EL DESPERTAR SAI
EL DESPERTAR SAI. : Sai Baba EL HOMBRE MILAGROSO - PARTE 2 Sai Baba EL HOMBRE MILAGROSO - PARTE 2 - EL DESPERTAR SAI.

PLATICAS DE SATHYA SAI BABA

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sábado, 29 de agosto de 2026

Sai Baba EL HOMBRE MILAGROSO - PARTE 2

CAPITULO XII

MAS CURAS MILAGROSAS

 

Luz y vida para todos trae Aquél que ha nacido con el poder de curación en sus alas.

 

CHARLES WESLEY

 

¿Quién podrá conocer el número de las curas milagrosas que Sai Baba ha realizado? No hay cuerpos oficiales organizados para investigar y compilar estadísticas como las que hay, por ejemplo, en relación con los milagros de Lourdes. Pero uno se va enterando constantemente de las curas de Sai Baba a medida que se mueve entre sus devotos. Están ocurriendo desde hace años y siguen ocurriendo. Los medios y métodos que Baba usa son muchos y variados, desde la ceniza sagrada hasta instrumentos quirúrgicos que materializa al instante. Pero cualquiera que sea su método, el elemento maravilloso, inexplicable por medio de la medicina, está siempre allí.

En la mayoría de los casos siguientes he entrevistado a los ex pacientes mismos, y a personas cercanas a ellos. Los otros casos fueron investigados por médicos y varios testigos responsables y reportados a mí o en la revista mensual que se publica en Prashanti Nilayam.

El señor T.N. Natarajan vive en Emakulam, Kerala y es muy activo en el movimiento de Sai Baba en esa área. Su negocio es el de propietario de taxis, pero sería difícil encontrar a nadie que se parezca menos al típico taxista. Como tantos devotos de Baba, es gentil y resplandece de amor fraternal. Tuve largas conversaciones con él en Prashanti Nilayam acerca de muchas cosas, inclusive su milagrosa cura por Baba.

Me contó que en 1957 había perdido la vista del ojo derecho. Primero fue a ver a su médico familiar que lo envío a un especialista de ojos en Bangalore. En esa ciudad consultó a dos especialistas (cuyos nombres me dio) pero ambos le dijeron que no había esperanza de restaurar la vista en el ojo ciego. No sólo esto, sino que probablemente con el tiempo sería afectado el otro ojo, y que perdería la vista totalmente. Era un veredicto cruel y deprimente.

Pero ese mismo día apareció la esperanza. El señor Natarajan visitó a un primo suyo, vio la foto de un hombre en túnica roja con una cabellera negra circular y preguntó quién era. El primo era devoto de Sai Baba, y el resultado fue que el señor Natarajan llegó a Madrás para ver a Baba que estaba hospedado allí en la casa del señor Hanumantha Rao.

En la primera entrevista, el señor Natarajan quiso darle la carta que había traído de su primo el devoto, pero Baba rehusó tomarla, diciendo: "No te preocupes, ya sé todo acerca de tu caso. Te curaré, pero debes venir a Puttaparthi por quince días".

Regresó a Emakulam, hizo todos los arreglos necesarios y se fue directamente a Puttaparthi. Allí le dijeron que viniera a ver a Baba todas las mañanas con una pequeña guirnalda de flores de jazmín. Baba la bendecía en cada ocasión y luego la amarraba firmemente a los ojos del paciente. Así se quedaba durante todo el día y la noche. A la mañana siguiente Baba la quitaba y colocaba la nueva guirnalda de jazmín. Esto duró más o menos diez días.

Luego, una noche, después de los bhajans, Baba llamó al señor Natarajan a una habitación, hizo girar su mano y materializó una pequeña botella. De ésta vertió unas cuantas gotas de líquido en el ojo enfermo. El líquido ardió e irritó el ojo, pero Baba lo tranquilizó diciéndole: "No te preocupes, ya pronto estarás curado". Al día siguiente Baba de nuevo lo mandó llamar y esta vez materializó lo que los hindúes llaman un rudraksha, una especie de talismán hecho con las bayas de un árbol que crece en los Himalayas y que se usa para protección y otros beneficios. Baba se lo entregó dándole las instrucciones para su empleo.

Pocos días más tarde el señor Natarajan regresó a Emakulam. La vista de su ojo enfermo estaba mucho mejor y siguió mejorando. Tres meses después estaba completamente normal y no ha tenido ninguna molestia en los diez años transcurridos desde entonces.

He aquí dos curas más que Baba realizó.

Un ejemplo de su poder para exorcisar espíritus malos y curar la locura me fue dado por Lilli Krishnan. Me contó que hace algunos años vino al ashram una mujer poseída por un espíritu malo o demonio. La mujer tenía una mirada de enajenada, solía gritar, arrancarse el cabello, conducirse de manera violenta y comer toda clase de basuras e inmundicias. Baba, por algún medio conocido por El solo, ahuyentó al demonio. "Después de su tratamiento no hubo más seña les de locura o violencia", dijo Lilli. "La mujer se volvió gentil, suave y dulce".

. El doctor D.S. Chander, un cirujano dental de Bangalore, quien es devoto desde hace más de veinte años, me dijo que en 1958 estaba sufriendo terribles dolores causados por una piedra en la vesícula biliar. Su médico le dijo que era necesario hacerle una operación quirúrgica. El doctor Chander fue a ver a Baba quien dijo jocosamente: "Ustedes los cirujanos no piensan en otra cosa sino en cuchillos y tenedores". Luego sacó algún vibhuti del aire y se lo dio al dentista, diciéndole que tomara un poquito, disuelto en agua, cada día. En poco tiempo el dolor desapareció, y no fue necesaria operación alguna. En los diez años posteriores, no ha habido repetición del problema vesicular.

A pesar de la broma de Baba acerca de los cirujanos y su amor por los cuchillos, El mismo en varias ocasiones, cuando ha decidido que debían sacarse unas amígdalas o un tumor u otra cosa, ha realizado operaciones quirúrgicas. Para este fin siempre materializa los instrumentos quirúrgicos que requiere con un gesto de su mano. Después los hace desaparecer. Muchos ciudadanos importantes de la India han presenciado tales eventos.

Pero no obstante la ocasional cirugía y la producción fenoménica de varios tipos de medicinas, el instrumento más universal de curación de Baba es su ilimitada provisión de ceniza sagrada.

Por este maravilloso medio fluye el poder de curar muchas clases de enfermedades, y también actúa como un increíble tratamiento de primeros auxilios en casos de accidentes.

Un notable caso 1 que involucraba el uso de vibhuti a distancia se refiere a un muchacho de catorce años de nombre Siva Kumar que sufría del corazón. En noviembre de 1964, cuando Siva Kumar estaba con su tío el doctor M.D.V. Raman, en Bombay, se le desarrolló una meningitis cerebroespinal, con parálisis parcial del lado izquierdo, y pérdida de la vista y del habla a la vez. El 30 de noviembre perdió el conocimiento, y a las 11,45 de esa mañana empezó la cianosis y el muchacho se puso azul. Los médicos le daban pocas horas de vida.

Pero al mediodía pareció hacer señas de que él deseaba algo.

Las personas presentes interpretaron sus señales como diciendo que él quería un baño y un poco del vibhuti que un amigo había traído de Puttaparthi esa mañana. Hicieron lo que él quería, bañándolo y aplicándole la ceniza sagrada. Luego hizo señas de que quería una fotografía de Sai Baba. Se la trajeron, y la colocaron frente a él. Luego Siva se frotó la pierna y el brazo izquierdo paralizados, con su mano derecha buena.

De repente saltó de la cama y empezó a caminar, aunque vacilando y con ayuda, hacia la sala de ceremonia de la familia. Allí se sentó cerca de¡ altar y pareció entrar en un estado de meditación. Esto duró aproximadamente dos horas, luego Siva salió de¡ cuarto de ceremonia sin ayuda, miró a su alrededor, caminó hacia una silla y se sentó en ella.

1          Esta historia ha sido publicada por primera vez en la revista Sanathana Sarathi ("El Eterno Conductor") y verificada por el editor, el señor N. Kasturi, M.A., B.L, últimamente del Departamento de Historia, y ex director de una escuela en la Universidad de Wsore.

Evidentemente su vista había vuelto; luego habló. Dijo a los presentes que Sai Baba se le había aparecido en una visión diciendo que le salvaría la vida. Siva le rogó que se le devolvieran la vista y el habla y Baba accedió al ruego, indicándole lo que debía hacer.

Después, pronto Siva pudo regresar a la escuela y a los estudios que tanto amaba. Cuando me reportaron estos hechos, más de un año después de la cura milagrosa, Siva seguía en el mejor estado de salud.

En Prashanti Nilayam en 1967 conocí al señor Russi C. Patel, un parsi 2 de Bombay, y a su esposa. Por ellos me enteré de la historia de su pequeña hija Ketu.

A la edad de dos años y medio, Ketu no podía hablar, ni caminar, ni siquiera estar de pie. Había recibido varias clases de tratamientos médicos, inclusive drogas modernas, y fisioterapia. Pero nada parecía tener efecto alguno. La fuente de¡ problema era un misterio. Algunos pensaron que era retardo mental, otros que era un problema nervioso muy arraigado y desconocido.

Así estaban las cosas en febrero de 1965 cuando el señor Patel decidió ir a Puttaparthi a ver a Sai Baba. Su esposa, que era parsi muy ortodoxa, no estaba a favor de la idea, considerándola una pérdida de tiempo y dinero.

El festival de Shivaratri se hallaba en pleno desarrollo y había grandes multitudes cuando el señor Patel llegó al ashram. Aunque la gente le urgía a que solicitara una entrevista, no se atrevía a hacerlo, especialmente porque sentía que Baba, sin que se lo dijeran, sabía todo acerca de su problema y por qué había venido.

Varias veces escribió una nota, y tuvo la intención de dársela a Baba cuando éste pasaba por las filas cerca de él, pero cuando veía a la pequeña figura con el luminoso rostro, lleno de luz de la comprensión, decidía que no era necesario y rompía la carta. "Cuando Baba quiera verme, me llamará", decía Patel a sus amigos.

Pero los días pasaban y no lo llamaba. Filas de gente entraban a ver al gran santo, pero no Patel. Una mañana, algunos días después de la producción de¡ lingam, se anunció que no iba a haber más entrevistas personales. Pero Baba salió al balcón y dio su bendición a todos los devotos visitantes reunidos allí antes de que salieran para sus hogares. Entonces, el señor Patel sintió la inmensa compasión que derramaba sobre la multitud y sobre su propio corazón.

En el tren, en el viaje de regreso al hogar, sin embargo, su fe y su espíritu cayeron a un nivel muy bajo. Pensó en los días que había pasado allí y las oportunidades de hablar con Baba que había perdido. Pensó en su pobre hijita todavía incapaz de pararse o decir una palabra. Imaginó los reproches de su esposa por el tiempo y el dinero que había gastado. Llegó a la puerta de su casa realmente deprimido.

Al abrir la puerta, lo primero que vio fue a la pequeña Ketu, que cuando él se había ido no podía ni pararse, y ahora estaba caminando por el corredor para ir a su encuentro y llamándole "¡Papá, Papá!". La levantó y la abrazó; luego abrazó a su esposa, mientras ambos lloraban de felicidad por el milagro que, de algún modo, había ocurrido.

Al verificar los hechos con su esposa el señor Patel descubrió que Ketu había empezado a caminar por primera vez el día antes de su llegada a la casa, justamente después de que Sai Baba diera su bendición, desde el balcón, a los devotos reunidos. Algún tiempo después el señor Patel llevó a su esposa y a su hija a ver a Baba cuando éste vino de visita a Bombay. Entre los muchos miles que se reúnen a su alrededor en esa metrópoli, Sai Baba los vio, y, para usar las

 

2          Del persa. Persas establecidos en la India, seguidores de la religión zoroástrica.

 

palabras del señor Patet; "saludó a la niña como si fuera una vieja amiga que regresara después de una larga ausencia". La sentó en su rodilla, materializó un poco de vibhuti, y lo puso en su boca. Después de eso, su habla mejoró grandemente y empezó a usar palabras más largas..

La siguiente historia se refiere a la amiga que compartió nuestra experiencia en el templo de Guindy, Balbir Kaur, la Kanwarani de Ladhran y nieta del Raja Gurdith Singh, Retgariha de Patiala. Esta sikh de oscuros ojos y dulce habla, parecía tener cuarenta años más o menos cuando la conocí en 1967 como miembro del grupo que acompañaba a Baba en los Montes Horsley, Ahí nos contó a mi esposa y a mí la conmovedora historia de la "imposible" cura que le había traído a los pies de Sathya Sai Baba. El caso fue confirmado por su hija, la Maharani de Jind.

En abril de 1966, Baibir Kaur sufrió una operación de un tumor interno y los análisis demostraron que era cáncer maligno. A ella no se le dijo nada de esto, pero el informe le fue dado a su hija que la llevó a un especialista en Bombay. En julio, Balbir tuvo una fuerte hémorragia y la llevaron de su casa en el Punjab hasta Bombay donde ingresó en el Tata Memorial Hospital. La hemorragia había sido causada por el crecimiento de un cáncer que, dijo la Maharani de Jind, "había llegado al tamaño de una horrible rosa, habiéndose desarrollado rápidamente el cáncer madre al ser liberado por la operación".

Continúa la Maharani: "Los médicos rehusaron tocarla de nuevo, diciendo que su caso era desesperado y que no había ninguna posibilidad de que saliera viva de una operación. El sarcoma es el cáncer más fuerte y de mayor crecimiento, siendo su operación la más agresiva y dolorosa. Sin embargo, después de muchos ruegos y muchas lágrimas de mi parte, los médicos accedieron a operarla".

Así es que el 2 de agosto, Balbir Kaur sufrió su segunda operación en poco más de tres meses. Estuvo en la mesa de operaciones durante más de cuatro horas. Pero a pesar de los temores de los médicos sobrevivió, recobrando una tenue conciencia para encontrarse con seis tubos de drenaje en el cuerpo. Conectadas a los tubos tenía máquinas de succión que sacaban continuamente los fluidos indeseables. "Con su terrible tictic", como lo describe su hija, "parecían estar chupando también el resto de vida del frágil cuerpo de mi madre".

Veintiún días después de la operación, los tubos de drenajes todavía estaban colocados. " El cáncer que crecía rápidamente y la Podredumbre en el proceso de curación, además de algunas fallas de cirugía, aparentemente causaban las muchas fugas en el cuerpo. Si se cerraba una, otra se abría en otro lugar", me dijo la Maharani. Balbir se debilitó tanto que parecía estar al borde mismo de la muerte. Se le dio solución de glucosa y se le hizo una transfusión de sangre. Pero entonces ocurrió otra pérdida de sangre por uno de los tubos. La radiografía, tomada para determinar su causa, reveló un hueco en el uréter. Los médicos decidieron que era esencial hacer una tercera operación a fin de reparar el hueco en el uréter o se paraba el funcionamiento del riñón izquierdo.

Pero Balbir pensó que no podría soportar otra operación quirúrgica. Su fuerza estaba muy decaída; acababa de toser y su boca estaba tan hinchada por la reacción a los antibióticos que tenía que ser alimentada mediante un tubo nasal. Pasar por otra operación antes de recobrar algo de vitalidad sería su fin, lo sabía.

Por algún afortunado golpe del destino, precisamente antes de venir a Bombay para la operación de cáncer, uno de sus familiares le había dado una fotografía de Sathya Sai Baba y el libro de su vida escrito por N. Kasturi. El retrato la había conmovido profundamente, y a medida que leía el libro su fe en Sai Baba se fortalecía.

En el hospital de Bombay había llegado a una bifurcación en el camino y ambos caminos parecían bastante desesperados. No podía continuar viviendo en condiciones de desahuciada, pero por el otro lado sus oportunidades de sobrevivir a la operación necesaria para mejorarla parecían muy pocas realmente. Su vida, pensó, pendía de un hilo muy delgado. Sólo un milagro podía salvarla. Un poco antes había empezado a rezarle al nuevo y divino hombre de los poderes milagrosos, Sai Baba. Ahora sus oraciones se hicieron más fervientes y las continuó sin cesar mientras estaba en la mesa de examen y de radiografía en preparación para la tercera operación, planeada para el día siguiente. Pero antes de que bajara de la mesa de rayos X, a eso de las 4 de la tarde, el drenaje del uréter pareció detenerse. Se pensó que esto era solamente temporal y no se cambiaron los planes para la operación.

Esa noche le rezó con toda su alma a Baba, pidiéndole que la curara y la salvara de la operación a la cual sabía que no sobreviviría. El drene siguió seco durante la noche. Al día siguiente no había más drenaje y los médicos decidieron que el hueco en el uréter debía haberse curado por algún medio milagroso.

"Sabían que había estado rezándole a Sai Baba", me dijo, "y tuvieron que admitir que había ocurrido un milagro. En lugar de operarme ese día, mandé sacar los drenes y emprendí el camino de la recuperación, gracias a Baba".

Así es que el cáncer había sido eliminado, las rupturas y fallas y drenes en su interior se habían curado, y Balbir Kaur muy pronto recobró suficiente fuerza para dejar el hospital e irse a casa. Su único deseo era ir a Puttaparthi para ver en persona al gran santo que le había salvado la vida. Pero los que la rodeaban trataron de disuadirla, diciéndole que la vida en el ashram sería demasiado incómoda para ella.

De nuevo se dirigió a Sai Baba por la oración. "Dime, qué debo hacer", rogó. En un sueño lo vio parado en el balcón de Prashanti Nilayam, adonde nunca había ido en su vida. Sus palabras para ella fueron distintivas y claras: "Ven a Puttaparthi".

Cuando llegó allí vio el edificio y el balcón de su sueño. Baba la vio y la llamó a una habitación a solas. No había dado su nombre a nadie en el ashram. Pero El la conoció inmediatamente y le contó todo lo de las operaciones, de su cercanía a la muerte, y de su cura.

Ahora se ha establecido permanentemente en Prashanti Nilayam donde Sai Baba, con su inimitable manera, le está enseñando las lecciones espirituales que debe aprender, a fin de dirigir su vida  la vida que tiene por su gracia  hacia las metas correctas. El milagro de Balbir Kaur ha sido un medio para revelar a Sai Baba a muchas personas, inclusive a su hija, la Maharani de Jind, que se ha hecho ardiente devota de El.

En un número viejo de la revista del ashram leí una serie de cartas de H.N. Banerji quien era entonces profesor de Fisiología en la Escuela de Medicina de Gwalior en el Norte de la India. Las cartas fueron escritas a YV. Narayanayya, un científico que vive en Prashanti Nilayam. Las cartas son acerca de la sobrina del profesor Banerji, la señora Chatterji, de 38 años de edad, madre de siete hijos. El profesor declara que a comienzos de 1965 los médicos sospecharon un cáncer en el pecho izquierdo de la señora Chatterji. Tan pronto como se enteró de esto, la hizo examinar a fondo en Gwalior y luego en el Al¡ India Institute of Medical Sciences (Instituto de Ciencias Médicas de la India), en Delhi. Estos exámenes confirmaron el diagnóstico original de cáncer.

En el All India Institute un eminente cirujano, el profesor B.N. Rao, FR.C.S. (Miembro de la Real Sociedad de Cirujanos) Londres, operó a la señora Chatterji. Luego en la primera carta del profesor Banerji al señor Narayanayya, del 6 de febrero de 1965, desde Gwalior, escribió:

"El informe patológico de los tejidos sacados, muestra un tipo extremadamente virulento de cáncer  carcinoma aplástico . El doctor Ramalingaswami, famoso patólogo del Instituto, examinó los tejidos. Este tipo de carcinoma es de los más fatales; tendrá apenas ocho meses más o menos de vida". La carta concluye con un ferviente ruego por la intercesión y ayuda de Sathya Sai Baba.

La llamada de ayuda llegó a oídos de Baba. "Produjo" un poco de vibhutl y dio instrucciones de que fuera enviado al profesor Banerji.

