio. Eso es lo que Bhagavan dijo.

   Lo que se requiere hoy es que nuestros corazones, duros como una piedra, se derritan. Incluso las piedras se secan y se convierten en arena corriente con una exposición continua a la lluvia y al calor. Del mismo modo, nuestros corazones de piedra deberían derretirse al ver la miseria de la gente. Así estaríamos dispuestos a sacrificarnos. Este es el punto esencial de la conversación que tuvimos con Bhagavan el 21 de septiembre.

 

               17 de septiembre de 2002

                     Sólo un testigo

Esto tuvo lugar el 17 de septiembre de 2002. Bhagavan parecía estar contrariado con alguien en particular: quizás con alguien de la administración, con un estudiante o con un profesor. En esta Organización tan grande, habrá decepciones para Él: formas en las que habremos fallado a la hora de colmar Sus expectativas.

    Así es que, Swami se encontraba un poco desilusionado y me miró y dijo: “Cuando algo no va bien con la mujer, el esposo es responsable. Cuando algo no va bien con los hijos, el error es de la madre. Si algo va mal con los estudiantes, el Director es el responsable. Si el Director comete cualquier fallo, entonces el responsable es el Vice-rector”.

  Todos ellos se sientan ahí. De inmediato, se me pasó un pensamiento por la cabeza. Si el Vice-rector comete un error, debe ser un fallo del Rector. ¿Quién es el Rector? ¡Baba! (risas) ¿Sabéis lo que Él dijo?

    Swami señaló inmediatamente, “Si el Vice-rector comete cualquier error, no es un fallo del Rector. (risas) ¿Por qué? En este caso, el Rector es sólo un testigo. Él es sólo un testigo. No es error Suyo”.

 

                    Cómo controlar la mente

Entonces, le dijo a un sujeto que lleva la contabilidad: “Vete, termina tu trabajo y regresa en una hora con el último estado de cuentas”.

  El hombre se fue. Yo estaba observando la situación.

“Swami”.

“¿Qué?”

“¿Quieres que vaya más rápido que el viento? ¿Más rápido que el viento?”.

“Sí”.

“Oh-ho, Swami. ¿Puede él ir más rápido que la luz? ¿Es posible?”.

“Sí, ¿por qué no?”.

“Oh, ya veo”.

Entonces, pensé que debía tener cuidado. Quería cambiar el tono.

“Swami, ¿hay algo que se mueva más rápido que el viento y que la luz, hay algo en el mundo? La luz se mueve al nivel más rápido, lo sabes. ¿Existe algo que se mueva más rápido que la luz?”.

Swami dijo, “Sí, hay una cosa”.

“¿Una cosa? ¿Qué es Swami?”.

“La mente”, dijo.

“Swami, ¿cómo?”.

“Si quieres ir a Nueva York, estás ahí ahora mismo”.

“¿Incluso antes de que llegue la luz?”.

“La luz `puede llevar tiempo, pero la mente está ya ahí. Así es que la mente se mueve más rápido que la luz y el viento”, dijo Bhagavan.

   Luego dije: “Swami, con vegamu (vegamu significa velocidad) ¿es natural mano vegamu, la velocidad de la mente?”.

 “No, no, es rogamu. Es enfermedad. Que la mente corra rápido no es una cualidad natural. Es un desequilibrio. Es una enfermedad”.

“¡Oh, ya veo, Swami!”.

Luego dije: “Swami, ¿cómo controlo la velocidad de la mente? ¿Puedo hacerlo mediante el yoga?”.

  Y Él dijo: “No, no, no. Siguiendo el yoga, sufrirás una nueva enfermedad. El yoga te trae una nueva dolencia”.

“¿Cómo puedo controlarla, Swami? Esa es mi pregunta”.

  Entonces, Swami dijo: “Todos los métodos que vosotros seguís para controlar la mente, para reducir la velocidad de la mente, el yoga y otras prácticas espirituales, parece que sólo os dan resultados temporales y artificiales. Pero no son resultados cognoscibles, ni tampoco duraderos. Es como un milpiés o un ciempiés, que se mueve hacia adelante, retrocede, hacia delante y retrocede, pero permanece en el mismo sitio”.

   Así, todas esas prácticas espirituales son lentas. No ayudan de ninguna forma. Eso es lo que Bhagavan dijo.

  “Swami, dijiste que debíamos controlar nuestra mente, pero que no es posible hacerlo mediante nuestras prácticas espirituales. ¿Por qué debería controlar mi mente primero? Controlando mi mente, ¿cómo puedo hacer mi trabajo?  Debo impartir mis clases. Así, ¿cómo puede lograrlo una persona? Tengo que hacer marketing.  Con el control de la mente, ¿cómo puedo ser un hombre de negocios?”.

Y Swami dijo, “No, no, no. Estás equivocado”.

  Daros cuenta de la forma tan bonita que Él explicó el asunto. Por favor, seguidlo con atención. Este no es simplemente un diálogo o una obra de teatro. Se necesita una pequeña explicación del contexto para tener una comprensión completa de la forma que tiene Sai de enseñar. Los Dichos Sai, las Perlas Sai, están delante de nosotros.

Swami dijo: “Un ejemplo”.

“¿Qué, Swami?”.

“El coche circula”.

“Mm-hmmm”.

“El coche acelera”.

“Bien”.

“Cuando frenáis, las cuatro ruedas se detienen”.

“Sí”.

“Incluso entonces, podéis encender las luces y utilizar dentro el aire acondicionado. Podéis tomar vuestros tentempiés Podéis jugar y hablar. Podéis hacer todo el trabajo dentro del automóvil, aunque éste se haya parado. ¿Comprendéis? Del mismo modo, aunque la mente esté vigilada, aunque la tengáis bajo pleno control, aunque la velocidad de la mente se reduzca, aún así podéis seguir haciendo vuestro trabajo. Podéis realizar vuestra actividad, del mismo modo que hacemos mientras estamos sentados dentro del coche. ¿Soy claro?”.