La segunda carta del profesor fue escrita el 20 de febrero. Había, dice, recibido los paquetes de vibhuti y había corrido a la habitación de su sobrina con ellos. El vibhuti había sido usado según las instrucciones, y, "por la gracia de su Santidad, la temperatura que la había estado atormentando durante los últimos diez días, llegando hasta 41 y 42 grados, acompañada de una insoportable sensación de quemazón y una fuerte sensación de estarse hundiendo había desaparecido hoy, y ninguno de los dolorosos síntomas ha vuelto. ¡Qué milagroso es esto nada más!..."

Dieciocho días después, el 10 de marzo, escribió en la tercera carta: "Mi sobrina está ahora mucho mejor. Ya superó la anemia, se mueve, y está comiendo con una dieta prácticamente normal. Además, el cobalto 60 que había causado tantos reveses lo absorbe ahora satisfactoriamente. El cáncer es muy impredecible, según la ciencia médica, pero yo estoy seguro de que ella tendrá una vida muy floreciente, gracias a las bendiciones de Bhagavan Sri Sathya Sai Baba".

La última carta del profesor a su amigo, tal como se publicó en la revista del ashram, tiene fecha del 23 de abril. En ésta dice: "Mi sobrina está bien, por la gracia de Sai Baba. Tenía que haber sufrido una operación, una ovariectomía, como medida de precaución. Pero los médicos desistieron de la idea, pues la operación ya no se justifica. Estoy muy seguro de que mi sobrina ha sido salvada por la gracia de Bhagavan Sa¡ Baba. La dieron de alta hace un mes, y se fue a Calcuta con su esposo el mismo día. Ofrezco mi más profundo agradecimiento, etc..."

Este caso involucraba un número de destacados médicos y científicos, inclusive el propio hermano de !á señora Chatterji, funcionario médico del distrito, y su esposo que es ingenie ró.eléctrico. Así es que la cura tuvo lugar entre un grupo de personas prácticas que no se podría llamar visionarios indignos de confianza.

Noté, sin embargo, que el profesor Banerji había escrito en febrero de 1965 que la opinión médica le daba a su sobrina "apenas ocho meses más o menos de vida". Para el momento de su carta final, dos meses y medio después, ella "estaba bien". ¿Pero qué pasó luego? Era posible que la recuperación hubiese sido solamente temporal, y que el cáncer se hubiese reproducido, pues, como dijo el profesor, es una enfermedad de las más impredecibles.

Decidí informarme y escribí al señor Narayanayya en Prashanti Nilayam, a quien conozco personalmente. Cuando llegó mi carta, el profesor H.N. Banerji estaba en el ashram de visita. Luego, en febrero de 1968, recibí una carta del profesor en la que confirma los detalles médicos del caso tal como se publican en la revista, diciendo: "Un día muy crucial recibí un sobre de mi amigo (el señor Narayanayya) que contenía el vibhuti dado especialmente por Baba a mi amigo... Se produjo la magia. La paciente reaccionó. Está bien. Casi todos los meses va a revisarse con un especialista. Han pasado tres años, y por la gracia de Bhagavan, ella está bien. Médicamente, se había pronunciado la sentencia de muerte y se dieron muy pocas esperanzas. Los milagros sí ocurren, llámelos así, o diga simplemente que no es nada más que la gracia y merced de Sai Baba".

La carta vino de Patna, pues, inmediatamente después de la milagrosa recuperación de su sobrina, se retiró de su puesto de profesor en la Escuela de Medicina de Gwalior y aceptó un nombramiento como Jefe de la División de Bioquímica en el Rajendra Memorial Research Institute for Medical Sciences (Instituto Rajendra de Investigación para las Ciencias Médicas) en Patna. Puede ser considerado, yo pienso, como un testigo de primera calidad del milagroso poder de Sai Baba transmitido a través de la India en unos paquetitos de vibhutl.

El señor P.S. Dikshit de Bombay es productor de películas documentales para el Gobierno de Maharashtra y un conocido ejecutante de cantos de bhajan. Supe por primera vez de la notable cura en la cual estuvo involucrado por la Maharani de Kutch y otros devotos de Baba; luego el señor Dikshit mismo me dio los datos.

Su hermana sufría de problemas en el pecho izquierdo, en el que tenía un bulto sospechoso. Los análisis clínicos en el Tata Memoria! Hospital, de Bombay, confirmaron la presencia de un cáncer maligno, y los médicos recomendaron que el pecho fuese cercenado de inmediato. El cirujano jefe convino en hacer la operación para pocos días después, el martes siguiente. Luego sus asistentes le recordaron que el martes era día de fiesta, y fijó la operación para el miércoles. Con tan pocos días por delante, el señor Dishit trató de localizar el paradero de Sai Baba a fin de obtener su permiso y protección. Al enterarse de que Baba estaba de visita en Anantapur, en Andhra Pradesh, él y su hermana tomaron un tren para esa ciudad.

Baba estaba en una casa en las afueras de Anantapur y, en tal oportunidad, yo estaba allí en su grupo. El señor Dikshit y su hermana llegaron a la casa temprano una mañana y esperaron en la veranda rodeada de cristal a que Baba terminara su baño. Aunque nadie le había informado de su llegada o de la razón de su visita, cuando Baba salió le dijo a Dikshit: "Yo sé; es cáncer lo que tu hermana tiene en el pecho izquierdo. La operación iba a ser fijada para el martes, antes de que la cambiaran para el miércoles. En realidad tendrá lugar el jueves. Estaré allí y todo irá bien. No se preocupen".

Luego Swami produjo algún vlbhutl en su forma milagrosa acostumbrada, le dio un poco a la paciente para que lo comiera, y frotó el resto en el pecho izquierdo del señor Dikshit, masajeándolo bien hasta que penetrara en la piel, debajo de la camisa. Finalmente le dio un golpe en el pecho y dijo "¡Ahora váyanse!" y se fueron.

Llegaron de vuelta a Bombay el martes por la mañana, y el señor Dikshit llevó a su hermana para que la admitieran en el hospital el miércoles. La operación estaba fijada, como Baba había predicho, para el día siguiente, el jueves.

El miércoles por la noche, mientras el señor Dikshit estaba sentado en el borde de su cama antes de retirarse, empezó a correr profusamente un líquido como agua de su fosa nasal izquierda. No había ningún dolor, nada más que el flujo del fluido. A los dos minutos había mojado su pijama de tal manera que tuvo que cambiarla. Tanto Dikshit como su esposa estaban perplejos ante este flujo de líquido que empezó de repente y cesó de repente. No tenía ningún resfrío, y de todos modos, ¿por qué el flujo de una sola fosa nasal, y en tal cantidad? Sin embargo, pronto se olvidaron del episodio pues sus mentes estaban concentradas en la operación de cáncer del día siguiente.

A las 9 de la mañana del día siguiente llevaron al quirófano a la hermana de Dikshit. Después de más o menos media hora uno de los doctores, un patólogo, salió y le dijo a Dikshit: " No podemos encontrar el bulto que se veía claramente en la radiografía. Sólo hay un líquido que parece agua. Ninguna señal de cáncer. Hemos drenado el líquido, y lo vamos a congelar por 24 horas para hacer una biopsia, a fin de, asegurarnos de que todo está bien".

El viernes por la mañana, el señor Dikshit volvió al hospital para conocer los resultados de la biopsia. El mismo patólogo salió a su encuentro y le dijo: "Todo está bien; no hay rastro alguno de cáncer: ¡De algún modo ha desaparecido!"

Los médicos en cuestión quedaron muy perplejos ante esta inexplicable desaparición de un cáncer maligno que había mostrado su indudable presencia en todas las pruebas científicas. Pero el señor Dikshit no estaba perplejo; su corazón rebozaba de profunda gratitud hacia el gran doctor de los doctores.

Mientras tanto, el esposo de su hermana había llegado de Delhi a tiempo para la operación. Después de lo que ocurrió fue directamente a Prashanti Nilayam, adonde había regresado Baba, y esperó delante de1a Sala de Oraciones para expresar su profundo agradecimiento. Después de un rato Baba apareció en el balcón precisamente encima de él e inmediatamente le dijo con una sonrisa °¡No había nada allí, eh! ¡Sólo agua! Bueno, puedes estar feliz de que tu esposa esté de nuevo completamente bien".

Extraño método éste, y muy raro, de curar a una persona a través de otra. Pero, como la moderna parapsicología está descubriendo, en sus niveles más profundos, la mente y las emociones de los individuos están íntimamente interconectados. Y en el más profundo de los niveles, enseña la filosofía espiritual, no hay ninguna división real entre nosotros, todos somos uno. Aún así, podría preguntarse, ¿por qué adoptó Baba este método poco usual? Como los antiguos devotos a menudo dicen "¿Quién puede resolver los misterios de Baba? Sólo podemos aceptar los beneficios y agradecerlos".

Pero menos que la cura de un devoto a través de otro es la práctica del gran Sadgurú (verdadero Maestro) de curar devotos a través de su propio cuerpo.

Yo había leído que grandes yoguis a veces asumen en su cuerpo las enfermedades y accidentes kármicos que van a caer sobre alguno de sus seguidores. Hay algunos ejemplos de esto en "La Autobiografía de un Yogui", por Swami Yogananda, "Vida de Sai Baba", por Narasimha Swami, y otras narraciones de los santos milagrosos de la India.

Sathya Sai Baba también ha atraído sobre sí mismo y sufrido los dolores físicos de sus devotos. N. Kasturi dice en su libro sobre la vida de Baba que una vez un médico cerca de Madura le escribió diciéndole que había estado sufriendo dolores y hemorragia en un oído, pero que el problema había desaparecido repentinamente de manera milagrosa. El señor Kasturi dijo que la carta del médico le había llegado "justamente cuando Baba mismo acababa de 'librarse' de un dolor de oído con hemorragia que El había anunciado como habiendo sido 'asumido' de un devoto que estaba sufriendo esa agonía°. Kasturi además di¿e que "Sathya Sai Baba ha asumido y sufrido parotiditis, fiebre tifoidea, dolores de parto y quemaduras de sus devotos". Un asombroso ejemplo de este tipo de fenómeno de compasión me fue descripto por un número de testigos que estaban presentes en el ashram en el momento del evento.

Una noche del 28 de junio de 1963, Baba le pidió al señor Kasturi que anunciara en el ashram que no se otorgarían más entrevistas durante una semana. Ni Kasturi ni nadie entendió ni podía adivinar la razón de ello. Pero pronto se enteraron. El sábado, 29 de junio a las 6,30, Baba de repente perdió el conocimiento. Inicialmente los devotos cercanos a El pensaron que había entrado en trance, como había hecho a menudo en el pasado cuando viajaba en su cuerpo sutil para llevar la ayuda que necesitaba algún devoto en alguna parte. Estos trances, se sabía, a veces duraban unas pocas horas, pero esta vez Swami permaneció inconsciente mucho tiempo más.

Sus devotos empezaron a preocuparse y a solicitar ayuda médica. Además de un médico en el hospital del ashram, fue llamado de Bangalore el doctor Prasannasimba Rao, Subdirector de Servicios Médicos del Estado de Mysore. Escribe, después de describir los síntomas en detalle, "El diagnóstico en diferentes casos de tales condiciones, me indicaron que esto era meningitis tuberculosa, que quizás un tuberculoma, latente desde hacía mucho tiempo..." Cuando el doctor intentó dárle el tratamiento que parecía indicado, Baba recobró alguna conciencia, parece, y rechazó las inyecciones y otra ayuda médica. Más tarde dijo que el problema pasaría a los cinco días.

Durante esos cinco días tuvo cuatro fuertes ataques al corazón, se le paralizó el lado izquierdo que quedó tieso, inutilizable, insensible; la vista del ojo izquierdo y el habla también fueron fuertemente afectados.

El jueves 4 de julio, cinco días después del comienzo del ataque, Swami recobró suficiente fuerza y conocimiento para anunciar que el coágulo que tenía en el cerebro había sido disuelto, y que ya no sufriría más ataques al corazón. Sin embargo, el lado izquierdo de su cuerpo permanecía paralizado y su habla continuaba débil y dificultosa. Sus seguidores pensaron que serían necesarios varios meses para que recobrara su salud.

Durante el período de su sufrimiento Baba había indicado a los que lo atendían que un devoto muy lejano iba a ser afectado por un ataque de parálisis y ataque al corazón de tal magnitud que lo habrían matado. Así es que Baba había asumido la enfermedad con todos sus síntomas de parálisis, ataques al corazón, pérdida parcial de la vista, severos dolores físicos, etc. Sus discípulos entendieron y aceptaron su explicación.

Pero se estaba acercando Guru Poomima, un día de festival religioso, y muchos visitantes se estaban congregando en el ashram. Los visitantes se sintieron muy desconcertados y afligidos por lo que oían acerca del estado de Baba. Al no saber la causa, o no creerla, empezaron a dudar. "Si Baba es Dios en forma humana", se decían unos a otros, "¿por qué está también afligido por enfermedades físicas? ¿Por qué no se cura a sí mismo?"

En la noche del Día de Guru Poornima, el 6 de julio, vino la escena final. Prácticamente cargado por varios discípulos, Baba bajó por la escalera de caracol, desde su cuarto hasta la sala de oración que estaba llena. Todo el lado izquierdo de su cuerpo estaba paralizado y su habla era un débil balbucear apenas inteligible.

Un médico que estaba presente describe la escena así: "Su caminar era el caminar característico del hemipléjico, la pierna izquierda paralizada arrastrada en semicírculo, con los dedos barriendo el piso. Al ver a Baba en este estado, aun los más valientes lloraban".

Durante unos minutos Swami se quedó sentado en su silla en el estrado ante la gente reunida, unos cinco mil entre los que estaban dentro y fuera. Silentes, afligidos, profundamente conmovidos estaban todos. Luego Baba hizo un gesto pidiendo agua. Se le trajo un poco en un vaso, y Raja Reddy se lo sostuvo en los labios torcidos. Baba bebió unas cuantas gotas; luego, mojando la punta de los dedos de la mano derecha en el agua, esparció unas pocas gotas sobre su mano y pierna izquierdas paralizadas. Después frotó su mano izquierda con su derecha, y luego frotó su pierna tiesa con ambas manos. Los corazones de los observadores saltaron al ver eso, con un vislumbre de esperanza.

El señor T.A. Ramanatha Reddy, el ingeniero gubernamental que conocí en Horsley Hills, estaba en una de las primeras filas y muy cerca de Baba. Dijo: "En un momento la pierna de Baba y todo su lado izquierdo volvieron a la normalidad. Era una visión para dioses el ver su repentina curación, y los devotos presentes experimentaron la grandeza de su poder divino...".

El señor N. Kasturi lo describe de esta manera: "Se levantó y pudimos escuchar su divina voz que nos llamaba como El solía hacer... ¡Había empezado su discurso de Guru Poornima! La gente no creía lo que veía y oía. Pero cuando se dieron cuenta de que Baba estaba de pie delante de ellos, hablándoles, saltaron de felicidad, bailaron, gritaron, lloraron; algunos se sintieron tan abrumados de arrobadora gratitud, que reían histéricamente y corrían por entre la multitud que entraba".

Baba estuvo de pie hablando durante más de una hora. Luego cantó varios cantos de bhajan, y finalmente subió las escaleras sin ayuda. Esa noche comió su comida normal, y los días siguientes había recobrado su acostumbrada vigorosa salud, llevando a cabo un programa complejo de actividades. El mortal ataque que había aparecido por su mandato, se había ido dentro del lapso que El había indicado, sin dejar ninguna señal visible.

Está registrado que durante su vida anterior en Shirdi, Baba asumió por cuenta de sus íntimos devotos, muchas enfermedades y accidentes, como la vez que metió el brazo en el fuego en la mezquita de Shirdi donde vivía, en el momento preciso en que el niño de un devoto había caído en el fuego de un herrero en otra parte. Baba llevó las quemaduras y cicatrices en su brazo durante mucho tiempo, pero dijo que de este modo había salvado la vida del niño.

En el "Evangelio de Sai Baba", que también se llama "Baba's Charters and Sayings (Las reglas y dichos de Baba), se le cita diciendo que daría su vida misma si fuera necesario para salvar a un devoto que se ha entregado completamente a El. Muchos creen que así fue como murió en 1918.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO XIII

 

LA CUESTION DE LA SALVACION DE LA MUERTE

 

Y hasta vendrá, como coronación de todo, el fin de la muerte, la muerte de la Ignorancia...

 

SRI AUROBINDO

 

A fines de 1953 ocurrió un evento casi tan dramático como la resurrección de Lázaro por Cristo. Mi información proviene de un gran número de personas e inclusive del hombre más allegado,~el "Lázaro" del caso, el señor V. Radhakrishna mismo. Finalmente, constaté todos los hechos cuidadosamente presentados por la hija del señor Radhakrishna, Vijaya, quien fue testigo presencial y escribió los detalles en el momento de su ocurrencia en el diario que siempre lleva, de sus experiencias con Sai Baba. Con el diario por delante me contaba la experiencia.

El señor V. Radhakrishna, que posee fábricas y es un ciudadano muy conocido en Kuppam, Andhra Pradesh, tenía más o menos sesenta años de edad cuando fue de visita a Puttaparthi en 1953. Lo acompañaban su esposa, su hija Vijaya y el esposo de ésta, el señor K.S. Hemchand. Vijaya tenía entonces dieciocho años y se había casado hacía poco tiempo. Su padre, me contó, sufría de úlceras gástricas, con varias complicaciones. Estaba realmente muy enfermo y una de las razones para su visita al ashram era la esperanza de poder obtener alivio para su terrible sufrimiento. Conocía a Baba desde hacía algún tiempo.

Era la época del gran festival de Dásara, y había un número considerable de personas en Puttaparthi. Al señor Radhakrishna se lo asignó una habitación en el mismo edificio donde vivía Swami, y donde pasaba todo el tiempo en cama. Cuando Baba vino a visitarle, Radhakrishna le dijo que prefería morir a seguir sufriendo tanto. Swami simplemente se río, y no hizo ninguna promesa ni de curarlo ni de dejarlo morir.

Una noche, Radhakrishna entró en coma, su respiración era la de un moribundo. Alarmada, su esposa corrió a ver a Swami. Este vino a la habitación, miró al paciente y dijo: "No te preocupes. Todo saldrá bien", y se fue. Al día siguiente el paciente estaba aún inconsciente. El doctor K.S. Hemchand, el yerno, trajo un enfermero del distrito quien, al no encontrar pulso alguno y después de otros exámenes, opinó que el señor Radhakrishna estaba tan cerca de la muerte que no había ya ninguna posibilidad de salvarlo.

Aproximadamente una hora más tarde, el paciente se puso muy frío. Los tres ansiosos familiares oyeron lo que al parecer eran "los estertores de la muerte", y lo vieron cianótico y rígido. Vijaya y su madre fueron a ver a Baba quien estaba en ese momento arriba en el comedor. Cuando le dijeron que Radhakrishna parecía estar muerto se río y se fue a su dormitorio. Vijaya y su madre volvieron a la habitación del "muerto" y esperaron. Al rato, Swami entró y miró el cuerpo, pero se fue de nuevo sin decir ni hacer nada.

Esto ocurría durante la noche del segundo día después de que el señor Radhakrishna había perdido el conocimiento. Pasó la noche siguiente mientras los tres permanecieron despiertos observando ansiosamente cualquier señal de regreso a la vida. No hubo señales. Pero seguían teniendo fe en que Baba de algún modo, a su propia manera, salvaría a Radhakrishna, pues ¿no había dicho que todo saldría bien?

A la mañana del tercer día el cuerpo parecía más que nunca un cadáver: oscuro, frío, rígido y empezando a oler mal. Otras personas que entraron a ver y a condolerse le dijeron a la señora Radhakrishna, que debería sacar el cuerpo del ashram. Ella contestó: "No, a menos que Swami lo ordene". Algunos hasta fueron a ver a Baba y sugirieron que, ya que el hombre había muerto y que el cuerpo estaba oliendo mal, debía ser enviado a Kupam o cremado en Puttaparthi. Swami simplemente contestó: "Ya veremos".

Cuando la señora Radhakrishna subió nuevamente para comunicarle a Baba lo que la gente decía, y preguntarle lo que debía hacer, El le contestó: "No los escuches y no temas, estoy aquí". Luego anunció que bajaría pronto a ver a su esposo.

Ella bajó y esperó con su hija y su yerno al lado del cuerpo. Los minutos pasaban lentamente; pasó una hora, y Swami no venía. Luego, cuando empezaban a desesperar, se abrió la puerta y apareció Baba con su túnica roja, abundante pelo, y radiante sonrisa. Eran entonces más o menos las dos y media de la tarde del tercer día. La señora Radhakrishna se acercó a Baba y estalló en lágrimas.Vijaya también empezó a llorar. Eran como Marta y María, las hermanas de Lázaro, llorando delante de su Señor quien, pensaban, había llegado demasiado tarde.

Suavemente Baba les pidió a las llorosas mujeres y al dolido señor Hemchand que salieran de la habitación, y cerró la puerta. No saben, nadie sabe, lo que ocurrió en esa habitación donde estaban sólo Swami y el "muerto".

Pero después de pocos minutos Baba abrió la puerta e hizo señales a los que esperaban para que entrasen. Allí, en la cama, estaba Radhakrishna mirándoles sonriendo. Asombrosamente la rigidez de la muerte había desaparecido y su color natural estaba volviendo. Baba se le acercó, le frotó la cabeza y le dijo: "Háblales; están predcupados".

"¿Preocupados?", preguntó Radhakrishna, perplejo. "Estoy bien. Tú estás aquí".

Swami se volvió hacia la esposa: `Te he devuelto a tu esposo", dijo, "ahora tráele una bebida caliente".

Después de que la trajeran, Swarni se la dio a Radhakrishña con una cuchara. Permaneció allí una media hora más, fortaleciendo al hombre que había "levantado". Luego bendijo a toda la familia, colocando sus manos en la cabeza de la señora Radhakrishnaz y se fue.

Al día siguiente el paciente estaba suficientemente fuerte como para caminar a los bhajans (cantos devocionales). Al tercer día escribió una carta de siete páginas a una de sus hijas que estaba en Italia. La familia se quedó unos días más en Prashanti Nilayam, y luego con el permiso de Baba, regresaron a su casa en Kuppam. Las graves úlceras gástricas y las complicaciones habían desaparecido para siempre.

Cuando hablé con el señor Radhakrishna acerca de la experíencia le pregunté si tenía algún recuerdo del tiempo durante el cual permaneció inconsciente y aparentemente muerto. Contestó, "No. Cuando recobré el conocimiento pensé primero que era el mismo día. Luego me dijeron que había estado inconsciente tres días, que había `muerto' y empezado a oler mal. Pero Swami puede hacer lo que El desee. El es Dios".

¿Cuándo está una persona realmente muerta? ¿Lo sabe alguien? Algunos que parecían muertos ante todas las pruebas médicas han regresado a sus cuerpos, y a menudo, desgraciadamente, después de colocados en sus tumbas, según lo prueban los movimientos de "cadáveres" que se han visto después. Cuando Jesús recibió el aviso de que Lázaro había muerto, les dijo a sus discípulos, "Nuestro amigo Lázaro duerme, pero iré para despertarlo de su sueño". .

Sai Baba mismo, en los primeros años en Shirdi, una vez dejó su cuerpo por tres días. Le pidió a un discípulo íntimo que velara por el cuerpo, diciéndole, "Voy a ver a Allah. Si no regreso pasados tres días, entonces entierra mi cuerpo allá", indicando la sagrada mata de neem l. Se realizó una investigación. Los funcionarios declararon que Sai Baba había muerto y

 

1          Arbol de Asia y Sur de Europa. Se le llama también margosa y en algunas regiones de América. paraíso.

ordenaron que se enterrase el cuerpo. Pero el discípulo, con la ayuda de algunos otros, se opuso resueltamente a la orden y no quiso entregar el cuerpo. Luego, al final del tercer día, Sai Baba regresó a su afta silueta de Shirdi y siguió viviendo en ella por treinta y dos años más.

Cuando hace algunos años el señor Kasturi escribía algo sobre el incidente del levantamiento del señor Radhakrishna de entre los muertos, Baba le dijo que pusiera la palabra "muertos" entre comillas. Quizás entonces deberíamos decir que el señor Radhakrishna estaba muy cerca de la muerte, que había entrado hasta más de la mitad del camino por la puerta de la muerte cuando Baba le devolvió la vida. Quizás pueda decirse lo mismo de Lázaro.

Baba salva a algunas personas de enfermedades muy serias, o del umbral de la muerte. A otras no. ¿Por qué usa su milagroso poder de curación para algunos y no para otros? ¿Por qué no los cura a todos, no los salva a todos de la muerte? Mucha gente se hace estas preguntas.

De la misma manera se podría preguntar por qué Cristo no curó a todos los enfermos que estaban a su alrededor. Y ¿por qué fue Lázaro el único a quien sacó de la tumba? ¿Hizo Jesús, e hizo Sai Baba más tarde, un esfuerzo especial contra el poder de la muerte para una amada familia de íntimos devotos? Quizás, pero creo que en ello hay más de lo que parece.

Cuando Jesús fue informado de que Lázaro estaba enfermo hizo la enigmática observación de que: "Esta enfermedad no es de muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado a través de ella". Así lo que normalmente, bajo condiciones ordinarias, sería una enfermedad mortal puede ser una oportunidad para la glorificación de Dios a través de las obras de un hombre Dios. Además, hay también la profunda y compleja cuestión del karma (ley de causa y efecto resultante de las acciones). ¿En qué medida es kármica la enfermedad específica o la cercanía de la muerte, y hasta dónde debe interferir el hombre Dios con el karma del paciente?

Hay dos casos dentro de la misma familia; uno donde parecería que las exigencias kármicas podían ponerse a un lado, por decirlo así; y el otro donde era más sabio no interferir.

Cierta vez, qué la madre del señor G. Venkatamuni, de casi 80 años, estuvo tan cerca de la muerte que se había participado a todos los familiares su inminente fin, su esposa Sushila, tomó un japamala (rosario) que Sai Baba le había dado y lo colocó en el pecho de la anciana. Baba le había dicho a Sushila que el japamala podía usarse en una emergencia como talismán curativo.

Inmediatamente la paciente empezó a mostrar notables señales de mejoría. Esto ocurrió alrededor de las diez de la noche y cuando a la mañana siguiente llegaron varios familiares para darle su último adiós a la anciana, ésta preguntó en un tono perplejo que por qué habían venido todos. Pronto se sintió sana y fuerte y vivió varios anos más.

Más tarde, sin embargo, cuando uno de los hijos de G. Venkatamuni, epiléptico, enfermó seriamente y pareció que iba a morir, Sushila decidió usar el japamala de Sai Baba para tratar de salvar al muchacho. Fue a buscarlo donde estaba guardado en una caja entre otras cosas en la sala de culto de la familia. Pero volvió sin él, diciéndole a su esposo en tono afligido y perplejo que no podía agarrarlo. Había tratado de tomarlo varias veces, pero cada vez de alguna manera éste eludía su mano. No podía explicar este extraño suceso, un objeto que parecía evitar su mano. ¿Qué podría significar? Al discutirlo, los esposos no pudieron decidir otra cosa que, por alguna razón, Baba no quería que se usara el talismán en esta ocasión.

El niño murió. Poco después los padres visitaron a Baba. A menudo habían escuchado sus sabias palabras acerca de la verdadera naturaleza de la muerte, pero eran humanos, y traían caras tristes. Además, se resintieron al encontrar a Baba muy lejos de la tristeza, estaba muy alegre y sonriente.

Les dijo: "No deben sentir pena por el muchacho. Acabo de verle de nuevo y está muy feliz allá. El tenía sólo un poco de karma que cumplir aquí en la tierra, y una vez que lo hubo cumplido estaba listo para irse. Era mucho mejor que él se fuera".

Entonces los padres comprendieron que en realidad sólo habían sentido lástima de sí mismos por su pérdida. Y se sintieron reconfortados al saber que el niño que amaban, que parecía haber muerto, estaba en realidad vivo y fuera de su doliente cuerpo físico. La fe del señor y la señora Venkatamuni en Sai Baba no vaciló ni un momento. Pero hay devotos cuya creencia es sacudida cuando alguien cercano y querido muere. Varios me lo han dicho, manifestarxio que la situación a menudo se agrava por el escepticismo de los familiares que dicen: "Bueno, ¿por qué Sal Baba no lo salvó?" Aun la fe de los seguidores profundamente devotos y de gran inteligencia puede sufrir un eclipse bajo circunstancias suficientemente trágicas.

Por ejemplo, el señor V. Hanumantha Rao, mencionado antes, tenía un hijo enfermo que había padecido poliomielitis a la edad de más o menos seis meses. Para complicar más las cosas era hijo único.

El señor y la señora Hanumantha Rao conocieron a Sai Baba cuando el hijo de ellos tenía más o menos cuatro años. El. joven y amable Swami llegó a ser como de la familia. Pero asombraba a la pareja cuando hacía a menudo referencia al hijo de ellos cómo "su muchacho", y siempre lo llamaba "Siva" aunque su verdadero nombre era Iswari,Prasad Dattatreya". Swami les decía a menudo: "Siva es el hilo que nos ha juntado, y. que nos mantiene juntos".

Los padres no entendían esto ni muchos de los dichos del joven Swami, pero como éste realizaba edificantes milagros en su presencia, tenían grandes esperanzas de que curaría a su hijo.

El muchacho se sentía muy feliz cuando Baba estaba presente, pero su salud empeoró. La poliomielitis afectó el cerebro; había frecuentes ataques y al cabo de unos pocos años, el pequeño "Siva" murió. Con su muerte se rompió el hilo. Los desconsolados padres dejaron de ver a Sai Baba. Sin duda pensaban que de algún modo les había fallado.

Pero tanto el tiempo que habían pasado con El, bajo su elevadora influencia espiritual, como sus enseñanzas silenciosas y habladas, habían tenido un efecto profundo sobre ellos. Poco después de la muerte de su amado hijo, el señor Hanumantha Rao dedicó gran parte de su fortuna al establecimiento y mantenimiento en Madrás de un centro ortopédico para niños afectados de polio. El centro, uno de los pocos de su clase en la India, lleva el nombre del muchachito, Iswari Prasad Dattatreya, a cuya memoria está dedicado. Los niños reciben allí tratamiento médico, quirúrgico y de rehabilitación y una educación regular. Está al otro lado del río Adyar, frente a la sede de la Sociedad Teosófica y he ido varias veces allí a visitar al señor Hanumantha Rao. He podido observar la alegría que ilumina las caras de los jóvenes inválidos cuando el viejo comisionado camina entre las camas y por los salones de clase. Los he visto también en sillas de ruedas o sostenidas por soportes y muletas saludando con profunda reverencia el busto del pequeño Iswari, que está en la entrada del hospital. Piensan que eri cierta forma él murió por ellos; que es su espíritu que les trajo ayuda científica moderna en sus sufrimientos y la esperanza de una vida más feliz.

Una vez que esta pareja hubo superado su gran dolor y se hubo dedicado a una causa merecedora y constructiva, pareció que cayera un velo de sus ojos. Vieron lo equivocados que habían estado al culpar a Sai Baba por no.mantener vivo a su hijo. Como me dijo el señor Hanumántha Rao: "Debe haber sufrimiento en este mundo; pertenece a la naturaleza de las cosas aquí, porque el hombre mismo lo causa". Entendieron que el hombre divino no puede levantar todo el karma (efecto de acciones pasadas en esta o previas vidas) del hombre, y que también puede resultar mucho bien de lo.que parece un mal desde nuestro limitado punto de vista.

Así el señor y la señora Hanumantha Rao retornaron al que para ellos es el foco de la divinidad hoy en la tierra, y pertenecen al grupo de sus más devotos discípulos. En su casa tienen una habitación especial reservada para Sai Baba. La habitación no se da nunca a nadie más y su ruego constante es que Baba la adorne con su presencia cuando sea posible.

Mi esposa y yo hemos estado varias veces en la casa de Hanumantha Rao, con un pequeño grupo, cuando Sai Baba los ha visitado. Es una dicha especial el observarlo allí. Como en años anteriores parece ser uno de la familia, feliz, alegre y divertido. Es como si fuera el hijo, pero al mismo tiempo el padre y la madre y el Dios de esta dulce y vieja pareja. El alma del niño que los llevó, el hilo que los atrajo a la luz, está, creo, todavía allí aunque invisible.

En un número de casos en los que Sai Baba no ha curado ni salvado, o sea que no ha hecho el milagro eterno, he notado en cambio un milagro interno y realmente mucho más importante. Quizás haya curado del deseo de ser curado y traídó la aceptación; ha curado las heridas del alma causadas por la pérdida material, y elevado mentes y corazones a una mejor comprensión de la vida. Ha traído una visión. nueva y más amplia del sufrimiento y de la muerte.

Es el mismo patrón de hace mucho tiempo en Shirdi. Entonces, curaba y salvaba las vidas de muchos. Pero a algunos no los salvaba. Un caso fue la hija de su gran devoto H.S. Dixit. Así es que la gente murmuró: "Si Sai .Baba no podía salvar.a la hija de Dixit en Shirdi, ¿para qué sirve un Sadgurú (verdadero Maestro)?"

A este respecto, el profundo apóstol de Sai Baba, B.V. Narasimha escribe: "Se podría igualmente decir cuando se mueren seres queridos, `¿para qué sirve Dios?' La fe no es garantía de que no habrá muerte ni el mal en el mundo ni dolores en la vida. Pero, como en el caso de Dixit, una intensa fe hace que el devoto se fortalezca contra todas las calamidades inevitables y sepa más y más acerca del esquema de Dios en nuestra vida... La fe le permite al devoto ver la vida como es y tal cual es en el plan de Dios, así como mejorar su propia actitud ante la vida".

En ésta, al igual que en la encarnación anterior, Sal Baba a veces ha dicho que el curar a cierta persona, el salvar de la muerte, o el eliminar algún defecto físico congénito, significaría interferir indebidamente con el karma de la persona. Y en esos casos ha dejado que la persona en cuestión lleve esa cruz.

De todo esto podríamos concluir que algunas enfermedades son kármicas y que otras no. Algunas son el resultado de nuestras propias acciones (muy probablemente en una vida anterior) y son parte de la gran ley moral de la compensación. Debemos expiar nuestra malas acciones pasadas soportando las consecuencias y aprendiendo por ese medio. Por otra parte, algunas desgracias, enfermedades, accidentes, y otras, son sólo en grado limitado, si no lo son del todo, causadas por nuestras propias acciones. Y de éstas no necesitamos sufrir durante mucho tiempo a fin de aprender alguna lección específica de nuestros propios errores en el pasado.

Sucede lo mismo con respecto a la muerte. Generalmente, creo, la hora de la muerte no está estrictamente prefijada; hay varios puntos, digamos, durante la vida en los cuales podríamos encontrarnos con la muerte, pero no es una necesidad kármica absoluta que uno muera en el primero o el segundo de dichos puntos. Sin embargo, en el estado actual del hombre, la muerte es esencial para el desarrollo de la vida, y al final cada hombre debe morir. Aunque Lázaro salió de la tumba, algunos años después murió. Y asimismo deberá morir cualquier persona cuya vida Sai Baba salve. Cuando ese punto final llega, en el cual es mejor morir, en el cual no sería aconsejable y sería en detrimento del alma el prolongar la vida, entonces ¿qué santo liberado va a interferir? Los Iluminados, los hombres Dios, los grandes yoguis saben cuándo ha llegado "ese momento final" tanto para los que vienen a ellos como para sí mismos. Cuando las antiguas escrituras dicen que el yogui conquista la muerte, no significa que viva eternamente. Significa que es él quien decide el momento adecuado para dejar esta tierra, y entonces se va dejando el cuerpo, conscientemente y por propia voluntad.

Pero en el estado en que se encuentra la humanidad hoy día no podemos esperar que Sai Baba, o cualquier otro hombre poseído por Dios, disuelva la espesa nube de pecados del hombre, curando todas las enfermedades, haciendo caminar a todos los inválidos, limpiando a todos los leprosos, y abriendo los ojos de los millones de ciegos que existen solamente en la India. Lo más que puede hacer es levantar un poco del pesado karma del hombre aquí y allá y señalar el camino.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO XIV

 

ETERNO AQUI Y ETERNO AHORA

 

Allá el cuándo es un eterno Ahora. El dónde un eterno Aquí.

 

EL SUEÑO DE RAVAN

 

El señor N. Kasturi relata el siguiente incidente.

Más o menos a la 1.30 de la tarde del 21 de junio de 1959 los.discípulos cercanos a Baba se alarmaron porque su temperatura subió repentinamente a 43 grados. Más o menos cinco minutos después el termómetro marcaba un descenso a 37 grados. Todo esto era un misterio para ellos, y Baba entonces no les dio ninguna información.

Sin embargo, esa noche cenó con un grupo de devotos en una terraza a la luz de la luna. Entre ellos había un joven de Madrás que había pasado algún tiempo con Baba y que se iba al día siguiente. De repente Swami le dijo: "Cuando veas a tu madre, mañana, dile que debe tener más cuidado con el fuego".

Esto provocó considerable curiosidad y un poco de ansiedad. Finalmente Baba les dijo que el sari (vestimenta femenina hindú) de la señora se había incendiado esa mañana en Madrás mientras estaba en su sala de culto pero que las llamas habían podido ser extinguidas a tiempo. El sarl se había destruido pero ella estaba sana y salva.

Después de la cena uno de los devotos tuvo la idea de hacer una llamada telefónica a Madrás. Baba estuvo de acuerdo, y así se hizo. La señora misma contestó el teléfono y les dio más detalles del accidente. Luego Baba habló con ella, y los devotos que escuchaban lo oyeron reírse y decir: "Oh, no, no me quemé las manos. Sólo tuve un aumento de temperatura durante un momento°.

Algunos años después obtuve la confirmación de esta historia del señor G. Venkatamuni mismo, cuya esposa, Sushila, era la dama en cuestión. Sí, su sari se había incendiado mientras estaba en la sala de culto, dijo, y en un momento estuvo envuelta en llamas. El pánico se apoderó de ella, pero como era devota desde hacía mucho tiempo, las primeras palabras que le vinieron a los labios fueron "Sal Baba". Inmediatamente las llamas se extinguieron y Sushila, conociendo por experiencia el poder de Baba a cualquier distancia, tuvo la seguridad de que de algún modo había venido en su ayuda durante la crisis.

Olvidando por un momento que no había venido a ella en su cuerpo físico, ella le preguntó por teléfono si se había quemado las manos. Esta no es una pregunta tan tonta como pudiera parecer a primera vista. Los investigadores de lo psíquico han encontrado muchos casos de viajes astrales en los cuales un choque en el cuerpo astral ha causado efectos, tales como heridas, quemaduras y contusiones en el cuerpo físico. Esto ocurre debido a la ley oculta de la reciprocidad. La repentina subida de temperatura de Baba parece haber sido un leve ejemplo de esto.

Durante los años 40, y la mayoría de los 50, Baba a menudo entraba en trance durante sus viajes fuera del cuerpo. Repentina e inesperadamente perdía el conocimiento, y los que se encontraban cerca sabían que había ido lejos, probablemente hacia algún devoto en un lugar distante. A su regreso, les decía, o no les decía, a los que lo rodeaban, algo de lo que había ocurrido.

En ciertas oportunidades había efectos recíprocos en el cuerpo físico de Baba, que indicaban lo que estaba haciendo. Algunas veces, por ejemplo, salían de sus labios físicos, algunas palabras de lo que estaba diciendo en el lugar distante. En otras oportunidades, emanaba vibhuti de su cuerpo. Esto ocurría usualmente cuando había ido para presenciar la muerte de un devoto. El señor Kasturi dice: "En esas oportunidades, como símbolo de la muerte, destrucción y del fin de lo temporal y de lo evanescente, sale vlbhuti sagrado de la boca del cuerpo que Baba deja para ir al lecho de muerte".

Kasturi da luego un ejemplo. Alrededor de las 5.20 de la tarde del 15 de noviembre de 1958, Baba estaba leyendo una carta en voz alta a algunas personas que lo rodeaban cuando de repente exclamó: "¡Ahl" y cayó al suelo. El cuerpo estuvo tranquilo durante diez minutos, luego pareció estar tosiendo. Bocanadas de vibhuti le salieron disparadas de la boca, dice Kasturi, "hasta una distancia de más de cuarenta centímetros".