    Eso es lo que Bhagavan dijo esa vez.

 

Por dentro, estaba pensando: “Okey, Swami, ¿Podrías darme un ejemplo más?”.

  Bhagavan, el gran amo de la mente, la mente perfecta, la mente Divina, el Morador Interior, el apuntador, la Super Mente, dijo esto: “Mira, tú vistes ropa planchada, bien lavada y planchada, ropa blanca”.

“Sí”.

“Supón que empiezas a sentir esto: ‘Si me pongo esta ropa blanca y salgo, me mancharé. Mi traje se ensuciará, así es que no me lo voy a poner’. ¿Es eso lo que piensas? No. Has de ponerte el traje, pero al mismo tiempo tienes que tener cuidado de que no se ensucie. Debes ser cuidadoso en tus movimientos. ¿No lo haces así? Del mismo modo, haz uso de la mente. Haz uso de la mente, porque la mente es tu instrumento. La mente es el regalo de Dios. Para la humanidad, la mente es la causa de las ataduras o de la liberación. Mana Eva Manushyanam Karanam Bandha Mokshayo. Así es que la mente ha de estar bajo control, pero ha de usarse apropiadamente”. Eso es lo que dijo Bhagavan.

 

   A continuación, Swami añadió: “¿Cómo se encuentra la mente hoy en día? La mente va muy rápido, como si mil caballos tiraran de ella. Esa es la velocidad a la que la mente va hoy. Esa es la razón por la que nos sentimos mentalmente perturbados, por lo que nos sentimos agitados. Necesitamos psiquiatras a diario porque no tenemos la mente bajo control. Hemos olvidado que la mente es sólo nuestro instrumento. Pero nos identificamos con ella y sufrimos”. Eso dijo Bhagavan.

    “Swami, eso me gustó. Lo pude entender”.

Bhagavan estaba de buen humor, así es que le pude hacer una pequeña pregunta. “Swami, has dicho que es necesario controlar la mente”.

“Sí”.

“¿Quién tiene que controlar la mente? ¿Quién ha de controlar mi mente?”.

Entonces, contestó: “Primero, has de saber eso. Si lo sabes, la mente será controlada”.

“Oh-ho”.

“Primero, has de saber que debes controlar la mente. Luego comprenderás quién es el controlador que tiene que controlarla. Lo sabrás todo por ti mismo”.

“Swami, ¿debo controlarla yo?”.

Swami dijo: “¿Qué es ese ‘Yo controlo’? ¡Chi! ‘Yo’ controlo la mente. Este ‘yo’ es sólo el nombre y la forma. Con este sentimiento del ‘yo’, del nombre y la forma, no puedes controlar nada, porque estás atado. Estás encadenado. Estás limitado por este sentimiento del ‘yo’. Por eso, tienes que desechar este ‘yo controlo’, tienes que deshacerte de ello”.

   “Bien, Swami, ¿debo deshacerme de ello? Hmmm. Si dejo de lado este sentimiento del ‘yo’, entonces, ¿qué quedará de mí? ¿Dónde estoy, qué soy y quién soy? Cuando este sentimiento del ‘yo’ se va, ¿qué soy yo?”.

  Y Bhagavan dijo: “Cuando el sentimiento del ‘yo’ se ha ido, no eres la mente; no eres el ego, sino que eres el Ser. Eres el Ser”.

 “Ya veo. ¿Qué es el Ser, Swami?”.

“Es el Atma. Es el espíritu. Es la Conciencia Universal. Es Paramesthi”.

   El otro día estuvimos hablando acerca de esto. Paramesthi es la Divinidad. Es Conciencia Universal. Es el Ser. Es el espíritu. Me asustaba mucho desechar este sentimiento del ‘yo’, porque soy feliz con él. “Soy así y así”. Uh-huh “Soy esto y eso”. Oh-ho, bueno. ¡Puedo decir lo que soy!

    “Pero, una vez que el sentimiento del ‘yo’ desaparece, entonces, ¿qué ocurre? ¿es todo un vacío?”.
   Entonces, Bhagavan dijo: “Oh no, no, no. Es sólo en ese vacío, en esa vastedad, en esa nada, en ese silencio, en esa laguna, que tú puedes experimentar el Ser. Experimentas la Conciencia Universal. Experimentas el espíritu, lo real, el Atma. Eso controlará la mente”.

 “¿Cómo, Swami? ¿Cómo?”.

   Swami dijo: “Cuando llegas allí, esto desaparece. Cuando hay un policía, el ladrón huye corriendo. De la misma forma, una vez que el espíritu está presente, las mente dirá ‘Pah’ (risas) y se estará quieta. Cuando el gato ronda cerca, las ratas se meten en sus escondrijos totalmente aterrorizadas, horrorizadas, muertas de miedo. De modo similar, cuando se siente, cuando se experimenta, cuando uno se de cuenta del espíritu real, o Ser, o Conciencia Universal, o Paramesthi, o Divinidad, o Atma, no habrá más sentimiento del ‘yo’. No habrá más psicología. No habrá más intelecto. No habrá nada, porque eres el Ser Supremo”. Eso es lo que dijo Bhagavan.

 

                       El papel del Intelecto

“Swami, eso fue interesante.  Ahora bien, en este proceso, ¿cuál es el papel del intelecto? Bhagavan, eres tan amable… Explicaste lo que es el Ser, lo que el Ser puede hacer, y lo que es la mente y sus caprichos, sus antojos, sus fantasías, y los problemas que la mente puede crear. Pero, ¿cuál es el papel del intelecto?”.