A las 5.35 de esa misma tarde, después de haber estado inconsciente durante quince minutos, reanudó la lectura donde la había dejado, normalmente y sin mostrar señales de cansancio. Cuando lo interrogaron, dijo a los devotos que había estado en Dehra Dun en los Himalayas. Ahí acababa de morir la madre de un doctor muy conocido en el ashram. Baba había ido para ayudarle en el momento de la transición, que fue a las 5.30. Dijo también que el doctor, su hijo, estaba presente y que estaban cantando bhajans en la habitación. Luego describió cómo la anciana había anunciado al final: "Este es mi último aliento", y había expirado.

Dos días después, el 17 de noviembre, llegó una carta para Baba del doctor cuya madre había muerto. Escribía: "Mi madre expiró su, último aliento el sábado, a las 5.30 de la tarde. Estábamos cantando bhajans durante sus últimas horas como lo había pedido. Te estabá recordando constantemente".

He aquí otro ejemplo del conocimiento que tiene Baba de las cosas a distancia y del poder que tiene de intervenir. A comienzos de los años sesenta, cuando el señor K.R.K. Bhat era gerente de división de la Life Insurance Corporation of India, ocurrió un caso de soborno y corrupción entre sus subordinados. Esto se relacionaba con una importante promoción y algunas cartas anónimas habían provocado una investigación oficial.

Se encontró que varias personas estaban ínvolucradas en el complot, pero el principal culpable parecía ser el taquígrafo del señor Bhat quien, sin embargo, trató de protegerse haciendo recaer la responsabilidad sobre su jefe. Dijo al funcionario que lo interrogó que había simplemente llevado a cabo las instrucciones del señor Bhat en todo lo que había hecho.

Empezó a parecer como si Bhat, aunque completamente inocente, estuviera involucrado ya que se trataba de la palabra de un hombre contra la del otro. Bhat no podía imaginar cómo comprobar su ¡nocencia, y empezó a preocuparse seriamente. Si lo encontraban culpable, los efectos serían drásticos para su carrera.

Finalmente, todo el asunto giraba sobre si Bhat había o no recibido personalmente en su oficina cierta carta registrada, y si había firmado por ella. El taquígrafo afirmaba que su jefe era quien lo había hecho, mientras que Bhat sabía con seguridad que no. Debería haber sido fácil verificar con la apropiada oficina de correos y averiguar qué firma había sido suscripta en la carta cuya fecha se conocía. Pero el administrador de correos dijo que no podía ayudar porque esto había ocurrido hacía demasiado tiempo. Los registros, dijo, se guardaban solamente seis meses, y luego se destruían. La carta en cuestión.había sido recibida hacía más de seis meses.

En esta situación Baba empezó a aparecérsele al señor Bhat que era devoto suyo. En una visión en un sueño, Baba le aseguró a Bhat que los registros estaban todavía en la oficina de correos. No habían sido destruidos como se dijo. Finalmente el administrador de correos tuvo que admitir que era cierto. Dio la excusa de que su antecesor haoía dejado que se acumularan los viejos registros y que había tantos  de hecho los demás de tres años  que no tenía ni el tiempo ni las instalaciones para destruirlos. Sostenía, sin embargo, que esa masa de documentos no estaba en ningún orden sino apilados en un montón, y sería absolutamente imposible encontrar ese papelito tan importante para el señor Bhat. No valía en absoluto la pena intentarlo, dijo, ya que sería como buscar una aguja en un pajar.

Esa noche Swami se le apareció de nuevo en sueños a su devoto, diciéndole que debían designar un hombre en la oficina de correos y que el documento relevante sería encontrado rápidamente. Después de esto, Bhat finalmente persuadió a las autoridades postales para que intentaran lo que él quería. Se puso a un oficinista a que emprendiese la búsqueda dentro del gran montón de papeles. Completamente al azar agarró un paquete y empezó a hojearlo.

"Milagro de los Milagros", dice el señor Bhat, "ahí estaba el documento que tanto necesitaba, en el primer paquete". Este demostró, sin lugar a dudas, que el taquígrafo había firmado por la vital carta registrada a nombre de su jefe. Esto limpió a este último de toda sospecha. El taquígrafo y varios otros hombres fueron encontrados culpables de prácticas corruptas, y la Corporación administró las penas apropiadas. El ojo omnisciente de Baba y su intervención desde lejos había salvado a su devoto de una injusticia.

"No sólo está El por encima de las limitaciones del espacio, sino también del tiempo", declaró el señor Bhat. "Cuando fuimos a Prashanti Nilayam a comienzos de 1965, Swami le dijo a mi esposa en privado que yo debía retirarme o tomar un largo descanso, y que de algún modo debía dejar de trabajar y estar lejos de la oficina para el primero de junio de ese año.

"No dijo por qué, pero ya para ese entonces había aprendido a seguir el consejo de Swami. Sin embargo, me fue absolutamente imposible terminar todos mis asuntos de negocios, adiestrar a mi sucesor, y entregar el puesto para el primero de junio. Calculé que podría terminar para el primero de julio, así es que decidí que esto sería suficiente. Estaría listo un mes más tarde de lo que Swami había indicado, pero esperaba que todo saldría bien... Me equivocaba.

"El 4 de junio tuve mi primer ataque al corazón. Baba obviamente había previsto esto y me había dado una advertencia. La tensión del trabajo sin duda lo había causado, y si hubiera seguido su consejo podía haberlo evitado. Bueno, por su gracia estoy todavía vivo y en capacidad de hacer muchas cosas que los especialistas dicen que no debo hacer".

Muchas otras personas han contado que Baba ha previsto eventos importantes en su futuro. No sólo peligros para la salud o el cuerpo, sino muchas cosas de importancia en su vida diaria: nacimientos, matrimonios, nuevos trabajos, oportunidades de negocios y resultados de exámenes, hasta las notas precisas que se obtendrían.

He aquí un divertido ejemplo de su poder de precognición. El señor G.K. Damodar Row un juez retirado, era en el momento en cuestión Gobernador de Clubes de Leones de varios distritos de la India del Sur. Estaba a punto de salir para Chicago para asistir a una convención internacional de Clubes de Leones. Al pasar por Prashanti Nilayam y comunicárselo a Sal Baba, éste le pidió que llevara un paquete con vlbhuti y otras cosas a un grupo de sus devotos en Califomia. Damodar Row estaba encantado con la perspectiva de entregar el paquete, no sólo por la dicha de hacer algo para Baba, sino también porque le alegraba la idea de ver a sus amigos también devotos en California.

Pero la dificultad era que el Gobierno de la India no le permitía sacar sino lo suficiente en moneda extranjera para viajar hasta Chicago y de vuelta por el camino más corto, o sea, a través del Atlántico. Encontró que era absolutamente imposible obtener oficialmente los dólares necesarios para hacer el viaje adicional de Chicago hasta la costa oeste de Norteamérica.

Muy a pesar suyo le dijo a Swami que la dura realidad de! control de cambio y de la geografía hacía la misión hasta California completamente imposible. Swami se quedó silencioso por un momento, luego dijo: "Sin embargo, tú irás a Califomia, así es que no te preocupes, llévate el paquete". En Chicago, Damodar Row fue varias veces a la oficina de la línea aérea por la cual estaba viajando para informarse si había alguna forma de hacer su viaje de regreso a través de los Estados Unidos y el Pacífico. Pero no había ninguna.

La muchacha a quien solía pedir con frecuencia la información de la oficina de Chicago llegó a conocerlo y, notando la imagen de Sal Baba en su sortija, le preguntó acerca de El. El le dijo que era su gurú (Maestro espiritual) y que además su gurí le había dicho que él, Damodar Row, iría a California. Así es que debía haber algún modo por el cual podría ir.

"Siento mucho tener que decepcionarlo a usted y a su gurí", contestó con aparente pena, "pero no hay realmente ninguna manera de hacerlo. Le ayudaría si pudiera".

Luego una mañana lo saludó alegremente: "¡Su gurú tenía razón!", exclamó. "Usted se va para California".

Cuando le preguntó, con el corazón en la mano, ¿córno?, ella le informó que había habido una huelga de pilotos en la línea por la cual tenía que viajar de regreso y ahora tendría que cambiar su regresos la India para otra línea aérea. De esta manera podía enviarlo vía Pacífico, y le sería posible hacer una escala en Los Angeles.

De esta manera, como Baba había predicho con seguridad semanas antes, el paquete fue debidamente entregado a la "familia Sai" de California. Yo estaba en Prashanti Nilayam cuando Damodar Row llegó allí directamente después de su regreso de América. Estaba todavía exaltado mientras contaba la historia, y todos los oyentes compartieron su alegría. Nadie dudó de que Baba había previsto la huelga, y cómo ésta afectaría los movimientos de Damodar Row.

Todos los años, desde cuando empezaron a reunirse en él siglo pasado los seguidores de Sai Baba en Shirdi, ha habido numerosas informaciones de que él se aparecía en forma materializada en lugares lejanos de donde su cuerpo se encontraba realmente en el momento. Podía aparecer en su propia forma o en alguna otra, tal como un viejo amigo o familiar, un mendigo, un obrero o un santo.

A veces, parece, creaba una maya o ilusión temporal de la forma. A veces, se "superponía" a una persona o animal real vivo, haciéndoles hacer lo que él requería, observando directamente la respuesta o reacción del devoto en cuestión. Luego se lo contaba al devoto. O podía ser que hiciera en el momento alguna observación a la gente con quien se encontraba físicamente en el momento en que daba un indicio de lo que había sucedido a distancia. Luego esto era confirmado.

Un ejemplo de ello tuvo lugar cuando H.S. Dixit recibió una carta en Shirdi diciéndole que uno de sus hermanos en Nagpur estaba enfermo. El lo contó a Baba diciendo pesaroso: "No le soy de ninguna ayuda". A lo cual Baba contestó "yo puedo ayudar'.

Dixit no comprendía por qué le había dicho esto, y lo que quería decir, pero se enteró algún tiempo después, pues en ese mismo momento a Nagpur, llegó un sadhu (santo) que utilizó exactamente las mismas palabras de Baba, "Yo puedo ayudar". El sadhu curó al hermano de su enfermedad. Y Dixít se dio cuenta de que Baba a través de dos mil kilómetros había visto lo que sucedía y había hecho lo necesario.

Quizás haya sido un verdadero santo al que Baba se "superpuso" pero el que se apareció a un devoto en años más recientes en Delhi parece más bien haber sido una creación ilusoria, una forma adoptada temporalmente por Sathya Sai Baba.

Esta historia me fue contada por la señora Kamala Sarati, esposa del Difunto señor R.P. Sarati que era en el momento del evento Secretario Adicional para Defensa para V.K. Krishna Menon, el Ministro de la Defensa de la India. El incidente concieme a un hombre llamado V.S. Chidambaram, un violinista que era maestro de música de Kamala. No estando ella muy segura de todos los detalles, Kamala tuvo la amabilidad de escribir por mi cuenta desde Madrás, donde vive ahora, a su viejo maestro de música en Delhi. El le contestó dando un relato completo del evento y Kamala me dio la carta.

Esto ocurrió en Delhi en 1950 cuando tanto Kamala como su maestro de música, Chidambaram, habían sido devotos de Sai Baba por dos o tres años. Ambos habían ido a Puttaparthi unas cinco o seis veces y Chidambaram en esa época vivía en una habitación en la casa Sarati en Delhi.

Una mañana el maestro de música, hombre de unos cuarenta y cinco años, iba en su bicicleta por la calle Minto entre la Nueva y la Vieja Delhi.,Había ido a dar clases a varios alumnos y regresaba a la casa para darle su lección de violín a Kamala a las once de esa mañana.

. Mientras pedaleaba iba dándole vueltas a un problema en su mente. Le costaba mucho dinero ir a Puttaparthi y aunque había tenido muchas y maravillosas experiencias allí había empezado a preguntarse si podía realmente permitirse esos viajes. Escribe: "Estaba precisamente pensando si Baba era realmente una encarnación de Dios y si valía la pena gastar tanto dinero en ir a Puttaparthi para  verlo".

Fue entonces cuando un viejo sadhu llegó pedaleando rápidamente detrás de él y lo alcanzó. El maestro de música notó que el santo llevaba una túnica y tenía un paño amarrado alrededor de su cabeza, igual que en los retratos de Shirdi Baba. El viejo santo se detuvo y Chidambaram hizo lo mismo, saludándolo. El santo le hizo notar que quería hablar a solas y en privado con él, y como la calle estaba muy concurrida y ruidosa sugirió que fueran a un lugar tranquilo. Chidambaram, dándose cuenta de que iba a llegar tarde para la clase de Kamala, protestó un poco, pero el santo dijo que sólo era cuestión de diez minutos.

El maestro de música dice: 'Tenía la sensación de que este santo era como Shirdi Baba, por eso consentí en ir con él". Después de caminar algunos metros por una calle adyacente empujando sus bicicletas, llegaron a una vieja tumba. El santo se sentó en ella, poniendo una pierna encima de la otra a la manera de Shirdi Baba. El  maestro de música, después de hacer los acostumbrados gestos de respeto y reverencia, se sentó en el piso delante del santo.

Después de más de un minuto de silencio el santo preguntó °¿Quién crees que soy yo?"

"Usted parece ser Shirdi Baba", respondió.

"Está bien. Mira mi mano". Sostuvo su palma delante de Chidambaram. La palma parecía un espejo en el cual se reflejaba en colores radiantes la figura de Sai Baba de Puttaparthi sentado en una silla y sonriente. El maestro de música miraba la visión con temor reverencia¡.

Luego el santo desabotonó su túnica y camiseta para exponer su pecho. Allí de nuevo vio Chidambaram una visión del Baba de Puttaparthi. Esta vez "sentado con una guimalda alrededor del cuello, radiante y feliz".

El maestro de música estaba completamente abrumado. Empezó a temblar y "lloró lágrimas de dicha". Luego el santo le frotó la espalda como Sathya Sal Baba tan a menudo hace a los devotos afligidos, le frotó vibhuti y le dio de comer un poco de dulce, que materializó del aire a la inimitable manera de Sathya Sal Baba.

Asegurando al maestro de música que los dos Sal Babas eran uno sólo, el santo le dijo "No te desanimes bajo ninguna circunstanciaEs por mi amor por ti que he venido. Ahora vámonos".

Como iban caminando, Chidambaram le rogó a su acompañante, a quien consideraba ahora como el Sai Baba que conocía y adoraba, que fuera con él hasta la casa de Sarati. Pero el santo no quiso hacerlo. Chidambaram escribe: "Lo observé pedaleando por la tranquila calle. En dos minutos tanto El como la bicicleta habían desaparecido por completo". El maestro de música, demasiado abrumado por la emoción, no podía montar la bicicleta así es que, dice "cargando mi bicicleta en una carreta me fui a casa".

Kamala me contó: "Estaba muy retrasado, y me estaba preguntando qué le habría pasado. Luego llegó en la carreta, y ¡en qué estado también! Pensé que estaba enfermo. Cuando pudo hablar coherentemente, me contó la experiencia. Desde entonces no ha tenido dudas, y está muy dedicado a Sai Baba".

Esta historia concierne al senor Radhakrishna de Kuppam, a quien Baba parece decidido a mantener en esta tierra el mayor tiempo posible. En 1960, siete años después de que lo levantaran de entre los "muertos", Radhakrishna se enfermó de nuevo y estaba sufriendo fuertes dolores.

Me dijo: "Una noche el médico me puso una inyección de morfina y me dormí. Pero parece que después me levanté y vagué por los alrededores completamente inconsciente. No recuerdo nada de ello, pero debo haberme caído en el pozo cercano a la casa. El pozo estaba abierto, tenía más o menos tres metros de diámetro y unos quince metros de profundidad, con más o menos diez metros de agua. Los lados son de piedra lisa, y no hay repisa ni nada por el estilo de donde agarrarse o donde ponerse de pie".

Su hija, Vijaya, que se encontraba en Kuppam en ese entonces, continúa la historia con las notas de su diario.

"Mi madre se despertó alrededor de las 3 de la madrugada y vio que mi padre no estaba en su cama, y salió en su búsqueda. Afuera lo llamó por su nombre, y en eso oyó una voz que le gritaba 'Estoy en el pozo'. Corrió y miró hacia abajo iluminándose con una linterna. Allí estaba. Parecía estar de pie en el agua, hasta la cintura, pero ella sabía que no había nada allí sobre lo cual se pudiera parar. Lo llamó pero él no contestó, simplemente se quedó allí en el agua.

"Corrió adentro y nos despertó a mis dos hermanos y a mí. Salimos pero no sabíamos cómo sacarlo de allí. Había una losa en la boca del pozo con un espacio de cada lado, por uno de los cuales él debía haberse caído. Mi hermano mayor, Krishna Kumar, trató de alcanzar a mi padre desde la losa, pero estaba demasiado hondo. Debíamos haber estado haciendo mucho ruido porque el Jefe de Policía apareció de repente en la escena. Nos dijo después que él sólo pasaba por ahí camino del ferrocarril a su oficina cuando nos oyó. No era su ruta regular para ir a su casa, y no sabe por qué pasó por ahí. Incidentalmente, era amigo de la familia.

"Con cuerdas, una polea y una cesta finalmente pescaron a mi padre. No sé exactamente cómo, pues me había quedado un poco atrás fuera de la acción. Pero me pareció entonces que Krishna Kumar tenía una fuerza suprahumana para sacar a mi padre. Pero ahora creo que tuvo ayuda de una fuerza de abajo. Bueno, usted sabe lo que quiero decir... 

"Mi padre parecía estar medio inconsciente cuando b sacaron. Lo llevaron a la casa y lo acostaron en su cama. Llamamos al médico. Entonces, mientras esperábamos, oímos a mi padre que decía: `¿Cuándo te volveré a ver, Baba?', como si Sai Baba estuviera parado allí en la habitación. No hay duda de que b estaba aunque no b podíamos ver.

"Cuando vino el médico y hubo examinado a mi padre, no quería creer lo del pozo, pero el Jefe de Policía estaba allí todavía y coñfirmó nuestra increíble historia. El médico dijo que no había ningún shock y que de hecho el paciente estaba mucho mejor que antes de su contratiempo. No había necesidad de tratamiento ni de medicamento, dijo, sólo una taza de café bien fuerte, era todo lo que necesitaba papá".

Radhakrishna mismo me contó: "Sabía que esto era todo obra de Baba, eso de sostenerse en el agua, así es que el mismo día alquilé un automóvil y nos fuimos a Puttaparthi. Tan pronto como llegamos, Baba nos saludó desde el balcón. Luego, riéndose, nos dijo: "¡Me duelen los hombros de estar sosteniéndote tanto tiempo anoche, Radhakrishna!" Temprano esa mañana Baba le había dicho a otros devotos que había estado "viajando" durante la noche para ayudar a Radhakrishna que tenía problemas.

¿Qué puede decirse de esto? ¿Estaba Baba en Kuppam en su forma sutil visto solamente por Radhakrishna en otro estado de conciencia? ¿Y estaba empleando su tremendo poder psicocinético, un atributo de la psiquis apenas vislumbrado por la parapsicología, para sostener el cuerpo de Radhakrishna por encima del nivel del agua del pozo?

Hoy día en la India en distintos lugares, frecuentemente opera una fuerza psicocinética en asociación con el nombre Sai Baba. Su manifestación más usual es la producción de vibhuti en imágenes santas, principalmente en fotografías de Baba pero también en imágenes de dioses y avatares en la misma sala de oración. La ceniza puede estar pegada al cristal por fuera, o puede estar debajo del cristal de los retratos. Puede venir como una pequeña mancha que va creciendo gradualmente hasta que una capa como de escarcha cubre toda la imagen. O de otro modo puede aparecer de un solo golpe, prácticamente ahogando la imagen en un instante.

El doctor D.S. Chander, el cirujano dental de Bangalore, es uno de los muchos que han experimentado este extraño fenómeno. Me dijo que de repente apareció vibhutl en todos los retratos en su sala de oración; más o menos un mes después, desapareció completamente. Se sintió incómodo por esa desaparición, como si quizás la gracia divina hubiera sido retirada porque había hecho algo malo o dejado de hacer algo que debía haber hecho.

Su esposa a menudo le asistía en las operaciones y él tenía la costurtibre de tocar un timbre cuando la necesitaba para algo. Una mañana cuando tocó el timbre, su esposa estaba colocando flores en la sala de oración. Todas las imágenes estaban claras, sin trazas de ceniza en ellas. Estaba segura de ello porque después de la repentina desaparición de la ceniza ella miraba siempre con esperanza de ver alguna señal de que podría estar regresando.

Dejando las flores, fue rápidamente a la sala de cirugía para ver lo que necesitaba su esposo, y cuando regresó pocos minutos después, todos los retratos en la sala de oración estaban de nuevo cubiertos de vibhuti. Corrió a decírselo a su esposo, y al pasar por el salón vio que allí también todas las fotos de Baba tenían manchas de ceniza.

La mayoría del vlbhutl desapareció de nuevo después de un mes o dos. Pero quedó un poquito para alegrar al doctor y aún lo tenían cuando yo lo visité.

Mi esposa y yo hemos sido llevados a ver varias casas en varias ciudades donde tiene lugar este extraño fenómeno. Noté que cuando la ceniza está sobre el cristal se adhiere fuertemente a la superficie, aun cuando caiga un poco y se amontone en la parte inferior de los marcos.

Una señora en su casa nos dijo: "Primero apareció por fuera del cristal y unas personas dijeron que lo habíamos puesto allí nosotros mismos por propaganda o por algún otro motivo. Entonces empezó a formarse por debajo, entre el cristal y el retrato°.

Examiné algunas de las imágenes en las cuales la ceniza estaba debajo del cristal. Los respaldos, en su mayoría, estaban fuertemente pegados y desde luego lucían como si no hubieran sido tocados en mucho tiempo. Aparte de ello, estas personas y todos los demás que conocimos en relación con el fenómeno de la ceniza, no eran de los que se dedican a la impostura. Eran personas devotas y religiosas, llenas, nos parecía a nosotros, no de egoísmo y orgullo, sino de humildad, veneración y temor reverencia¡ para con el benevolente poder que había dejado su marca en sus hogares.

En algunas casas aparecieron varios fenómenos además de la ceniza: otros polvos usados en la adoración ritualística, gotas de amrita (néctar de los dioses), diminutas estatuas de dioses hindúes, flores, y a veces guirnaldas colocadas alrededor de las imágenes.

La fuerza psicocinética dinámica asociada con el nombre de Sai Baba trabaja de otras increíbles maneras. He aquí un ejemplo. El señor K.E. Kulkarni de Poona, solía visitar el templo dedicado a Shirdi Baba en dicha ciudad todos los jueves. En una oportunidad llevó al templo unos panfletos y fotografías de Sathya Sai Baba. En el bolso tenía seis panfletos en hindi, seis en inglés y más o menos la misma cantidad de fotografías de Sathya Sai.

Empezó a distribuir éstos entre los devotos en el templo, lo que atrajo una multitud dé más o menos cien personas. Todos querían los panfletos en hindi y las fotografías, aparentemente nadie leía inglés. Kulkarni empezó a distribuir los pocos que tenía y estaba a punto de decir pesaroso que traería más la próxima semana, para las personas para quienes no alcanzaban.

Entonces, al introducir la mano en el bolso para agarrar el último panfleto quedó de una pieza al notar que no estaba vacío sino medio lleno. Mirando, vio un gran paquete de panfletos en hindi y otro paquete de fotografías. Resultó que había exactamente el número necesario para darle a todo el mundo. Todos quedaron satisfechos y no quedó ni una sola. copia del panfleto en hindi ni de la fotografía. Solamente quedaron en el bolso los seis panfletos en inglés. Estos no habíaritenido demanda, y no se le había añadido milagrosamente ninguno.

Otros eventos psíquicos que han sido reportados aquí y allá incluyen escritura automática, y mensajes escritos, vistos por clarividentes, en polvo de rangoti (polvo utilizado para hacer dibujos ornamentales) o en paredes o techos blancos. Estos mensajes se cree que son de Sai Baba. Las personas íntimamente relacionadas con esos fenómenos (por lo menos las que yo conocí personalmente) parecen sinceras y de mente elevada. Describen con entusiasmo cómo se usan los mensajes para ayudar a los enfermos, para dar enseñanza ética, para la acción y los hábitos, y para ayudar a la gente afligida en sus relaciones personales, sus trabajos, y así sucesivamente. De manera que el poder que obra parece ser un poder bueno y compasivo.

Pero hay, desde luego, un peligro en los fenómenos de comunicaciones. Por un lado, como saben los ocuttistas, el plano astral inferior contiene cantidad de impostores, fingidores y aun peores, siempre listos para aprovechar una oportunidad para comunicarse con este mundo. Por lo tanto, fuerzas psíquicas, no tan buenas, no tan benevolentes, podrían fácilmente empezar a manifestarse bajo la guisa del gran hombre espiritual. De este modo, la gente podría ser engasada y descarriada. Y el resultado eventual sería el de desarrollar el orgullo, el egoísmo y los bajos deseos del hombre antes que sus más elevadas aspiraciones espirituales.

Hay indicios de que la codicia y el deseo de notoriedad ya se están agitando entre los seguidores, pues apareció un aviso en la revista del ashram bajo la dirección de Baba. El aviso decía: "Algunas personas hacen mal uso del nombre de Baba, y anuncian que Baba está en comunicación con ellos, dándoles mensajes, respondiendo a preguntas y otorgando entrevistas, con el objeto de ganar dinero o fama". El aviso sigue diciendo que tales fenómenos deben explicarse bien como manifestación de espíritus o como simples falsificaciones por maniáticos o bribones: "Es deber de los devotos poner coto a esas trampas con sabios consejos y una firme denegación".

Baba dice bien claro que los que reciben deben juzgar la autenticidad de cualquier suceso psíquico por sí mismos, pero que nunca deben usarlos como medios de atraer a las masas para propaganda, fama o dinero.

 

 

 

 

 

 

CAPITULO XV

 

DE LO MISMO, PERO DIFERENTE

 

En la noche de mi corazón a lo largo de un estrecho camino a tientas andaba, y ¡mira! de pronto la luz una tierra de infinita luz.

 

RUMI

 

Las personas cuyas experiencias han sido contadas en los capítulos anteriores son ciudadanos altamente respetables, muchos de los cuales ocupan importantes posiciones en la vida de la India moderna.

Pero la verdad que vienen a atestiguar es de difícil aceptación para la mente moderna, particularmente en el mundo occidental. No es sólo que sus testimonios revelan más cosas del cielo y de la tierra que las que conoce la filosofía materialista tan ampliamente aceptada, sino que estas cosas frecuentemente parecen contradecir las leyes de la ciencia y de la experiencia corriente como nosotros las entendemos. Dicho de manera más específica, dicen que hay en la India un hombre que puede tomar objetos, muchos tipos de objetos, de la "nada"; no es que parece tomarlos como un prestidigitador en el escenario, sino que realmente lo hace; y que está haciendo este tipo de cosas a diario, dondequiera que se encuentre. Atestiguan además que este hombre puede leer la mente, no solamente cuando se está cerca de El, sino que puede estar con usted dondequiera que se encuentre, sabiendo lo que está pensando, haciendo y planeando hacer; que puede estar cerca invisiblemente o tomar alguna forma apropiada a fin de estar allí, para guiar, proteger y enseñar. Además, ese testimonio afirma que puede ver el futuro, realizar operaciones quirúrgicas con instrumentos "materializados", curar muchas enfermedades mortales por medios milagrosos y  muy por encima de todo lo demásllevar a sus devotos hacia la meta espiritual de la vida.

Millones de hombres creen, o quizás crean a medias, en tales fenómenos con relación a Cristo y Krishna. "Pero", podría decir el lector, "esto sucedió hace tanto tiempo. Esta es la edad de la ciencia. no de los milagros. ¿Usted me pide que crea que un hombre viviente está haciendo tales cosas ahora, y que las ha estado haciendo constantemente durante los últimos veinticinco años?"

Mis testigos no le piden a nadie que crea nada, simplemente afirman lo que han visto y conocido. Y yo mismo, que estaba condicionado por el escéptico clima mental de la época moderna, nG pienso ni espero que el que tenga dudas acepte esas cosas a menos que como Santo Tomás, vea, oiga y sienta él mismo.

Sin embargo, hay millones que nunca tendrán la buena fortuna de sentarse físicamente a los pies de Sai Baba, sea en Prashanti Nilayam o en cualquier otro lugar en que El se encuentre en los años venideros. Por lo tanto, para esos otros muchos que pueden creer aunque no hayan visto, y cuya fe y esperanza y comprensión puedan beneficiarse con; ello, aporto nuevos testigos. Entre aquéllos cuyas historias se relatan en los capítulos siguientes hay conocidos hombres de ciencia, de negocios y de gobierno. Son unos pocos de los muchos devotos conocidos por grandes sectores del público en la India y fuera de ella. A sus vidas ha entrado el mismo milagroso poder de Sai Baba, pero para cada uno de ellos su manifestación es diferente, única.

Una tarde estábamos sentados mi esposa y yo en una habitación en Madrás hablando con una mujer que venía del norte de la India, camino de Prashanti Nilayam, para asistir al festival de Sivaratri. Ella conoce a Sai Baba desde fines de la década de los 40, y es una de sus más fieles, puras y sinceras devotas. No me ha autorizado a usar su nombre, así es que la llamaré la señora B. Entre otras personas que estaban en la habitación ese día estaba el doctor C.TK. Chari, Profesor de Filosofía en el Madrás Christian College, miembro de la Sociedad para Investigaciones Psíquicas de Londres, cuyo nombre es muy conocido en círculos parapsicológicos en todo el mundo. Persuadimos a la señora B. para que nos contara algunas de sus milagrosas experiencias con Sai Baba, y reproduzco aquí dos o tres de ellas.

Contó que en 1952, su hijo, Jawahar, que tenía entonces más o menos 5 años, contrajo una enfermedad que le provocó una alta fiebre y delirio. Su esposo, que es médico, estaba ausente y ella llamó a otro doctor. Primero, éste pensó que era malaria y así trató al niño. Pero al sexto día de fiebre alta, el doctor decidió que se había equivocado en su diagnóstico. Pensó ahora que era tiloidea; al día siguiente haría un análisis de sangre para cerciorarse.

La señora B. tenía ya varios años como devota de Sai Baba. Lo había visto realizar milagros, pero aunque le rezaba a menudo como a su Sadgurú (verdadero Maestro), no estaba todavía segura del alcance de sus poderes, y quería "probarlo". Ahora, muy preocupada por la salud de hijo, empezó a orar fervientemente a Baba, pidiéndole su valiosa ay a.

Después de un cierto tiempo, notando que Jawahar lucía algo mejor, le tomó la temperatura y encontró que había bajado varios grados. Además, ya no deliraba. ¿Había sido respondida su plegaria? o ¿había ocurrido esto naturalmente? Deseaba saberlo, pero, ¿cómo? Luego, pensando que Baba le ayudaría en sus dudas y cuestiones, ideó una manera de probar el asunto. Mentalmente le habló a Baba: "Si su temperatura está exactamente en 37 grados, mañana por la mañana, creeré que es obra tuya". A la mañana siguiente tomó la temperatura y la encontró exactamente en 37 grados. Cuando el médico vino más tarde en la mañana, declaró que el niño estaba perfectamente bien y que no había ninguna necesidad de hacer el análisis de sangre que había planeado.

La señora B. se enteró algún tiempo después, de que la noche en que ella estaba rezándole fervientemente, Sai Baba estaba en el Palacio de Venkatagiri. Estaba sentado con un grupo de devotos cuando de pronto entró en trance. Después de un rato volvió a su cuerpo y les dijo a los presentes, entre ellos el Kumararaja (Príncipe) de Venkatagiri, que una devota (nombrando a la señora B.) había tenido problemas, ya que su hijo estaba enfermo y que El (Baba) había ido a ayudarle. "Ahora Jawahar está de nuevo bien°, dijo Baba.

El Kumararaja sentía curiosidad por ver a este niño a quien Baba había "volado" a ayudar, y algunas semanas después, cuando la señora B., el niño Jawahar y el príncipe visitaban juntos Puttaparthi, Baba pudo satisfacerte su curiosidad.

Algunos años después el mismo niño fue víctima de un accidente, en el cual resultó con muchas heridas, que le provocaron fiebre séptica y de nuevo, justamente cuando su padre se encontraba ausente. Era difícil para la madre obtener los medicamentos que necesitaban con urgencia. Sus oraciones a Sai Baba esta vez parecen haber obradó milagrosamente por encima de las circunstancias, permitiéndole obtener lo requerido, y el muchacho se recuperó rápidamente. De nuevo pensó que podría ser una coincidencia, hasta que recibió noticias de su hermana Lilli en el sur.

La señora B., que vivía todavía a cientos de kilómetros en el Norte, no le había escrito a Lilli, ni a nadie más, acerca del accidente del niño. Sin embargo, no mucho tiempo después, encontrándose en Puttaparthi, Lilli escuchó la historia de los labios de Sai Baba, mismo. El le contó todos los detalles del accidente, diciéndole que había estado allí. Sus palabras sugerían que habían sido la sinceridad y las fervorosas plegarias de la señora B., las que habían forjado el lazo y traído la ayuda oportuna. Así es que a pesar de que la mente de la señora B. solía dudar y cuestionar las cosas, a niveles más profundos, su fe y devoción eran realmente muy fuertes.

Cuando terminó la señora B. de contarnos sus historias, el doctor Chari observó que la había oído relatar estos eventos supranormales muy poco después de ocurridos y más tarde varias veces a otras personas diferentes. La conoce desde hace muchos años. Sus narraciones, dijo, no habían variado en detalle alguno desde el primer relato; no había hecho ninguna adición, ni adorno, lo cual él, hablando como un experimentado investigador de fenómenos psíquicos, declaró notable.

"¿Ella es una testigo de primera clase", me aseguró.

"¿Ha visto usted mismo a Baba materializando algo?", le pregunté.

"Sí, vibhuti, en varias ocasiones", contestó, y añadió: Le autorizo a utilizar mi nombre si le es de algún valor".

A lo que un irónico caballero en el grupo bromeó: "Por esto le van a echar de la Sociedad de Investigaciones Psíquicas".

El doctor D.K. Banerjee es doctor en ciencias y profesor de química orgánica en el Instituto de Ciencias de la India en Bangalore. Su esposa es hija de un profesor de física. Ambos son bengalíes, y ambos fueron criados sin ninguna religión formal.

Mi esposa y yo los visitamos una tarde en su casa en los agradables jardines del Instituto y los encontramos muy dispuestos a hablar de sus experiencias milagrosas con Sai Baba. De hecho no hablamos de más nada durante casi cuatro horas, mientras venía y se iba la hora del té, se hundía el sol en el horizonte, y la noche caía en los céspedes y jardines.

El doctor Banerjee me contó que había sido educado en base a la filosofía vedanta. Esta no hace una religión de la ciencia, pero sí toma una actitud científica hacia la religión. En todo caso no predispone la mente hacia cosas tales como milagros o la idea de la encarnación divina. Sin embargo, el doctor Banerjee admite que tenía un héroe espiritual. Era su tío, Soham Swami, que se hizo famoso como santo de una tremenda fuerza física que solía luchar con tigres salvajes. Más adelante cuando joven, Banerjee leyó algunos de los libros espirituales de su tío. No obstante, él aun era vedanta y científico muy cuidadoso cuando oyó hablar de Sai Baba por primera vez.

En noviembre de 1961, más que todo por curiosidad, visitó Puttaparthi. Después de todo, cuando un científico oye repetidamente hablar de cosas que parecen burlar las leyes de la física y de la química, debe tomarse el trabajo de investigarlas por sí~mismo. Con el doctor Banerjee en esa primera ocasión iba el profesor lyer del mismo departamento del Instituto, que es oficial de las Fuerzas Aéreas de la India y además, campeón de paracaidismo.

Las inexplicables experiencias que tuvo el doctor entonces y en muchos contactos subsiguientes con Baba cubren una serie de distintos tipos de fenómenos milagrosos, tales como visiones, curaciones, la producción de artículos de una dimensión invisible, y la conversión de un objeto en otro delante de los ojos del observador. Al relatar aquí algunas de sus muchas experiencias las he arreglado en grupos aunque en cierta medida se entremezclan.

La primera de las extrañas visiones del doctor Banerjee tuvo que ver con el Señor Krishna. Aunque millones de indios adoran a Krishna como una encarnación divina, Banerjee siempre lo había considerado como un sibarita, un niño bonito.Era su costumbre llamar a cualquier libertino que conociera un "Krishna del Kali Yuga".

Mientras se encontraba sentado en una habitación con Baba en su primera visita al ashram, Banerjee vio la cara de Baba transfigurándose en la cara del Señor Krishna. Esto ocurrió tres veces; durante poco tiempo cada vez. Estaba perplejo. Pero faltaba más por venir.

Aunque el sobrino de Swami Soham no lucha con tigres, se mantiene físicamente en forma. Todos los días temprano hace ejercicio en los parques por los alrededores de su casa. Hacia las cinco de la mañana después de su regreso de Puttaparthi, mientras hacía sus ejercicios en el césped, tuvo de pronto una visión de Krishna. La pequeña figura azul oscuro pareció venir hacia Banerjee y fundirse completamente en él. Durante varios días Banerjee sintió como si estuviera "poseído" por aquél a quien siempre había considerado como el prototipo del calavera. Pero esto no lo hizo sentirse como el señor Hyde1. De hecho el efecto fue completamente opuesto. Parecía lograr un completo y absoluto control de sus sentidos y deseos. Fue la experiencia interna más maravillosa que haya conocido jamás. "Me hizo sentirme como un rey", me dijo.

En este elevado estado hizo otro viaje al ashram para contárselo a Baba, y tratar de averiguar lo que estaba sucediendo. Baba sólo sonrió y no dijo nada; luego colocó una mano en la cabeza de Banerjee y la otra en su espalda en la región lumbar, sosteniéndolas allí un rato. Después de esto la obsesión desapareció y el profesor volvió a la normalidad.

Pero la experiencia le hizo darse cuenta a Banerjee de cuán equivocado había estado acerca del carácter y significación del Señor Krishna  el divino pastor, el gran rey y estadista, el "Eterno Conductor"  que dijo las palabras doradas de¡ Bhagavad Gita (importante poema épico de la India) a Arjuna, y a toda la humanidad. Baba le había dado a su nuevo devoto una importante lección en la comprensión de Dios.

La segunda visión, también una transfiguración, está mezclada con un fenómeno de materialización. Tuvo lugar en Brindavan, en Whitefield, donde el señor Banerjee y su familia habían ido a ver a Baba. De repente, mientras el doctor, sentado en la sala, miraba la singular cabeza de Baba, ésta se transformó en la cabeza de Shiva con las aguas de¡ Ganges cayéndole en ei pelo despeinado. Nuevamente fue sólo una visión momentánea. Más tarde Baba produjo un medallón y, sosteniéndolo en la palma de su mano, se lo mostró al hijo de Banerjee, preguntándole: "¿Qué es esto?". "Parece ser Shiva", contestó el muchacho. Baba no dijo nada, pero después de un rato volvió a mostrárselo y le hizo la misma pregunta. Esta vez el muchacho contestó, "Luce como Baba de Shirdi". El padre se molestó porque su hijo aparentemente no sabía distinguir entre la forma de Shiva y la de Shirdi Baba.

Sathya Sal Baba le dio el medallón al muchacho, y cuando más tarde el doctor Banerjee lo examinó, observó que tenía una imagen de Shirdi Baba de un lado, y de¡ otro la ilustración de Shiva con el pelo enredado sobre el cual caían las aguas de¡ Ganges, exactamente igual a la transfiguración que él acababa de presenciar.