    Bhagavan dijo: “El intelecto te llevará hacia el espíritu”. Algo así como las Líneas Aéreas Northwest o las Líneas Aéreas Trans World, que te llevarán desde Chicago hasta Los Ángeles. Del mismo modo, el intelecto te llevará desde este lugar hasta ése, desde el reino de la mente hasta el reino del espíritu… desde la puerta uno del aeropuerto en Hong Kong hasta ese aeropuerto Kennedy de Nueva York del espíritu”.

    (Anil Kumar le dice a la audiencia: “No es que sea parcial con los Estados Unidos, pero es que ¡es el único país que he visitado y por eso pongo esos ejemplos! Eso es todo. Si hubiera tenido también la oportunidad de visitar otros países, podría haber usado con entusiasmo otros ejemplos, como Moscú y Leningrado. Rezo para tener la oportunidad algún día. Tengo esperanza, ya sabéis. ¡Todavía no la he perdido!).

 

  “Así, el rol del intelecto es el de guiarte, el de llevarte, el de transportarte, el de establecer comunión con el espíritu. Hasta ahora, ha habido sólo comunicación. No más comunicación. El asunto ha de ser comunión, porque la comunicación está atada al tiempo. La comunicación es limitada. La comunicación se establece entre dos. En la comunión, te conviertes en uno con los dos. Por eso, el papel del intelecto es instaurar este vínculo de conexión entre la mente y el espíritu”.

“Swami, sólo Tú puedes explicar las cosas de esta forma”.

  Tengo esta debilidad de no poder controlar mis emociones, especialmente respecto al aprecio. A veces, cuando Bhagavan habla, les puedo parecer extraño a los estudiantes, o de gesto exagerado a algunos devotos, o inculto a otros. Pero no estoy bajo mi propio control.

 “Swami”.

“¿Qué?”.

“Sólo Tú puedes explicarlo así”.

“Manchadi… bueno, bueno”.

  Cuando la leche hirve, se le ha de añadir algo de agua, porque sólo así se calmará.

  Puedo deciros, amigos míos, que nadie es capaz de explicar estas cosas sutiles de forma tan simple. Debido a que visitamos muchos templos, a que vamos a muchas peregrinaciones, a que escuchamos muchos discursos de muchos gurus, ahora nos hallamos confusos, confundidos, totalmente rabiosos y enfurecidos con la espiritualidad. Así, este asunto se ha convertido en un asunto “abandonado de la mano de Dios”. Pero aquí está Bhagavan Sri Sathya Sai Baba, que puede explicar las cosas más difíciles de una forma sencilla, para que las podamos comprender. Ese es el propósito del Avatar. El propósito del Avatar es hacer simples las cosas complicadas, mientras que el propósito del hombre actual es ¡hacer complicadas las cosas más simples! El hombre moderno complica las cosas. El Avatar, las simplifica. Bhagavan lo explica de forma muy simple.

 

16 de septiembre de 2002

                   La compasión de Bhagavan

La compasión de Bhagavan es tan profunda que, a veces, Se sale de la alfombra para bendecir a la gente. Se olvida de Su posición y desciende a la altura de sus devotos hasta cualquier nivel. Aquí tenemos el incidente narrado por un estudiante en la Divina presencia el 16 de septiembre.

    Bhagavan dijo que Él vería a una anciana mientras estuviera en Mumbay. Esto sucedió hace tiempo. Bhagavan hizo todo el camino para ver a esta anciana, que, en aquel tiempo, estaba seriamente enferma. Aunque ella se encontraba en la cama, Bhagavan se desvió de su camino para ir a bendecirla. Para ayudarla a tomar padnamaskar, no podríais creer lo que hizo. Trajo un taburete del salón y puso Su pie sobre él para que ella pudiera hacer el padnamaskar. Él colocó ambos pies sobre el taburete para que ella pudiese tocarlos mientras seguía todavía tendida en la cama. Esa es la compasión de Bhagavan.

   En consecuencia, ella empezó a recuperarse y se puso bien. Después de algún tiempo, la anciana vino a Prashanti Nilayam con su nieto de tres años de edad. Bhagavan bendijo al nieto y a la abuela. El estudiante que estaba contando la historia dijo: “Yo soy aquel niño que a los tres años fue bendecido por Bhagavan, aquel que fue traído por mi abuela”. Luego, prosiguió contando el milagro de su abuela.

    Tiempo después, su abuela de nuevo se sintió enferma cuando estaba en Bangalore. Los doctores dijeron que debían operarla.

   Ella se negó: “No, no podéis hacerlo”.

Los doctores preguntaron: “¿Por qué no? Usted necesita esta operación de emergencia”.

Ella respondió: “Hasta que Bhagavan no dé su consentimiento, no me voy a operar, ¿Okey?”.

  “¿Cómo piensa contactar con Swami? Usted está postrada en la cama. Se encuentra aquí, en Bangalore. ¿Cómo lo hará?”.

“No, no haré nada. Poneros en contacto con Bhagavan por teléfono”.

  Inmediatamente, el nieto llamó por teléfono a Bhagavan y obtuvo respuesta. Era la voz de Bhagavan diciendo “No te preocupes. ¿Por qué temer cuando estoy aquí? Dile a tu abuela que se opere. Yo cuidaré de ella. Pero ahora, dale el auricular. Quiero hablar con ella”.

   Cuando le dio el auricular del teléfono a la abuela, ¿qué ocurrió? ¡De él comenzó a brotar vibhuti! (risas) Esto es algo excepcional. Este es un tipo de milagro del que nunca había oído hablar antes. ¡Vibhuti saliendo del auricular del teléfono!  Ese es Bhagavan Sri Sathya Sai Baba.