Las materializaciones empezaron en la primera visita de Banerjee. Aparte de¡ vibhuti producido para todo el grupo, Baba tomó de¡ aire una medalla de oro para el doctor Banerjee. El profesor nos la mostró a mi esposa y a mí cuando lo visitamos. De un lado aparece Shirdi Baba con "Shree Sai Baba" escrito en sánscrito, y de¡ otro hay una mano abierta con la palabra "Om" en sánscrito junto con la inscripción "Abhayam" en escritura telugu y tamil que significa, "Cuando estoy aquí, ¿por qué has de temer?"

Sin embargo, para los escépticos en busca de trucos de mano, quizás el fenómeno más representativo sea el que vio el doctor Banerjee poco después de conocer a Sal Baba. En esa época él aún era un poco incrédulo, no estando muy seguro de si las producciones eran hábiles trucos de magia o genuinos milagros.

 

1          Alusión al Dr. Jekyll y al Sr. Hyde de la novela de Robert Louis Stevenson "El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

 

En esa oportunidad, además de Banerjee, había dos damas y tres niños presentes. Baba movió el aire de la manera usual, volteó la mano, y la abrió para mostrar la ceniza que cubría su palma como una fina capa de polvo. Entonces, ante los ojos expectantes, manteniendo la palma vuelta hacia arriba, pasó un dedo por la ceniza esparcida. Al hacerlo aparecieron en su palma cinco grandes dulces redondos, uno para cada persona presente. El profesor dijo que estos confites eran hechos principalmente de queso, y pertenecían a un tipo de dulce que no se conoce mucho en la India ya que se consigue en ciertas partes de Bengala, el propio estado de los Banerjee.

La señora Banerjee, dice su esposo, es "el factotum" en la casa. Sus capacidades prácticas van desde clavar un clavo hasta reparar un motor de combustión interna. Ha sido criada sin religión formal y jamás había abierto un libro sobre temas espirituales hasta que conoció a Sai Baba.

En su primera entrevista Baba la bendijo colocando su mano encima de la cabeza de ella. Después su esposo vio cubierta de vibhutt la raya de su pelo. Extrañado, a los pocos días, vio a su esposa leyendo libros que contienen los discursos de Baba y más tarde, otros libros espirituales también.

Algún tiempo después Baba hizo una observación acerca de este nuevo interés en la lectura y de nuevo la bendijo. Al hacerlo esta vez colocó su mano un poco más arriba y los presentes vieron caer una lluvia de vibhutt de la misma hasta cubrir toda la corona de su cabeza. Su interés en las escrituras espirituales se hizo más fuerte, se profundizó, y al igual que su esposo ha llegado a ser una íntima devota de Sai Baba.

El doctor Banerjee me contó tres curas milagrosas con las cuales ha estado conectado personalmente. La primera, que le concierne a él mismo, fue de las menores pero siempre asombrosa. Al viajar en tren a Penukonda, camino a Prashanti Nilayam, se había agarrado el dedo meñique con la ventanilla del vagón. Lo tenía negro e hinchado y muy dolorido.

Después de llegar al ashram, estaba sentado con otras personas delante de la sala de oración esperando ver a Baba. Al rato apareció la conmovedora figura caminando a su manera acostumbrada, por el estrecho sendero entre la gente sentada. Banerjee estaba en primera fila, y cuando Baba llegó a este punto, se paró. Pero en lugar de mirar a Banerjee, se volvió de espaldas e inclinándose, habló con alguien que estaba en la fila opuesta. Al inclinarse, el borde posterior de su túnica tocó y cubrió las manos del doctor que descansaban delante de El sentado en el piso. Después de un rato Baba siguió su camino sin decirle una palabra a Banerjee.

Poco después el doctor se dio cuenta de que el punzante dolor en su dedo casi había desaparecido. Mirándolo, vio con asombro que todo lo negro y la hinchazón había desaparecido por completo. El dedo lastimado estaba completamente normal: curado por el toque de la túnica del Maestro.

Otra cura concierne al campeón de paracaidismo, que acompañó al doctor Banerjee en su primera visita a Prashanti Nilayam en 1961. Este oficial de las Fuerzas Aéreas sufría desde hacía mucho tiempo de una enfermedad, y por este motivo, no había podido tener hijos en su matrimonio.

Baba produjo un poco de vibhuti y se lo dio al oficial para que lo tomara diciéndole que se curaría y tendría un hijo saludable. Sea por el vibhuti o la presencia y voluntad de¡ gran médico o ambas combinadas, lo imposible ocurrió. La enfermedad "incurable" fue curada  y como había prometido Baba  más tarde tuvo un hijo muy saludable.

La tercera cura es igualmente "anticientífica", pero el científico de Bangalore la cuenta sin pestañear siquiera, de hecho, con manifiesto deleite. El hijo de un amigo, un acaudalado fabricante de productos químicos, sufría de asma. Por lo menos parecía ser asma para el médico de la familia.

Pero cuando el doctor Banerjee se llevó al muchacho a Prashanti Nilayam a la presencia de Sai Baba, éste observó que no era asma sino un defecto en la estructura ósea que causaba la dificultad en la respiración. Luego, Baba movió de nuevo la mano mágica y trajo de los Almacenes Sai, como El a veces llama a su misteriosa fuente de suministro, un medallón de oro con la imagen de Shirdi Sai Baba y dijo que el muchacho debía llevarlo como talismán alrededor de su cuello, y que no habría más problema respiratorio. A partir de ese día Banerjee dijo, el muchacho no tuvo más señales de¡ "asma". Después de un tiempo el medallón empezó a soltarse de su cadena, y cuando Baba fue informado de ello, dijo que ya había servido su propósito y que ya no era necesario llevarlo; podría guardarlo en una caja.

Cuando un científico tiene repetidas experiencias, durante un número de años, de fenómenos que están fuera de las leyes y teorías de la ciencia moderna, ¿qué debe hacer? ¿Volverles la espalda, haciendo signos despectivos para protegerse a sí mismo, o admitir que la ciencia sólo ha recogido unos pocos guijarros y conchitas al borde del vasto océano inexplorado de lo desconocido?

El doctor Banerjee, al igual que algunos de los más grandes de sus hermanos científicos, ha tomado la segunda solución. Es ahora devoto seguidor de Sai Baba y no pierde una oportunidad de viajar, a menudo en su propia motoneta, por los ciento sesenta kilómetros hasta Puttaparthi o los veinticinco kilómetros hasta 1Nhitefield cuando Baba está allí.

En estos lugares y en su propia casa, que a veces Baba visita para comer o charlar, el viejo vedanta a menudo oye, con deleite, de los labios de Sal Baba lo que él describe como "1a esencia de la filosofía vedanta".

El doctor Y.J. Rao, Jefe de¡ Departamento de Geología, de la Universidad de Osmania, Hyderabad, era la persona apropiada para presenciar la transmutación de una roca sólida en otra sustancia, con una valiosa lección espiritual por añadidura.

Un día en Puttaparthi, Baba recogió un psdazo de granito partido y, dándoselo al doctor Rao, le preguntó qué contenía. El geólogo mencionó algunos de los minerales de la roca.

“No me refiero a éstos, sino a algo más profundo", dijo Baba.

"Bueno... moléculas, átomos, electrones, protones...", respondió el doctor Rao.

"No, no ¡más profundo todavía!", insistió Baba.

"No sé, Swami", fue la respuesta.

Baba agarró el pedazo de granito de la mano del geólogo, y sosteniéndolo en el aire con sus dedos, sopló en él. No estuvo ni un momento fuera de la vista del doctor Rao, sin embargo, cuando Baba se lo devolvió su forma había cambiado completamente. En lugar de ser un'pedazo irregular era una estatua del Señor Krishna tocando su flauta. El geólogo también notó una diferencia en el color y un leve cambio en la estructura de la sustancia.

°¿Ve usted? Más allá de sus moléculas y átomos, Dios está en la roca. Y Dios es dulzura y alegría. Rompa el pie y pruébelo", dijo Baba.

El doctor Rao no tuvo dificultad alguna en romper el pie de "granito" de la estatuilla. Poniéndolo en su boca como le dijo Baba, encontró que era azúcar candi. El resto de la estatua, creada en un instante de¡ pedazo de granito, estaba ahora hecha de azúcar candi.

De esto el doctor Rao aprendió, dice, algo más allá de las palabras y mucho más allá de la ciencia moderna; de hecho, más allá de los límites de la mente racional de los hombres de hoy día. Era lo suficientemente grande como científico y hombre para darse cuenta de que la ciencia da apenas la primera palabra: la última la conoce solamente el Gran Científico Espiritual.

El rajá de Venkatagiri es un príncipe de la vieja escuela. Educado en Inglaterra, alterna en los círculos sociales internacionales, caza presas grandes y juega polo. Tiene un palacio en Venkatagiri en su viejo Estado real y otro en la ciudad de Madrás. Es un hombre de fuerte constitución, con un porte principesco, y las maneras y el habla de un caballero inglés. Pero en asuntos religiosos tiene la reputación de ser un hindú muy ortodoxo, y su esposa, la Rani, esta todavía en purdah.2

Me he encontrado con el Rajá en varias reuniones de Sal Baba, y él nos ha visitado en nuestra residencia en Adyar para contarme sus extrañas y maravillosas experiencias con Sai Baba. Creo qué su razón al hacer esto era para que yo estuviera orientado correctamente, desde su punto de vista, en relación con los milagros. A través de los años, él y los miembros de su familia han experimentado muchos de éstos. He aquí algunos ejemplos.

El segundo hijo del rajá formaba parte de un grupo que iba en una oportunidad en automóvil desde Madrás hasta Puttaparthi. No lejos de Chittoor en Andhra Pradesh pararon para hacer un picnic al borde de la carretera.

Después de que hubieron comido el plato principal, Baba preguntó qué frutas querían para postre. Resultaron un grupo muy difícil; uno pidió un mango, otro una manzana, un tercero, una naranja, y el cuarto, una jugosa pera.

"Los encontrarán todos en ese árbol", dijo Baba señalando un árbol que crecía allí.

Llenos de expectación, porque sabían que todo era posible con Baba, corrieron hacia allí. Y de una rama de dicho árbol colgaban las frutas que habían mencionado: un mango, una manzana, una naranja y una pera. Los arrancaron y declararon que los sabores eran excepcionalmente buenos.

Una vez en Puttaparthi, antes de que se estableciera el hospital, había un visitante que sufría de apendicitis aguda. No había ningún cirujano por los alrededores. Uno de los hijos del rajá se encontraba entre la docena de personas presentes cuando Baba sacudió su mano, materializó un bisturí y entró a la habitación donde el paciente estaba gimiendo.

No había nadie en la habitación para ver a Baba realizar la operación, pero les mostró el apéndice que había sido sacado y la incisión que ya había sanado dejando una pequeña cicatriz. Como de costumbre había usado vibhuti y el poder divino que éste representa como anestésico y cura instantánea de las heridas quirúrgicas.

El rajá mismo ha visto bastantes milagros divinos. Uno que le impresionó mucho tuvo lugar en Venkatagiri en 1950, poco después de que conocieron a Sai Baba. Era una de las primeras visitas que el joven Swami de veinticuatro afros hacía a Venkatagiri.

Un grupo de veinte a treinta personas dejaron el palacio en una flota de automóviles para dar un paseo por el campo. Baba, que no había estado nunca antes en la región, le pidió al rajá que se detuviera en cualquier montón de arena que viera. Pocos kilómetros más adelante, llegaron al lecho seco de un río. Pararon ahí, y todos se sentaron en la arena alrededor del joven Swami. Después de hablar un rato, arremangó su túnica hasta el codo y metió el brazo profundamente en la arena delante de él. "Entonces", me contó el rajá, "todos oímos un extraño sonido como de sierra ; por lo menos eso era lo que parecía. Le pregunté a Baba qué era ese sonido, y respondió enigmáticamente que las mercancías estaban siendo manufacturadas en Kailas".

 

2          Palabra derivada del hindi 'parda' que significa literalmente reclusión de las mujeres de la observación pública entre musulmanes y ciertos hindúes especialmente en la India.

 

Kailas, incidentalmente, es la morada de Shiva, el Dios asociado con el yoga, los poderes yóguicos y la gracia 'divina conferida a los mortales. Muchos de los discípulos de Sai Baba creen que Baba mismo es una encarnación del aspecto Shiva Shakti 3 de la divinidad.

Al retirar el joven hombre Dios su brazo de la arena se vio un gran destello de luz azul que se extendió en un círculo de más o menos seis metros de diámetro. Luego todos vieron que Baba tenía en la mano un objeto de más o menos veinte centímetros de altura y hecho de espato blanco puro. Resultó ser una estatua de Rama, uno de los avatares (encarnación divina) junto con su consorte Sita. Después de que todo el mundo hubiera admirado este "regalo desde Kailas", Baba se la dio a la velada Rani de Venkatagiri, diciéndole que la envolviera en seda y la dejara así cubierta hasta el día siguiente.

Cuando fue desenvuelta a la mañana siguiente, la piedra blanca se había tornado azul. La estatuilla está ahora en la sala de oración del rajá, todavía del color, dice, de la luz azul que salió disparada en el momento en que la estatuilla fue sacada de la arena.

El rajá, al igual que otros tantos indios, ha visto producir fenómenos milagrosos aquí y allá mediante la magia ceremonial, o las artes tántricas u otras artes ocultas.

"Pero", dijo enfáticamente, "los milagros de Sai Baba son de un nivel enteramente diferente, y la palabra 'milagro' es realmente inadecuada. Puede producir confusión para algunas personas".

"¿Qué otra palabra podría usarse?", pregunté.

"No lo sé, pero usted debe por lo menos llamarlos `milagros divinos"', me contestó.

Al igual que otros devotos íntimos, el rajá y su familia consideran a Sai Baba un avatar de la divinidad.

El doctor A. Ranga Rao, miembro de sobresalientes asociaciones médicas internacionales, es uno de los más importantes cirujanos oftalmológos de Madrás. Durante varios años, al inicio de su carrera, servía como médico general, y le perseguía el sueño de llegar a ser algún día cirujano de renombre.

El cree que el cumplimiento de este sueño tuvo su comienzo un día en el que fue a atender a un viejo que era devoto de Sal Baba de Shirdi, que había visto a Shirdi Baba en persona y había construido un templo dedicado a él. El médico quedó tan afectado por la santidad y devoción de este anciano que comenzó a rezarle al Señor Shirdi Sai, y se hizo devoto suyo.

A partir de ese día Sai Baba permaneció en su corazón. "Al pasar los años", me dijo, "Sai Baba se adentró más y más en mí. Yo caminaba por la vida con una cara sonriente. En 1954, me ofrecieron ir a la Universidad de lowa, en los Estados Unidos de América, para seguir estudios superiores. Por su gracia pude calificar para los grados y regresé hecho un cirujano clase A. Empecé a practicar como cirujano ocular en Bhimavaram mismo".

Un día una mujer vino a su clínica quejándose de una disminución de la visión. Sufría de cataratas, con los factores de reumatismo e ir¡tis para complicar. El cirujano le dijo a ella y a sus familiares que no era un caso que podía operarse. Entonces ella dijo: "Soy devota de Sathya Sai Baba de Puttaparthi. Me indicó que viniera a Bhimavaram, diciendo, `En Bhimavaram hay, un cirujano de la vista que ha sido devoto mío por muchos años. Ve a verlo y dile que quiero que te opere. El lo hará, y te devolverá la vista". Baba siguió diciéndole exactamente quien era ese devoto, indicando de ese modo que El conocía los detalles del pasado del doctor Ranga Rao.

 

3          Los dos aspectos de la suprema Realidad: Shiva la Realidad Trascendental y Shakti la Madre Naturaleza. Ellos son uno exactamente como el fuego y la acción de arder son uno.

 

El doctor se quedó perplejo y asombrado. La mujer le dijo que Sathya Sai era una reencarnación de Shirdi Sai y, por las palabras que Baba le había dicho a ella, Ranga Rao sintió que tenía fe en esta afirmación. En contra de su opinión personal llevó a cabo la operación. Esta tuvo éxito y la señora recobró la vista inmediatamente.

El cirujano quería ir rápidamente a Puttaparthi, ver a esa deidad en forma humana y postrarse a sus pies. Algunos meses más tarde tuvo la oportunidad de mudarse a Madrás y comenzar allí a practicar como cirujano ocular. A los pocos días de haberse instalado se enteró de que Sathya Sai Baba estaba de visita en la ciudad y se hospedaba en el 3, Calle Surya Rao (la casa de Venkatamuni). Fue allí, pero se desanimó al ver la enorme multitud. Luego un joven desconocido (era Ishwara, el hijo mayor de la casa) se le acercó: "¿Es usted el doctor Ranga Rao? Baba quiere que usted entre con su familia. Está en el primer piso".

Con el pulso acelerado el doctor subió las escaleras e inmediatamente cayó a los pies de Baba. La pequeña figura vestida con una túnica color azafrán le dio palmaditas en la espalda y lo hizo levantarse.

"Doctor", le dijo Baba, "he estado contigo y tú has estado conmigo durante siglos. Yo soy quien te ha traído a Madrás. Estoy siempre contigo. Ya no tienes por qué preocuparte..." Fue, dice el doctor, una "experiencia para conmover el alma" que lo hizo feliz fuera de todo lo decible.

A partir de entonces el cirujano tuvo muchas experiencias curiosas en su clínica. A veces parecía como si su mano fuera guiada cuando estaba realizando operaciones difíciles. Si el paciente era un devoto que Baba había enviado, él (el paciente) a veces veía a Baba mismo allí. Uno dijo mientras Ranga Rao estaba operando, "¡Baba! Tú has venido. Veo tu cara. Tus dedos se están moviendo. Estás haciendo la operación Tú mismo".

AI mismo tiempo el cirujano sentía un fenómeno curioso, como si otros dedos se estuvieran moviendo dentro de los suyos, haciendo todo el trabajo. `Terminó en unos pocos minutos... era un milagro. Mi ego se esfumó", dice el doctor, "me arrodillé ante el Hacedor de todas las cosas. De corazón yo lloraba porque no podía ver la cara y túnica del Señor tan claramente como mi paciente".

Pero más tarde el doctor Ranga Rao pudo ver, a la vez que sentir, la presencia del cirujano de los cirujanos. Dejemos que lo cuente en sus propias palabras.

"Baba le indicó a otro paciente, Chaganlal de Shanti Kuteer, que viniera a mí para una operación de cataratas... Había fijado la hora también: a las 10.30 de la mañana. Muchos cirujanos, yo inclusive, habíamos rehusado operar a este mismo paciente. Era un caso muy complicado. Su presión arterial llegaba hasta 200; su corazón estaba muy dilatado; tenía fuerte diabetes; tenía cirrosis; tenía hernias en ambos lados; de tal modo que un cirujano que cuidara su nombre cerraría su clínica antes que operar a este paciente. Pero... fue admitido. Se estaban haciendo los preparativos en e¡ quirófano. Yo estaba en mi oficina, nervioso, triste, temeroso por la posible pérdida del paciente y de mi reputación.

"De repente sentí que Baba me agarraba de la mano y me pedía que subiera con El a la sala de cirugía. Le seguí, viendo claramente su túnica azafrán deslizándose suavemente por las escaleras delante de mí. Me lavé y cepillé las manos de la manera rutinaria; me puse la bata y los guantes. El paciente estaba en la mesa.

"Pero su presión arterial subió. Su corazón palpitaba. Estaba sofocado. Parecía como si fuera a morir sobre la mesa de operación misma. Nunca antes se había apoderado tal temor de mí. Me sentía impotente. Grité, ¡Sal Ram, Sai Ram! Mis asistentes también se unieron al coro  ¡Sai Ram, Sai Ram! (Este es un mantra que usan muchos devotos de Sai Baba). El paciente también repetía ¡Sai Ram, Sai Ram!

"Para asombro de todos los presentes en el quirófano, y para sorpresa mía, la bata blanca que yo llevaba se tomó color azafrán. Mis dedos enguantados ya no eran los míos. Sai, el poderoso cirujano, se había manifestado en mí, y estaba realizando la operación. En pocos segundos estuvo terminada, los toques finales fueron dados por la mano del Maestro y éste se fue. La bata del cirujano de nuevo se tornó blanca. Era exactamente el mismo momento en que Baba informaba a los devotos a su alrededor en Prashanti N¡layam: `¡La operación de Chaganlal ya ha terminado!"'