    Antes de seguir hablando, he de haceros saber también que Bhagavan nunca habla a nadie al teléfono. No hubo conexión telefónica física. ¿Cómo pudo hablar con Él por teléfono el nieto de la señora? Él es Divino. Sin tener que ir a ninguna parte, sin tener que moverse a otra habitación para ponerse al teléfono, Su voluntad, Su pensamiento, Su gracia, deben haberlo hecho. Él llamó por teléfono en forma de sonido, tomando la forma de una conversación que pudo escucharse. También pudo enviar vibhuti. El nieto de la mujer, que ahora está en la clase de MBA  (Master de Administración de Negocios), narró este milagro y todos nos quedamos atónitos al escuchar la historia.

   Amigos míos, los milagros de Bhagavan no están destinados sólo para el entretenimiento o el pasatiempo, sino para la iluminación. Los milagros Sai son para la iluminación.

 

                      Espíritu de sacrificio

¿Qué ocurrió? ¿Qué ocurrió? Ese mismo día, en el hall, el muchacho mencionó otro milagro en la Divina presencia de Bhagavan. Al parecer, un chico estaba a punto de llegar a Prashanti desde Mumbay, junto a otros miembros de la Sección de Juventud, para realizar algún tipo de actuación delante de Swami. De improviso, el chico no podía venir porque no podía conseguir más días libres en su oficina. Es difícil conseguir vacaciones en una compañía privada. Las suyas ya estaban agotadas porque había tenido que atender a un pariente cercano que había estado hospitalizado en Puna. Así es que no le quedaban días libres para venir a Prashanti Nilayam junto a los otros miembros de la Sección de Juventud de Mumbay. Se sentía impotente.

   En ese momento, otro hombre, un devoto Sai que trabajaba en su misma oficina, se dirigió a él y le dijo: “Trabajaré en tu lugar. Cumpliré mis seis horas de jornada laboral y también haré la tuya de otras seis horas. Vamos a ver al jefe y a convencerle”.

  El jefe se quedó muy sorprendido. Ahí delante tenía a una persona dispuesta a trabajar seis horas de más, añadidas a su jornada regular. Eso es lo que el chico contó en presencia de Swami. Este es el espíritu de sacrificio. Entregarle nuestros deseos de forma incondicional es el arte de la transformación en las Manos Divinas. Este fue el milagro mencionado por el muchacho el 16 de septiembre.

 

            Bhagavan es el Maestro del Universo

  El chico concluyó su charla mencionando otro milagro. Ocurrió durante una visita de Bhagavan a Mumbay. No sé cuántos de vosotros habéis visitado Dharmakshetra. La mayoría habéis visitado Mumbay, porque la gran parte de los vuelos internacionales aterrizan allí, de la British Airways o de American Airlines, por ejemplo. Bhagavan se encontraba allí, en Mumbay. Cada día, una gran muchedumbre iba a verle para obtener Su Divino darshan y para escuchar Sus discursos.

    Una tarde, Dharmakshetra se encontraba abarrotado de devotos, un océano de humanidad, una vasta humanidad. Todo lleno de cabezas, ¡eso era todo! No había ni una pulgada de espacio para moverse. Todas las cabezas miraban hacia arriba. El cielo estaba tan cubierto de nubes como ahora, con una fina llovizna. El Discurso de Bhagavan todavía estaba previsto. El presidente del comité y los altos cargos de la Organización Sri Sathya Sai de Dharmakshetra habían empezado a temblar dentro de sus zapatos. ¿Qué ocurrirá con el público? ¿Qué pasaría con las mujeres que habían venido con sus hijos? ¿Cómo íbamos a tener, pese a todo, el Discurso de Bhagavan?

    Entonces, un caballero dijo suavemente: “Swami, ¿Por qué no podemos escuchar Tu Discurso ahora, en vez de a las cinco en punto? Vamos a escucharlo a las cuatro”.

    Bhagavan dijo: “Ahora que ya se ha anunciado, no se puede hacer nada. Quédate callado”.

   Así, este hombre no tuvo elección. Se dio media vuelta. Luego, ¿qué ocurrió?. Swami abrió Sus ventanas, miró al cielo lleno de negros nubarrones y relámpagos. Podía empezar a llover en cualquier momento.

    Y Bhagavan dijo: “Se acabó”.

    Balanceó Su mano de esta forma. Lo creáis o no, en diez minutos todo estaba claro. El cielo entero estaba claro sin ninguna nube. Y el Discurso de Bhagavan transcurrió como estaba programado, sin interrupción, sin ningún tipo de molestia. Este milagro demuestra que Bhagavan es el Maestro del Universo entero. Es el Maestro de los cinco elementos. Puede controlar cualquier cosa. Eso es lo que sucedió.

 

                   15 de septiembre de 2002

    “El que la da es Bhagavan, por eso la quiero”

Ahora pasaré al 15 de septiembre de 2002. (Estoy tratando de seguir un orden secuencial).

Mientras Swami estaba allí sentado aquella apacible tarde, miró a un muchacho. “Hmmm, ¿qué curso estás estudiando?”.

  El chico dijo: “”Swami el undécimo curso”.

 “Ven”. Él fue. “¿Por qué no te has marchado a casa?”.

“Swami, ¿por qué debería irme a casa?”.

“Tu padre ha tenido un accidente. ¿Por qué no vas a casa?”.

El muchacho dijo: “No me has pedido que me vaya y por eso no me he ido”.

Entonces, Swami sonrió. “Debido a tu fe, puedo decirte que nada le ha ocurrido: sólo ha sido un pequeño accidente. Todo irá bien. No te preocupes”, dijo Bhagavan. Y de inmediato, Swami añadió: “Esta tarde recibiste una llamada de teléfono de tu madre diciéndote que no había nada de lo que preocuparse”.

 “Sí, Swami”.

“¿Por qué no Me lo cuentas? Lo sé. Sé lo que tu madre te dijo por teléfono”.

 Esto fue un milagro para todos los que estábamos allí. Swami sabía lo que había pasado y también conocía la conversación telefónica entre el hijo y la madre.

 Luego, Swami dijo: “Muchacho, tienes mucha fe. ¿Quieres que te de una cadena? ¿Te doy una cadena?”.

Él dijo: “Swami, sí. Quiero una cadena”. (risas)

“¡Pídesela a tu suegra! Ella te la dará. ¿Por qué he de dártela Yo? (risas) Pídesela a tu padre. La conseguirá ya hecha para ti”.

“No, no, Swami. No quiero una que venga de mi suegra o de mi padre. Puesto que Tú me la das, la quiero tener. El que la da es Bhagavan, así es que la quiero, Swami”.

“Oh, ya veo”. A continuación, Él materializó la cadena y se la dio al muchacho. Todos nos sentimos muy, muy felices.

 

                      

14 de septiembre de 2002

         
                     
  Autoestima

Ahora, os llevaré hasta el 14 de septiembre. Bhagavan hizo esta declaración: “Nunca pidáis nada a nadie. No seáis pordioseros. No pidáis nada. Las cosas os llegarán. Si vuestros pensamientos son desinteresados, si vuestros motivos no son egoístas, y si vuestra actividad está cargada de amor, las cosas llegarán a vosotros. No necesitáis pedirlas. Hay que saber mantener la autoestima. La autoestima es muy importante”. Eso dijo Bhagavan.

    Luego añadió: “Miradme. No he pedido nada a nadie. No he alargado la mano a nadie, pero las cosas vienen por sí mismas. ¿Por qué? Soy desinteresado. Estoy lleno de amor. Si sois como Yo, todo saldrá a la perfección”.

   Y también dijo algo más: “Nunca vayáis detrás de la pompa. Nunca busquéis el exhibicionismo, ni la publicidad. Tampoco busquéis la vanagloria. No corráis tras el autoengrandecimiento. No vayáis tras el auto orgullo”.

   Amigos míos, debéis perdonarme por usar tantas palabras. Todos mis intentos son sólo un esfuerzo para ser claro.

   Luego, Swami puso un ejemplo. Hace tiempo, Bhagavan fue a Delhi.  Allí, enviaron un bonito coche –un coche de primera, perteneciente al Presidente del país- para que recibiera a Bhagavan en el aeropuerto con el requerimiento y el ruego de que lo usara allí donde se dirigiera. Pero, ¿sabéis lo que dijo Bhagavan? “No hay nada que hacer. Este es un coche gubernamental. Este coche le pertenece al Gobierno. Usted es la cabeza del Gobierno. No tiene derecho a prestarme el coche. No voy a montarme en él”. Por el contrario, se montó en un pequeño Morris, un viejo modelo de coche. ¿Por qué? La autoestima es más importante que un grandioso coche o que el último modelo de automóvil disponible.

   Esta es una lección para todos nosotros. Es mejor valerse de las propias piernas que “adornarse con plumas prestadas”. Esa fue la lección de Bhagavan.

 

 

                     Transformación

Y luego, dijo hablándole a alguien allí: “Mira, ¿cuánta gente está inspirada?”.

 Allí en la varanda había un chico.

“Anil Kumar, ¿le conoces?”.

“Sí, Swami. Le conozco”.

“Ese chico es ingeniero. Su hermano menor también es ingeniero. Y ambos se han instalado aquí y están sirviendo a Swami. Ahora, sus padres están solos en Mumbay. Ambos hijos se encuentran aquí. Pero, al ver el servicio de Swami aquí, los padres se están ocupando ahora de dos niños huérfanos. Han adoptado a los dos niños. Están cuidando ahora de ellos, obteniendo inspiración de Swami. Un proceso de transformación está teniendo lugar en todo el mundo”. Eso dijo Bhagavan.

 

 

         Encontrar felicidad en el hecho de hacer

Luego, preguntó a los otros muchachos qué estaban haciendo la Puja de Ganesh para Ganesh Chaturthi o Vinayaka Chaturthi. Todos conocéis ese festival. Ellos dijeron: “Swami, estamos haciendo esto y aquello”.

   “Oh, muy bien”. Escuchó lo que estaba haciendo cada uno, los del Colegio de Primaria, los de Colegio Superior de Secundaria, los del Instituto, los de la Universidad, todo el mundo.

    Finalmente dijo: “Mirad, mis muchachos. Encuentro felicidad en el hecho de hacer, no sólo en escuchar, no sólo en hablar. Más que hablar, más que escuchar, más que declarar intenciones, lo que hacéis es más importante. Hacer es más importante que decir y que declarar intenciones. Mis muchachos, me gusta que me digáis lo que habéis hecho. Me gusta que me digáis: ‘He hecho tal cosa, Swami’, más que si me decís: ‘Voy a hacer esto o estamos planeando eso otro’. Todo eso es una declaración de intenciones. Hacerlo y luego contármelo”. 

  Esto es una lección para todos nosotros. Los planes no son para anunciarlos. No tiene nada de importancia diseñar o hacer planes. Lo más importante es la ejecución del plan, la acción. Esa es la lección transmitida esa tarde.

Luego dijo: “Os habréis dado cuenta que el tercer día después de Vinayaka Chaturthi, los chicos traerán muchos ídolos de Vinayaka, carrozas de las diferentes instituciones. Os habréis dado cuenta ¿no es así?”.

 “Sí, sí”.

Le estaban diciendo a Swami, “Swami, traemos esto”.

“Uh-hu”.

“Swami, estamos haciendo esto, estamos construyendo lo otro”.

“Muy bien”.

Bhagavan también es un padre ideal. Se siente feliz al escuchar lo que los chicos están haciendo, cómo vendrán aquí con las carrozas muy bien decoradas, con música, danza y todo eso.

 

 

        Todas tendrán que llegar aquí algún día

Pero, ¿cuál es el mensaje? “Podéis hacer un sinfín de cosas en vuestros lugares, pero todas ellas tendrán que llegar aquí un día u otro”.