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO XVI

 

UNA PALABRA DESDE OCCIDENTE

 

Cuando a tu amor una lámpara encendemos, Nuestro ser interior se ilumina, Y de esta interna luz tan brillante, Un poco de humo al cielo elevamos.

 

IRAQI, POETA MISTICO PERSA

 

Peregrinos en la búsqueda espiritual de todas las partes del globo han encontrado el camino hacia la "Morada de la Paz Eterna" escondida entre las montañas salvajes. Algunos pudieron hacer sólo una visita rápida; Baba los ha llenado de asombro y de felicidad, y casi siempre supo encontrar el camino hasta los recónditos rincones de sus corazones. Otros han podido quedarse durante meses con el hombre del poder y el amor, y así han sufrido un cambio profundísimo; sus vidas ya no son las mismas.

Con los años, lo que al comienzo era apenas un goteo se ha transformado en una corriente continua. Esta corriente está alimentada desde América (con énfasis en California), Australia, Europa, Africa, el Lejano Oriente y el Suroeste de Asia. La gente, como regla general, no viene desde tan lejos meramente por curiosidad. Viene con grandes problemas, o buscando el camino de la iluminación. Viene con esperanzas y por lo menos un poquito de fe, o no estaría allí.

¿Quién será capaz de describir la luz interna una vez que el amor de Baba haya encendido su lámpara personal? Pues, como dice el viejo poeta persa, cuando "el interior del ser del hombre se ilumina", todo lo que apenas puede expresar son unas pocas señales de humo. Estas, elevándose hacia el cielo, dicen un poco  sólo un poco  de la historia. Representan los límites de la comunicación verbal. Y así las "volutas de humo", las historias, las experiencias que relatan, usualmente se refieren a los milagros externos, y apenas tocan el grande e iluminador milagro interno.

Pero es interesante saber algo acerca de las reacciones de aquellos occidentales que han sido criados con horizontes espirituales más estrechos que los del hinduismo o de Sal Baba en particular. Aquí puedo mencionar sólo a unos pocos que conozco personalmente, y que han pasado un tiempo bastante largo con Sal Baba.

Antes, en el libro, hablé de la señorita Gabriela Steyer que vivía en el ashram cuando conocía Swami. Se quedó allí durante muchos meses, y cuando visité Prashanti Nilayam por primera vez ella me contó muchos de los maravillosos milagros que había presenciado personalmente. Había tenido una rica experiencia de estas señales externas de su poder y gracia. Pero, como siempre, el factor más importante era el amor de Baba: éste era el imán que la retenía mes tras mes a pesar de las incomodidades y austeridades de la vida en el ashram. Gabriela tuvo finalmente que partir de ahí y regresar a su país y a su profesión. Pero dudo de que su vida pudiera ser de nuevo la misma después de haber sido iluminada por la Gran Llama. Había muchas señales externas de la luz interna.

Otras dos personas que conocimos en los primeros tiempos después de conocer a Baba y que desde entonces han llegado a ser nuestros íntimos amigos son Bob y Markell Raymer de Pacüic Palisades, Calrfomia. Bob, un piloto de aviación, es aquel americano pelirrojo que amablemente fue en busca de Baba en la oportunidad de mi primera visita.

Antes de llegar finalmente a Prashanti Nilayam, esta pareja, al igual que nosotros, había llevado a cabo su propia "búsqueda en la India secreta", visitando muchos ashrams y conociendo a muchos grandes yoguis. Había obtenido aquí y allá algún alimento espiritual, pero parecía que ahora había encontrado a su Sadgurú y a la verdadera gloria. De sus experiencias intemas no puedo hablar aquí, pues algunas me han sido relatadas en confidencia. Sus experiencias externas incluyen una buena gama de fenómenos del tipo descripto en estas páginas. A menudo han observado la mano mágica mover el aire o hurgar en la arena para producir algún encantador regalo personal, o algún confite para gozo de todos en el círculo mágico. Y han visto la misma mano transmutar una sustancia en otra. Una vez, estando Bob sentado cerca de El en un grupo, Baba, despreocupadamente enrolló en sus dedos un pedazo de papel. De repente le dijo a Bob que abriera la boca, y tiró la pelota de papel adentro. Pero ésta no sabía a papel; la pelota había sido cambiada en un delicioso pedazo de dulce.

Al igual que muchos occidentales, los Raymer han llegado a apreciar el hecho de que los milagros de Baba son genuinos, variados, y diarios, pero, siempre inesperados. Han llegado a aceptarlos como parte de su naturaleza divina.

Poco después de nuestro primer encuentro, los Raymer regresaron a América, pero desde entonces han hecho varias visitas a Baba, y fueron con El desde la India en una gira por Africa Oriental en 1968. Poco antes de ésta los vi en la Conferencia Mundial de Sathya Sai en Bombay, después de la cual, ellos, junto con mi esposa y yo, viajamos durante un tiempo con Swami. Fue durante este agradable período que tuve la oportunidad de darme cuenta de cuán sinceros devotos son de Sai y cuán verdaderos buscadores en el camino espiritual.

Pero entre los seguidores no indios de Sai Baba, uno de los nombres más famosos es el de la señora Indra Devi, la internacionalmente famosa maestra de yoga y autora de varios libros sobre yoga.

Encontrándose de visita en la sede de la Sociedad Teosófica en Adyar, mi esposa y yo le contamos algunas de nuestras experiencias con Baba. Era, aparentemente, la primera vez que oía su nombre, pero de inmediato percibió intuitivamente su gran importancia. No pareció tener ninguna duda de que éste era un hombre en la India que ella debía ver, no importaba a qué costo en tiempo y molestia. Tenía programado volar a Saigón para dar una conferencia, y originalmente tenía intención de regresar a su Fundación de Yoga en el sur de California directamente desde Vietnam. Pero ahora cambió de idea y regresó a la India a fin de conocer a Sai Baba.

Después de una cantidad de dificultades, porque Baba estaba de gira y sus movimientos eran inciertos, hizo finalmente contacto en Prashanti Nilayam, llegando allí con el tremendo calor del verano indio. Parece haber reconocido su gran dimensión espiritual desde ese primer encuentro, pues de inmediato se volvió una ferviente y muy activa devota de El.

En esa época ella apenas iniciaba su misión de enseñar y alentar a la meditación por todo el mundo. Baba dio su bendición a este trabajo  su misión de "dar la luz en la oscuridad" . Desde entonces Indra Devi ha hecho el largo viaje desde California a la India varias veces al ano para pasar un tiempo con Baba en Prashanti Nilayam y otros lugares. Dejaré que ella, como escritora que es, cuente lo que desee de sus propias experiencias espirituales y milagrosas. Pero de las varias materializaciones que Baba ha realizado para ella, y que me ha descripto, hay dos que quisiera anotar aquí, por su interés así como por su valor probatorio, ya que vienen de una testigo de fama mundial.

Una de éstas es la siguiente: Delante de lndra Devi y un grupo de visitantes americanos, Baba le extrajo de su "país de la nada" un largo y voluminoso japamala  una sarta de 108 grandes perlas . La llevaba cuando poco tiempo después la vi en Adyar en compañía de uno de los americanos que había presenciado la producción.

Muchas personas han visto a Baba transformar un objeto en otro o una sustancia en otra abiertamente, sin escudarse o cubrirse delante de su mirada. Yo mismo le he visto, por ejemplo, cuando en los Montes Horsley transformó un pedazo de roca dura en azúcar candi. El segundo incidente en relación con la experiencia de Indra Devi se refiere a un ejemplo dramático de este tipo de transmutación por Sankalpa o voluntad divina. También involucra el leer la mente:

Un día Baba le materializó una sortija muy adomada, engarzada con una cantidad de piedras muy coloridas. Indra Devi me contó que a ella no le gustan las joyas, especialmente las de tipo llamativo y decorativo que tanto lucen las morenas mujeres indias. Ella misma, ciudadana  americana nacida en Rusia, cuyo nombre, Indra Devi, se deriva de una asociación' con la India a muy temprana edad, tiene la piel muy blanca.

Como quiera que fuese no estaba contenta con la sortija. Era un regalo de Baba y pensaba que debía llevarla por esta razón, pero no iba de acuerdo con ella y no, le gustaba. El dilema le preocupó bastante durante un día y una noche, dijo. Luego fue de nuevo invitada a otra entrevista de grupo, y llevando el perturbador regalo de Baba en su dedo esperó su llegada con varias otras personas.

Poco después de entrar en la habitación, El le pidió que le entregara la sortija, haciendo una observación de la cual ella infiere que  El estaba plenamente consciente del dilema de ella. Luego sosteniendo el anillo entre su pulgar e índice con las piedras hacia arriba, y a plena vista, sopló varias veces sobre las piedras como si apagara un fósforo. De repente, mientras todos observaban, el grupo de piedras de brillantes colores se transformó en un solitario y centelleante brillante. Era ahora algo que ella podía llevar feliz y constantemente.

He aquí la historia, condensada, de cómo un hombre del mundo occidental llegó a conocer a Sai Baba y de cómo afectó su vida.

El señor Aff Tidemand Johannessen de Oslo, Noruega, llegó a la India con sólo la proverbial máquina de escribir y su propia habilidad, valor, energía y ambición de hacer fortuna. A los doce anos, o sea, para 1962, había desarrollado una de las mayores agencias de aduanas de la India, manejando cada ano más barcos que cualquier otra compañía individual. Su compañía fue pionera en la India en la descarga de granos. Manejaba más de la mitad de los barcos de granos que traían cantidades enormes de alimentos a la India para evitar el hambre en gran escala. Su gran éxito no pasó desapercibido. Entraron en ciertas mentes celos, envidia y planes para apoderarse del control de su negocio. Ciertos hombres claves en su personal ejecutivo empezaron pronto a hacer mal uso de sus poderes para distraer los bienes de la compañía hacia sus propios bolsillos.

"Cuando me enteré de lo que ocurría", me contó Alf Tidemand, "supe que tendría que afrontar una terrible batalla con un enemigo sin escrúpulos. Tan pronto como tomé medidas para evitar las fugas, los ejecutivos involucrados renunciaron y empezaron una compañía competidora. Su meta era quitarme todos mis negocios".

Como parte de su plan, sus enemigos enviaron cartas anónimas a las autoridades del impuesto sobre la renta, Banco de Reserva y Aduana, indicando que la Compañía Tidemand abusaba de las leyes y reglamentos del país. Aparentemente es usual que tales autoridades tomen acción sobre cartas anónimas; rápidamente descubrieron quiénes eran los remitentes, y entonces siguieron meses de investigaciones durante los cuales Aff tuvo que suministrar documentos de años pasados para probar que los alegatos en su contra eran falsos.

Naturalmente sus clientes se perturbaron al ver el repentino éxodo de su personal y los rumores que flotaban alrededor. Para añadir más leva al fuego sus enemigos enviaron cartas a todos sus clientes informándoles de que su compañía tenía problemas con el gobierno. Todo esto creó tremendas restricciones a sus negocios y las cosas lucían realmente muy negras.

Sin embargo, debido a su pasada integridad, los clientes de Aff no desertaron de inmediato, y la nueva compañía competidora establecida por sus antiguos ejecutivos no prosperaba. Así es que dieron su siguiente paso, uno que aparentemente no es desusado en la jungla de asfalto de la India moderna. Contrataron a un mago negro para que trabajara en contra de él.

Alf dijo: "Podía defenderme de los otros ataques, pero no estaba preparado para este ataque de la ciencia negra oculta; ni tenía yo la más mínima idea de que pudieran usarse tales métodos. Y aun si lo hubiera sabido, me hubiera reído de ello como pura superstición".

Pero el abogado de Aff en Bombay que se ocupaba de los problemas de la compañía, pronto olió algo de la magia negra. Tenía conocimiento de casos similares ocurridos con anterioridad. Siendo buen amigo y conociendo la inocencia e integridad de Tidemand, el abogado lo llevó a ver a un sacerdote parsi que vivía en un templo de Bombay. El sacerdote, que era clarividente y tenía otros poderes, confirió que poderosas fuerzas oscuras estaban siendo usadas contra Aff Tidemand. Este último se mantuvo en contactos regulares con el viejo sacerdote parsi y dice, "Mediante muchos extraños métodos éste empezó a guiarme a mí y a mi negocio a través de las turbulentas aguas sacudidas por el mago negro".

El mago negro, mismo, ahora salió de su escondite. Descubriendo que se estaban aplicando exitosamente fuerzas contrarias en contra de él, decidió dar un golpe directa y audazmente. Se apareció en la oficina de Aff y con varios métodos, bien conocidos por los estudiantes de brujería, trató de lograr el dominio sobre su víctima. Pero Tidemand había sido advertido de esta posibilidad por el sacerdote parsi, e inmediatamente sospechó del viejo indio que, usando hábiles astucias, había entrado a su despacho privado.

Alf pudo evitar las trampas iniciales, y logró maniobrar para que el brujo se montara en su automóvil, pensando llevarlo al viejo sacerdote parsi. En el camino, quizás reconociendo la fuerza de Tidemand y también su liberalidad, decidió,cambiar de maestros. Admitió involuntariamente que había sido contratado por los enemigos de Aff para destruirlo a él, a su familia y su compañía. Pero había cambiado su mente, dijo el brujo, y trabajaría para Tidemand si éste le pagaba razonablemente bien. Se encargaría de que los enemigos de Aff fuesen completamente aniquilados.

"Los magos negros son muy poderosos", anunció, y añadió significativamente, "hasta pueden matar a un niño en la matriz de su madre". Aff acababa de recibir de Noruega esa misma mañana un cable que le informaba que su esposa había abortado su niño de siete meses. Esto debe ser más que coincidencia, pensó.

En el templo el sacerdote parsi inmediatamente reconoció al brujo por lo que era y lo echó de allí, amenazando reportarlo a la policía. Le advirtió a Aff que no tuviera nada que hacer con este hombre de sucios poderes.

Poco después, Aff Tidemand fue llevado por un amigo experto en impuestos, a Shirdi. Allí tuvo la "sensación de que Dios había abierto una puerta para dejarme sentir su grandeza durante un instante,, durante el cual el gran peso cayó de mis hombros y mis problemas se evaporaron". Se enteró de que el viejo sacerdote parsi que le había ayudado era devoto de Shirdi Sai Baba, y empezó a comprender que era realmente el poder de Sal Baba el que lo estaba guiando por los escollos de extrañas y difíciles aguas.

Pronto el mago negro abandonó la desigual lucha, las autoridades gubernamentales decidieron que las acusaciones eran falsas y sin base y todas las intrigas de los taimados enemigos de Aff cayeron al suelo. Las dificultades que amenazaban destruirlo fueron completamente superadas y el terrible año pasó.

A comienzos de 1963 la Compañía Tidemand empezaba a recuperarse y a prosperar de nuevo. Aunque la lucha le había costado mucha fuerza a AIP, también le había mostrado una luz. Esta luz, y un poder que le traía paz y refrescaba su mente y espíritu, se encontraban en el pueblo de Shirdi sobre el cual, el espíritu del viejo Sai Baba parecía morar. Era sólo un viaje de pocas horas desde Bombay y Aff hizo visitas regulares durante los siguientes tres años.

El 26 de febrero de 1966 estaba en Shirdi con el amigo que b había llevado allí la primera vez y el sacerdote parsi, a quien llamaba ahora "padre". Delante del templo un hombre pequeño de camisa azul se le acercó a Ali y le preguntó: "¿Conoció usted alguna vez a Sri Sathya Sai Baba?" Alf contestó que no, y el hombre siguió: "Debe usted verlo. Viene a Bombay el 14 de marzo. Si hay algún Dios en la Tierra, El es Dios". Luego dio vibhuti de un recipiente de plata a cada uno del grupo, y a Atf le dio un medallón con una imagen de Sathya Sai con una camisa azul.

"No olvide ir a verlo en Bombay el 14 del mes entrante", repitió y se fue. Más tarde, cuando ya iban a irse de Shirdi, vieron de nuevo al hombre en el borde de la carretera. Los saludó y repitió una vez más el consejo a Alf, de que debía ver a Sathya Sai el 14 de marzo.

El noruego, para esa época se encontraba en medio de otro profundo problema. Debido a su mala salud su esposa no podía vivir en la India, y realmente necesitaba que él estuviera con ella y los niños en Noruega. Pensaba que debía de algún modo vender su negocio y regresar allí. ¿Pero cómo encontrar un buen comprador?

Había desarrollado el negocio en base a su integridad y eficiencia personal. Sabía que dependía mucho de la buena voluntad para con él personalmente en el mundo marítimo. Los compradores potenciales pensarían que una vez que se hubiera ido Tidemand, el negocio quizás no valdría tanto. Había confrontado muchos y enormes obstáculos en su vida, y éste era uno de los mayores.

Había aprendido que el poder de Sai Baba era muy grande. Si Sathya Sai era realmente una reencarnación de Shirdi Sai, y era un avatar divino como decía la gente, podría resolver éste y cualquier otro problema. Alf decidió que debía tener una entrevista con este hombre si venía a Bombay como lo había predicho el hombre con la camisa azul. Pero el decidirlo y el lograrlo son dos cosas diferentes. La mayoría de la gente tiene que trabajar muy duro y superar ciertos obstáculos para llegar a Sai Baba y algunos tienen que pasar por los trabajos de Hércules; Aff fue uno de estos últimos.

Claro que Sathya Sai Baba estaba en Bombay el 14 de marzo tal como lo había anunciado el de la camisa azul. Día tras día durante muchas horas el noruego se sentó con las piernas cruzadas bajo el sol ardiente con las grandes multitudes, fuera del lugar donde Baba se hospedaba: primero en el Palacio de Gwalior, luego en la casa del señor Savant, el Ministro de Agricultura del Gobierno de Maharashtra. O se sentaba con las multitudes en el Estadio a escuchar los discursos de Baba en telugu, con traducción en hindi por el doctor B. Ramakrishna Rao. Aff no entendía ninguno de estos idiomas.

Durante ese tiempo él veía a la pequeña figura de Sathya con su brillante túnica y domo negro de pelo, caminar entre la gente firmando fotografías,. bendiciendo objetos que le presentaban para que los tocara, produciendo vibhuti aquí y allá. El rubio y alto noruego recibió el favor de una inclinación de cabeza, de una amable sonrisa, un saludo de vez en cuando, pero no había señales de la esperada entrevista.

Siendo uno de los muy escasos europeos entre las multitudes. Alf empezó a ser conocido entre los seguidores de Sai Baba. Lo invitaron a las casas de los devotos y oyó maravillosas historias del amor, de la gracia y de los poderes milagrosos de Baba. Todo esto era muy inspirador, pero no resolvía su problema. Después de cuatro días de tratar y no llegar a ninguna parte, casi decidió abandonar el Intento.

Fue entonces cuando un extraño hombre con la nariz encorvada y barba negra le dijo: "¿Quiere usted ver a Sai Baba?" El extraño dijo que podría arreglar una cita, y Alf decidió correr el albur con él.

Todavía quedaba mucho por pasar. Bajo la dirección de este barbudo extraño, Alf tuvo que comprar hierba para una vaca, dar algo a los mendigos, visitar un templo, y tocar allí el suelo con su frente ante una imagen, comprar guirnaldas de flores y anillos de flores de Mogra. Quizás todo este ritual sirvió de algo, o quizás el extraño conocía a las personas apropiadas cerca de Baba. En todo caso, la mañana del 18 de marzo, Alf fue para su primera entrevista. Saliendo del automóvil delante de la casa del señor Savant, se quitó los zapatos, y con una guirnalda y anillo en la mano, empezó a subir por las escaleras. De pronto miró hacia arriba y allí estaba Baba como esperándolo.

"Estoy muy contento de verte", dijo Baba con sencilla amabilidad. Usualmente Swami no deja que la gente le ponga guirnaldas, solamente toma la guirnalda en su mano y la coloca a un lado. Pero ahora, delante de los ministros y personas importantes reunidas en la entrada, permitió que el alto noruego le pusiera la guirnalda.

'Te ruego que subas", dijo, golpeando a Al en la espalda. Este último pronto se encontró en el primer piso de la enorme casa ocupada por el Ministro de Agricultura. Allí, sentado en la alfombra con más o menos veinte personas, escuchó a Swami diciendo un discurso, de nuevo en telugu con traducción en hindi. Pero de rato en rato durante su discurso, Sai Baba hacía una pausa para realizar un milagro de materialización.