En este punto, quiero explicar lo que dijo Swami: “Algún día, todos los ratha (ratha significa ‘carroza’), todas las carrozas, tendrán que llegar aquí”. Eso es lo que dijo Swami.

    Esta declaración tiene un significado interno para el hombre consciente. Toda la gente puede reírse, pero las palabras externas de Swami no son sólo para reírse. ¿Cuál es el mensaje? Para vuestra información, ratha también es el nombre que se le da al cuerpo humano. El cuerpo humano es ratha: una carroza que se mueve. Así, “Todas las carrozas llegarán aquí algún día” quiere decir que toda la gente vendrá aquí algún día. Todos los caminos conducen a Roma. Todos los ríos se funden en el Océano. Así es que, ¡todos vosotros tenéis que estar aquí! Eso es lo que Él transmitió. (Cada vez que Él hace este tipo de declaraciones, siento esta especie de shock eléctrico).

  “¡Qué declaración, Swami! ¡Ah, oh, oh! Eso es lo que pienso. Cuando leemos literatura que tiene algún contenido espiritual, podemos entender el verdadero espíritu detrás de Sus palabras.

 

 

                1 de septiembre de 2002

               Dios está en todas partes

Ahora vamos hacia el primero de septiembre: “Chicos, ¿cómo habéis pasado los exámenes?”.

Un chico de décimo curso se levantó y dijo: “Me han salido muy bien Swami”.

“¿Estás seguro?”.

“Sí, Swami, me han salido bien”.

“No. Has estropeado (respondido incorrectamente) dos preguntas, ¿no?”.

“Sí, Swami”.

“Sé que has fallado en dos preguntas”.

“Swami, lo siento”.

A continuación, le preguntó a otro muchacho: “¿Cómo te ha salido el de hoy?”.

“Muy bien, Swami”.

“Mhmmm. ¿Tienes confianza? ¿Cómo han sido tus notas hoy?”.

“Cien por cien”.

“Ah, bueno. Pero ayer no lo hiciste bien en tu asignatura de ciencias”.

“Ah, es verdad, Swami”.

“Lo sé, lo sé”.

Aquí aparece una afirmación importante. Swami dijo: “Estando aquí, vigilo en todas partes, veo lo que ocurre en todas partes. Mientras me muevo aquí, hablo con Mis Devotos por todo el mundo. Mis devotos están presentes en todas partes. Yo hablo con ellos”. Esto sólo significa que Dios es omnisciente, omnipotente y omnipresente. Dios está en todas partes. Es una bonita declaración que Él hizo en profundidad, que necesita nuestra inmediata atención.

  Luego, en una ocasión, los chicos hicieron una puesta en escena de un drama en frente de Swami, en el Auditorio del Instituto. La noche previa, Él me llamó y dijo: “Vete a ver los ensayos”.

   Tengo esto que, si queréis, podéis llamar debilidad, o virtud (si queréis verlo así), o emoción (si lo preferís) de hablar sobre Bhagavan con todo el mundo. Sí, hablo sin parar, porque quiero terminar mis días hablando sólo de Swami. No tengo otro deseo, nada. “Swami, por favor, hazme un instrumento efectivo para difundir Tu mensaje. Para divulgar Tu mensaje, por favor hazme tu instrumento. No tengo otro deseo”.

   Así, ese día tenía una cita con un grupo de habla hispana o con otro grupo cualquiera. Puesto que les estaba dando una charla, no pude asistir a los ensayos.  Pero para dejar constancia de mi asistencia, fui allí porque sabía que Swami lo comprobaría a la mañana siguiente. No quise tomar ningún riesgo espiritual.  Así es que fui allí a las nueve de la noche. Por aquel entonces, ya habían concluido dos ensayos, pero dije: “Venga chicos, repetidlo una vez más. Mañana Swami puede preguntarme”. Los chicos me quieren porque soy bastante tolerante con ellos. Todos se acercan hacia mí.  Veis, yo les quiero y ellos me quieren.

   Así, les pedí eso y ellos me respondieron: “No nos importa hacer otro ensayo una vez más”.

  Les advertí: “Haced esto y aquello”. Les hice algunas sugerencias, porque Swami podía preguntarme al día siguiente.

  A la mañana siguiente, Swami llamó a unos cuantos de los chicos que participaban en la obra de teatro. “¡Los chico del teatro, venid aquí! ¿Asistió Anil Kumar al ensayo de la pasada noche?”.

“Swami, sí asistió”.

“No, él llegó a las nueve en punto, momento en el que ya habíais concluido dos ensayos. Estaba dando una charla en algún sitio. Él siempre es así.  Por eso llegó tarde. ¿Os hizo alguna sugerencia?”.

 “Sí, Swami”.

“¿Cómo puede hacer sugerencias? Nunca fue un actor. Nunca actuó en ninguna obra de teatro. ¿Cómo puede hacer algún tipo de sugerencia? Es todo una puesta en escena, eso es todo, porque sabía que iba a comprobarlo preguntándoos a vosotros”. (risas)

   Luego, dijo: “Hey actor, gran actor, ven aquí”. Pensé que estaba llamando a otra persona.

“Qué te pareció la obra de teatro?”.

“Ah, muy bonita, Swami”.

“¿La viste?”.

“Muy bonita”.

“Llegaste allí a las siete en punto, ¿no es así?”.

“No, Swami, llegué a las nueve”.

Dijo: “Lo sé, lo sé. Estate preparado. Hoy, más tarde, iré a ver la obra”. Eso es lo que dijo Bhagavan.

    Ahora, este es un punto serio que quiero que conozcáis. Él llamó a un muchacho con una personalidad bien formada; una persona recia.

  “Muchacho, interpretaste el papel de Ravana. ¡Abhah! El personaje se ajustaba muy bien a ti”. (risas)

 Y llamó a otro chico. “Tú interpretaste el papel de Hanuman muy bien. Pero, ¿dónde esta la cola? No tienes cola. Hanuman tiene una cola”.

   Luego, llamó a otro chico. “Muchacho, la pasada noche olvidaste tus diálogos”.

“Lo sé”.

Luego, llamó a los músicos. “En la canción número tres, no pronunciasteis correctamente”. Y a continuación, me llamó a mí y dijo: “¿Notaste estos fallos?”.

  “Swami, sé que Tú eres Dios. Tú lo sabes todo así es que no necesito saberlo todo yo también”. (risas)

“Hey, hey, ¡listo! ¡el listo! ¿Huh?”. Luego, sonrió.

Más tarde, Swami se dirigió a otro chico: “¿Cómo se encuentra tu madre?”.

Y luego, llamó a otro chico y dijo: ¿Cómo está Raman?”.

“Raman es mi abuelo, Swami”.

“Oh, sí. ¿Cómo se encuentra?”.

“Swami, no está bien”.

“Por eso te estoy preguntando”.

Entonces, hice una pregunta: “Swami, ¿también preguntaste sobre los abuelos de los chicos? Oh, estuviste contando lo que pasó ayer por la noche en los ensayos que hubo en el Auditorio del Instituto. No sólo es sorprendente, sino asombroso”.

    Luego, Swami dijo: “La gente sabe que lo sé todo. Por eso vienen aquí. La gente viene a este lugar porque saben que conozco a todo el mundo, que incluso conozco a sus padres y a sus abuelos también. Por eso vienen aquí. Eso es Divinidad”. Eso fue lo que dijo Bhagavan.

   Luego, llamó a un caballero que hizo su curso MPhil, Master en Filosofía. Primero, uno tiene que obtener su título en MPhil para matricularse en el PhD o programa de Doctorado. Le llamó. “En MPhil lograste una nota “O”, (un sobresaliente), muy bien. Ven”. Le dio prasadam. Luego, me miró a mí. “¿Sabes que hizo su Mphil?”.

 “No lo sabía, Swami”.

Luego le preguntó a ese chico: “¿Me dijiste que estabas haciendo tu Mphil?”.

“No, Swami”.

“¿Has sabido las notas?”.

“No, Swami”.

“Te lo estoy diciendo. Mañana por la tarde vas a sacar una ‘O’. Creedme, al día siguiente le dieron las notas, y en su MPhil obtuvo una nota “O”. ¡Sí!.

 

              Este cuerpo es un imán Divino

Luego, Swami menciono: “Anil Kumar, ¿te has fijado en ese VIP, persona muy importante?”.

  Si le hubiera dicho que me había fijado en el VIP, entonces Él habría dicho: ¿Por qué te has fijado en Él? Has venido a verme a Mí. ¿Por qué le miras a él?”. (risas)

  Si digo que no me he fijado, entonces Él dirá: “¿Estás dormido?”. Así es que, ¿qué puedo decir?”.

 “Swami, veo gente, pero no sé quienes son. (risas) No sé si se trata de un VIP o no. Veo gente, pero no les conozco”.

   “¡Oh ho! Él es el Primer Ministro de Sri Lanka. Y va a convertirse en el Presidente muy pronto”.

  “Oh, Swami”.

Luego, Swami dijo: “Sabes, toda la gente importante quiere venir aquí. Toda la gente importante: jefes de Gobierno, toda la clase alta quieren estar aquí. Pero están esperando Mi permiso. Quieren estar aquí”.

“Swami, puesto que no les has permitido venir ¿cómo les está atrayendo? ¿Por qué se sienten atraídos?”.

 Swami dijo: “¡Muy simple! Este cuerpo es un imán Divino. Este cuerpo es un imán Divino que atrae a todo el mundo hacia él. Por eso, toda la gente quiere venir aquí”.

  A continuación, Swami empezó a recordar Su pasado y de pronto dijo: “Anil Kumar, hace mucho tiempo fui a Delhi. Estaba con uno de nuestros devotos. Había miles de coches por todas partes”.

 “Oh, Swami, ¿sí? ¿sí?”.

 “¿Sabes lo que sucedió? Recibí un Memorandum, un llamamiento”.

“¿De quién, Swami?”.

“De todos los embajadores extranjeros. Decía lo siguiente:

 

   ‘Querido Bhagavan:

 

    Tenemos que ir a nuestras oficinas a las nueve y media. El aparcamiento se ha convertido en un problema. No podemos mover nuestros coches. No somos capaces de llegar a nuestras oficinas. Siempre estamos atascados, Swami. ¿Puedes marcharte de aquí, por favor?’”. (risas)

  Y Swami dijo: “En respuesta a sus oraciones, me fui de ese lugar y me dirigí a otro llamado Talaktora”. Talaktora es el lugar a donde se tasladó Swami en respuesta a las oraciones de esos oficiales.

   Luego Swami añadió: “Sabes, visité Kurukshetra”. En India del Norte hay un lugar llamado Kurukshetra.

 “Bien, Swami, ¿Has estado allí?”.

“Sí, sí. No existe ningún lugar en el que no haya estado. He estado en todas parte”.

“¿Kurukshetra, Swami?”.

Pregunto y pregunto sin parar porque quiero obtener información de Dios.

“Oh, ¿estuviste en Kurukshetra?”.

Si te limitas a decir: “Okey, Swami”, entonces ahí termina el asunto, pero yo quiero saber más.

  Entonces, Swami dijo: “Cuando fui a Kurukshetra…”.

 Oh, bueno, Swami, venga ¿sí? “¿Qué pasó en Kurukshetra?”.

  Entonces comenzó a contarlo. “Era un espacio muy estrecho. Había gente por todas partes y coches por todas partes. Muy estrecho”.

  “Swami, ¿cómo te las arreglaste?”.

 ¿Sabéis lo que pasó? Hay un estado llamado Punjab aquí en este país. Todos los que pertenecen a ese estado se llaman punjabis. Los punjabis tienen mucha personalidad. Sí, pueden vérselas fácilmente con seis tipos de mi estatura. Son (comen) gente de trigo. Al parecer, llegaron los Punjabis ¡y levantaron el coche de Swami! (risas) ¡Levantaron el coche entero y llevaron a Swami directamente al estrado! El estrado era tan grande que el coche pudo estacionarse sin problema sobre él.

  Y Swami dijo: “Esa era la multitud que había en aquellos días”. Dijo que se quedó en Punjab quince días, dando discursos.

 

                          “Haz Mrs.”

 

 Con esta última historia, cierro la  sesión de esta tarde. Swami estuvo habalando a los chicos el mismo día, al término del programa diario. Dijo: “¿Qué vas a cursar?”.

“MSC, Swami”.

“¿Después de MSC?”.

“Swami, lo que digas”.

“¿Lo harás?”.

“Sí”.

“Haz MRS”.

“¿MRS?”.

“Mrs. Mrs., que significa que te cases, ¡que te cases! Eres Mr. Tal y tal. Después de MSC, logra MRS,  logra a Mrs”.

 “Oh, Swami, oh”.

 

Un poco de adiestramiento para los chicos sobre cómo enfrentar una entrevista

 

    Luego dijo: “Okey, chicos, tenéis que saber que cuando vayáis a una entrevista, debéis ser muy listos, debéis ser muy inteligentes. ¿Creéis que no sé como transcurren las entrevistas? Lo sé”. ¡De qué manera tan informal se dirige a los muchachos! Es muy interesante.

   Y les dijo a esos estudiantes: “Muchachos, mirad. Hace cuarenta años di alguna preparación a los chicos sobre cómo enfrentarse a una entrevista”.

“Oh Swami, ¿lo hiciste?”.

“Sí”.

“¿Salieron seleccionados?”.

“Quedaron los primeros en la entrevista. También os daré entrenamiento a vosotros, pero vosotros no tenéis sentido común. Deberíais ser capaces de dar las respuestas correctas”.

   Al parecer, un chico regresó y dijo: “Swami, allí en la entrevista, la gente me hizo una pregunta muy embarazosa”.

“¿Cuál fue la pregunta?”, preguntó Swami.

“Dinos cuantos escalones subiste para llegar a esta oficina. ¿Cuántos escalones hay ahí?”.

 ¿Quién podía contar el número de escalones? Ellos están contando sus estrellas, pensando en si van a ser seleccionados o no.

 “No lo sé”.

  Pero Swami dijo: “ ‘He subido el mismo número de escalones que voy a bajar ahora’ (risas) Esa es la respuesta correcta que debería haber dado”.

 

   Y luego, Swami dijo: “¿Conoces las locomotoras indias? Algunas de las antiguas todavía operaban con carbón de leña. Por su puesto, ahora tenemos las últimas locomotoras. Pero, en el pasado, los modelos antiguos de locomotora funcionaban con carbón. A medida que este tipo de locomotora avanza, echa humo desde la parte superior, seguro que las conocéis.

Había un chico que tuvo que afrontar esta pregunta en una entrevista: “Cuando el tren se mueve rápido, ¿en qué dirección se mueve el humo de la chimenea de la locomotora?”.

   ¿Quién se fijaría en eso? Swami dijo: “La respuesta es simple. ¿Qué dices tú? ¿No lo sabes? A medida que el tren avanza, el humo irá hacia atrás, muy simple. Vosotros muchachos, tenéis títulos MSC y PhD, pero tenéis todos la cabeza vacía. No tenéis sentido común”. Eso es lo que dijo Swami.

   Al parecer, con ganas de hacer travesuras, hizo esta pregunta a un chico en una entrevista: “Muchacho, aquí tenemos uns botella de tinta en la que una serpiente se halla presa”.

   Swami se movió alrededor preguntando: “¿Sabéis cómo es una botella de tinta? Tiene un cuello estrecho. Una serpiente dentro. ¿Cómo puede salir? ¿Es posible?”.

  “Swami, no lo sé”.

Él respondió: “¡Saldrá de la misma forma que ha entrado!”. (risas) “¡Es tan simple! Así es que para ser seleccionados en las entrevistas, vosotros chicos debéis hacer uso de ese término, ‘sentido común’”.

 

Muchas gracias. Sai Ram por esta oportunidad de estar con vosotros. Os deseo a todos un feliz inicio de Dassara mañana y que también escuchemos esos sagrados manthras. Podemos entender o no su significado. La mayoría de nosotros no los entendemos, pero el sonido tiene su propio efecto.  De pronto, cuando escucháis un trueno y un relámpago, ¿no os sentís conmocionados? De modo similar, el sonido tiene su propio efecto. Los manthras son sonidos que purifican la atmósfera entera, que purifican el corazón y santifican la vida humana. Es difícil lograr que todos los sacerdotes se reúnan en un lugar y reciten en la presencia Divina. Así es que estoy seguro de que será un Dassara feliz y digno de disfrutar.  Muchas gracias.

 

El profesor Anil Kumar cerró su charla cantando el bhajan “Jaya Ho Jaya Ho Gopalana”.

 

     Om Asato Maa Sad Gamaya

     Tamaso Maa Jyotir Gamaya

      Mrytiormaa Amrtam Gamaya

 

Om Loka Samastha Sukhino Bhavantu

       Loka Samastha Sukhino Bhavantu

       Loka Samastha Sukhino Bhavantu

       Om Shanti Shanti Shanti

 

      ¡Muchas gracias, Sai Ram!

 

 


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