En una pausa materializó vibhuti, en otra un pequeño medallón con una imagen de Shirdi Baba. Estos fueron para Alf, que escribe que "fueron tomados del mismo aire ante los ministros, quienes todos consideran éste un procedimiento normal para El". Luego el Maestro siguió con su enseñanza, principalmente por medio de parábolas, que más tarde le fueron traducidas al inglés a Tidemand. Luego vino otra pausa en la cual autografió una fotografía para una de las damas y le materializó un medallón de Vishnú. Luego se levantó y puso una marca de vibhuti en la frente de todo el mundo. Durante el discurso había estado jugando con los anillos de Aff. Ahora te dio otro cariñoso golpecito y algunas palabras de aliento a Aff antes de salir de la habitación.

Aunque Aff había finalmente obtenido acceso regular a la casa donde vivía Swami, la tan esperada entrevista y la solución de su gran problema parecía todavía difícil de obtener. Pero sucedieron otras cosas. A instigación del hombre de la nariz encorvada, que parecía tener una nariz precognitiva para los movimientos de Baba, tuvo hasta la temeridad de invitar al gran Maestro a su apartamento. Este último aceptó de buena gana y vino con un pequeño grupo de íntimos devotos el 24 de marzo, diez largos días después de que Alf lo viera por primera vez en el Palacio de Gwalior.

Se habían hecho arreglos elaborados bajo la dirección y supervisión de aquella nariz encorvada y precognhiva. Estos incluían abundantes decoraciones florales, una banda de niños, una joven (se suponía que fuera y probablemente lo era, virgen) para soplar una concha y lavar los pies de Baba a su llegada. Sopló la concha con todo éxito, pero Swami no quiso permitirle el ritual del lavado de los pies. Estaba más interesado en algunas personas enfermas que habían sido traídas allí, que en el despliegue y esplendor de las decoraciones. Escuchó la música de los niños con agrado y tomó de la fresca brisa que agitaba las flores del jardín de la terraza, vibhuti para cada uno de ellos y un anillo con siete piedras para el dirigente. Pero lo más importante es que invitó a Alf a que fuera a verle para una entrevista privada a la mañana siguiente.

Durante esta bien ganada y culminante entrevista, Alf Tidemand descubrió, como lo han hecho muchos antes y después, que Sai Baba ya conocía sus problemas y su pasado.

"He estado pensando vender mi negocio", dijo Alf.

"He estado pensando la misma cosa", contestó Swami.

Luego el noruego empezó a explicar las dificultades.

"No te preocupes", le dijo Swami. "Te ayudaré a encontrar un comprador confiable y a obtener un buen precio". Luego siguió diciendo que ahora lo correcto era que Alf dejara la vida de los negocios en Bombay con todo lo que ello implicaba y que se radicara en Noruega con su familia. De esta manera la salud de su esposa mejoraría. Quizás para insuflar más confianza y despejar cualquier duda en la mente del preocupado hombre, Baba dijo: "¿Recuerdas al mago negro? Yo te ayudé entonces".

En sus notas sobre esta entrevista, el punto culminante de su vida, Alf escribe: "Me dio pruebas convincentes de sus poderes divinos, y me hizo comprender el propósito de mi vida. Supe que todas las plegarias que le había dirigido a Dios durante mi vida, y toda la ayuda que había recibido como resultado de ellas, eran conocidas por Baba. También supe que aun cuando hubiera habido muchos obstáculos en la etapa final para llegar a El  muchas pruebas de mi fe y valor  El realmente me había llamado por medio de extraños y milagrosos medios. El hombre de la camisa azul en Shirdi, por 19jemplo, ¿quién era?

Me había enterado al hacer una encuesta de que ninguno de los íntimos devotos de Sai Baba, ni siquiera el señor N. Kasturi, sabía que Baba iba a venir a Bombay el 14 de marzo".

"Swamiji también parecía saber que había estado buscando durante mucho tiempo un maestro espiritual viviente, y en esta primera entrevista dijo: 'Ya no necesitas buscar a tu gurí. De ahora en adelante yo te guiaré". Al final Baba materializó para mí un medallón con su imagen, algunos dulces y algo de vibhuti".

"Al día siguiente el gerente de la sucursal de Bombay de una de las mayores compañías de la India me telefoneó para decirme que se había enterado de mi interés en vender mi compañía. Quería hablar de ello conmigo".

"Durante las negociaciones que siguieron estaba en contacto regular con Swami, viéndole a menudo. Y en mi meditación de la mañana, que Swamiji me había dicho que observara con regularidad, recibí la asombrosa inspiración para resolver los complejos problemas en relación con el propuesto contrato de venta, para los cuales no había ningún precedente de ninguna especie. Después de algunos meses de difíciles negociaciones, ayudado por la siempre presente mano guiadora de Baba, se firmó un contrato altamente favorable para la venta de mi agencia de buques en la India".

Alf Tidemand regresó a su familia en Oslo. Su sueño de antaño se había hecho realidad; había hecho fortuna. Pero algo mucho más importante le había ocurrido en la India. Había encontrado a su Sadgurú, su guía y su mentor, el cual había traído un significado al caos y vacío de la vida vivida sólo a nivel material.

Hablando con él recientemente, y enterándome algo de su memorable y a veces heroica saga, llegué a la conclusión de que mi amigo Alf Tidemand Johannessen tendrá siempre problemas difíciles que resolver porque él es del tipo de hombre cuyos músculos espirituales crecen al resolver tales problemas. Es esencialmente un hombre de acción. Pero en el futuro su karma (ley de causa y efecto como consecuencia de nuestras acciones) será, creo, nishkama karma. Será acción que de algún modo de acuerdo con su propio deber ayudará a propagar la gloria de Dios y su mensaje de luz para esta edad. Todo esto por la gracia de Sai Baba.

CAPITULO XVII

 

DOS PROMINENTES DEVOTOS

 

Quizás tenga que hablar de leyes y fuerzas no reconocidas por la razón ni la ciencia física.

 

SRI AUROBINDO

 

Un hombre que tuvo una carrera pública muy distinguida fue el doctor B. Ramakrishna Rao, que falleció en setiembre de 1967. Las notas necrológicas en la prensa en tal oportunidad mencionaban que había ocupado varias posiciones importantes en asuntos públicos y administrativos. Por ejemplo, a comienzos de los años 50, fue Primer Ministro del antiguo Estado de Hyderabad, y como tal, ayudó a crear el moderno Estado de Andhra Pradesh en 1956. En años posteriores ocupó la posición de Gobernador de dos Estados diferentes, Kerala y Uttar Pradesh. Los periódicos, sin embargo, no mencionaron lo que para el doctor Ramakrishna Rao era el factor más importante de su vida, su discipulado de Sai Baba.

El pequeño doctor, como a menudo lo llamábamos debido a su pequeña estatura, era un excelente lingüista y a menudo hacía de intérprete de Sai Baba. Fue en esta actitud que lo conocí en la casa del señor G. Venkateswara Rao en Madrás. En esa ocasión él, el señor Atf Tidemand Johannessen, mi esposa y yo estábamos sentados en la alfombra con Baba mientras este último le daba algún consejo al noruego que pronto se iba de la India. El pequeño doctor hacía la interpretación cuando era necesario.

Eso ocurría al comienzo de mi encuentro con Baba, quien sabía telepáticamente que todavía dudaba a medias de la autenticidad de sus producciones milagrosas.

A su manera comprensiva parecía hacer usb de esta oportunidad  como de muchas otras  para ayudar a remover algunas de mis dudas.

Era una noche caliente y vestía una túnica con mangas cortas de manera que su antebrazo estaba desnudo. Sentados como estábamos en el piso con las piernas cruzadas, mis rodillas casi tocaban las suyas y durante gran parte del tiempo dejó que su mano derecha descansara en mi rodilla en vez de en la suya. De este modo yo podía ver sin lugar a dudas que su mano estaba vacía mientras descansaba suelta, con la palma hacia arriba, debajo de mis ojos, y fue desde esta posición, que la mano se levantó para girar delante de nuestras narices como una varita mágica para producir del aire varias cosas, inclusive el usual vibhuti para todos nosotros, y un gran anillo de nueve piedras para Aff Tidemand Johannessen.

Había desarrollado gran admiración y afecto por el pequeño doctor del gorro estilo Gandhi, quien, a pesar de su distinción y cultura, era verdaderamente humilde. Afortunadamente tuve la oportunidad de tener una buena conversación con él más o menos un mes antes de que muriera cuando fuimos vecinos en la casa de huéspedes del ashram. Esto fue en agosto de 1967, y el doctor Ramakrishna Rao estaba presente en Prashanti Nilayam en esa oportunidad para su inauguración oficial como municipio. Había oído muchos trozos de historias acerca de sus experiencias milagrosas con Sai Baba, y aproveché la oportunidad para que me refiriera él mismo los hechos. El sabía, desde luego, que yo deseaba la información para publicarla y no tuvo ninguna objeción en ello, ni al uso de su nombre, tan conocido en la India aun cuando no en el extranjero.

He aquí una notable anécdota que él me relató. En 1961, cuando era Gobernador de Uttar Pradesh, él y su esposa viajaban en un tren expreso de Bareilly a Nainital en los Himalayas. Eran los únicos ocupantes de su coche de primera y el tren no tenía corredor por el cual se pudiera entrar o dejar el compartimiento.

Más o menos a las 11 el Gobernador notó que algunas chispas salían del ventilador eléctrico. Estas aumentaron rápidamente de volumen y él y su esposa se alarmaron bastante, pensando que el compartimiento iba a incendiarse en cualquier momento. Buscó un cordón o campana para hacer sonar la alarma y detener el tren, pero no pudo encontrar ninguno. Parecía que el Gobernador y su esposa iban a morir quemados antes de que nadie se enterara de su apuro. Lo único que podían hacer era rezar, lo cual hicieron con todo el corazón.

En eso sintieron un toque en una de las puertas externas. Esto era sorprendente, porque las puertas llevaban directamente al aire libre a través del cual el tren seguía su rápida carrera. El doctor se acercó y abrió la puerta. De la oscura noche entró un hombre vestido con uniforme kaki de electricista. Sin decir una palabra este hombre se puso a trabajar en el defectuoso ventilador del cual ahora salían como disparadas las chispas como sale "la paja de una era".

Más o menos un cuarto de hora más tarde el electricista les dijo: "Ya no hay peligro. Pueden acostarse y dormir". Diciendo esto se sentó en el piso cerca de la puerta.

La esposa del Gobernador se acostó en su cama y cerró los ojos. Pero seguía abriéndolos para observar al hombre en la puerta porque, como le dijo a su esposo después, pensaba que cualquiera que arriesgara su vida caminando por el andén de un tren en marcha era probablemente un ladrón, quien, una vez que estuvieran ambos dormidos, les robaría. El Gobernador, que no tenía sospechas de esta especie, estaba absorto en un libro.

De repente se sorprendió al sentir la mano del obrero y oír su voz que le preguntaba tranquilamente si el doctor quería cerrar la puerta del vagón al salir él, porque ya se iba. El pequeño doctor se sorprendió de que el electricista no esperara hasta la siguiente estación para irse, pero antes de que pudiera decir algo, la figura de kaki abrió la puerta, y el aire de la noche entró silbando en el coche. El doctor Ramakñshna Rao saltó y se acercó a la puerta abierta a tiempo  para ver un momento al hombre de pie en el estribo, y luego desaparecer en la oscuridad.

Todo esto era desconcertante. ¿Cómo, en primer lugar, supo que el ventilador estaba dando problemas? ¿Cómo entró al coche? Y ¿por qué eligió irse e ir por el estribo de este expreso cuando había muy bien podido esperar la siguiente parada? O le gustaba vivir peligrosamente o era un loco, pero en cualquier caso debía ser clarividente para haberse enterado de la falla del ventilador eléctrico. Con un encogimiento mental de hombros el pequeño doctor se acostó a dormir.

Más o menos un mes después de este incidente, el Gobernador estaba de nuevo de viaje, esta vez en el avión para su uso oficial. Con él en esta ocasión, además de su esposa y del piloto, iba su edecán, su asistente personal, y la esposa del piloto.Volaban de Kawnpur a Benares.

Encima de Benares, el Gobernador notó que parecían estar dando muchas vueltas sobre el aeropuerto antes de aterrizar. Preguntó si algo andaba mal y le informaron que el tren de aterrizaje estaba trabado; las ruedas no querían salir. Además, ya casi se había acabado la gasolina. Con el consentimiento del doctor Ramakrishna Rao, el piloto decidió intentar un aterrizaje de emergencia en la grama del aeropuerto. Así lo indicó a tierra. Sacaron los carros bomba, y todo se preparó para el intento. Todos sabían, desde luego, que era una operación altamente peligrosa y tanto el pequeño doctor como su esposa dirigieron fervientes oraciones a su Gurudeva (divino maestro) Sal Baba, para su muy necesitada protección.

Quizás estuviera el edecán rezando también, pues era también devoto de Sai Baba. Al igual que el doctor llevaba en su mano un talismán, un anillo que había sido materializado por Baba. El piloto sabía esto y, como último recurso antes de tratar de hacer el aterrizaje forzoso, le pidió al edecán que tratara de mover la palanca para soltar el tren de aterrizaje bloqueado. El edecán colocó su mano en la palanca y presionó de acuerdo con las indicaciones. El tren de aterrizaje bajó sin ninguna dificultad. Pudieron aterrizar normalmente.

Al siguiente día la señora Ramakrishna Rao, sabiendo que Baba estaba en Bangalore en el sur, le telefoneó desde Benares para agradecerle su gracia y protección que creía ella, los había salvado de esta peligrosa situación en el avión. Encontró, no del todo sorprendida, que El estaba enterado de todo y le mencionó detalles.

Luego observó: "Pero no, me dices nada del incidente en el tren".

"¿Qué incidente en el tren, Swami?", le preguntó, pues había olvidado por completo el asunto.

"Pues, cuando casi se incendió el ventilador y tú pensaste que yo era un ladrón", dijo Baba riéndose.

El doctor Ramakrishna Rao estaba seguro de que la anécdota del tren no podía haberle llegado a Baba por los canales ordinarios, pues ni él ni su esposa habían hablado a nadie del incidente. No habían dicho nada a la mañana siguiente, ya que no querían que se preocupara su personal; luego, el incidente se fue desvaneciendo en el fondo de sus ocupadas vidas.

Nada de lo suprahumano que hiciera Baba podía sorprender jamás al pequeño doctor; a través de los años había visto y experimentado tanto de ello. Por ejemplo, cuando era Gobernador de Kerala, y agasajaba a Baba y algunos devotos en la Casa de Huéspedes en Trivandrum en 1962, una noche su esposa había organizado una cena para sesenta personas. Pero cuando está Baba, las multitudes tienen la costumbre de multiplicarse y vinieron más o menos ciento cincuenta personas. Era imposible obtener comida extra en ese momento; la señora Ramakrishna Rao se empezó a preocupar mucho y le preguntó a Baba qué debía hacer al respecto.

"Dale de comer a todos", le dijo Baba. "Habrá suficiente, no te preocupes".

Así es que se pusieron los puestos extras y todo el mundo se sentó. Baba se movía entre los invitados y los que servían, bendiciendo la comida, asegurándose de que todos estuvieran felices y haciendo de la cena, como siempre, un banquete. Nadie pasó hambre a causa de las noventa bocas extras que comieron. De alguna forma Baba aumentó la comida, y hubo suficiente para todos.

Yo sabía que fue durante esta visita al sur cuando tuvo lugar uno de los dramáticos milagros descriptos en el libro de N. Kasturi. Un grupo de discípulos de Baba estaba caminando con El por las arenas de Kanya Kumari (Cabo Comorín) donde se juntan tres mares en la punta extrema sur de la India. De pronto una soberbia ola se levantó hasta llegar a los pies de Baba, y al retroceder, dejó alrededor de sus tobillos un magnífico collar de 108 finas perlas montadas en un hilo de oro.

He hablado con una cantidad de hombres, inclusive el doctor Sitaramiah, que estaban presentes y presenciaron la llegada de este tesoro de las profundidades, y le pregunté a doctor Ramakrishna Rao si él había estado allí también. Contestó que, desgraciadamente, deberes oficiales lo habían llamado a otra parte ese día. De hecho había ido a recibir al doctor S. Radhakrishnan que acababa de ser nombrado Presidente de la India. Pero, dijo, un número de sus amigos y conocidos, inclusive el Jefe de la Policía de Seguridad, estaban con Baba en la playa y vieron cuando ocurrió. Le describieron el evento al día siguiente y le mostraron el collar de perlas. Baba se lo dio más tarde a una vieja devota a quien el doctor conocía.

En el verano de 1961, Sai Baba con un grupo de devotos estaba de gira por el norte, y decidió visitar el famoso templo de Badrinath en los altos de los Himalayas. El doctor Ramakrishna se unió al grupo en Hardwar en el Ganges para el viaje de trescientos kilómetros por las montafias hasta Badrinath. Los devotos dicen que el objeto del viaje de Sai Baba no era solamente llevarlos a ese lugar santo, sino también de reinfundirlo con fuerza espiritual. Había sido establecido hacía más o menos mil doscientos anos por Adi Shankara, uno de los más destacados líderes espirituales de todos los tiempos.

Fue él quien sacó a la luz las Upanishads de donde habían estado empolvándose durante siglos en las cuevas y monasterios. En Joshimath escribió su famoso comentario sobre las Upanishads1, el Bhagavad Gital y los Brahmasutrasl, haciendo estos clásicos espirituales accesibles e inteligibles para un público más y más amplio.

Adi Shankara no sólo viajó por toda la India y ensefió a la gente, sino que organizó y estableció centros en el norte, sur, este y oeste que él esperaba permanecerían como faros de luz para seguir su trabajo después de su desaparición. Badrinath era uno de estos puntos focales de fuerza espiritual.

Pero en el curso de doce siglos  a pesar de los millones de devotos peregrinos que vinieron a adorar y venerar  era seguro que el poder iba a disminuir, que la vida iba a alejarse de la vieja forma. Aun cuando la casta sacerdotal particular no llegue a ser corrupta, tiene la mayoría de las debilidades humanas, y no puede mantener el alto nivel establecido por un hombre Dios tal como Adi Shankara. Lo único que puede volver a cargar la batería espiritual de un lugar semejante es la presencia y el poder de otro hombre Dios.

Sin embargo, parecía haber un obstáculo en el camino. Por tradición, el doctor me dijo, las únicas personas autorizadas para entrar dentro del santa sanctórum para llevar a cabo los pujas (culto y adoración), eran los miembros de una secta especial de brahmines de Kerala. Esta casta de sacerdotes había ocupado la posición y los derechos exclusivos desde los días de Adi Shankara. La solicitud del doctor B. Ramakrishna Rao, el Gobernador de su Estado, no contaba para nada; habían oído hablar de Sai Baba, el hombre milagroso quien algunos decían era un avatar, un hombre Dios, pero no podían hacer una excepción ni para El. Dios mismo en forma humana no sería autorizado a entrar allí, pues ¿cuáles son los ojos humanos que pueden leer las credenciales de la divinidad?

"No importa", dijo Baba, "dejémosles mantener sus tradiciones".

Sin embargo, en presencia de más o menos doscientas personas fuera del templo, materializó una estatua de Vishnú. Esta tenía más o menos veinticinco centímetros de alto y era, se dice, una réplica de la gran estatua que había dentro del templo. Con otro gesto de su mano produjo una bandeja de plata sobre la cual colocó la estatuilla de Vishnú. Luego, de la misma manera creó un loto de mil pétalos de oro. Todo el mundo exclamó al ver su belleza; y mientras se preguntaban para qué era, Baba movió de nuevo su mano para producir un Shiva lingam. Este, de entre diez y quince centímetros de altura y hecho de un bello material cristalino, lo colocó en el centro del loto de oro.

Con la estatua, loto y lingam (símbolo de la energía creadora) en la bandeja de plata, Baba y sus seguidores dejaron el templo y fueron hasta la casa de huéspedes donde estaban alojados. Allí, mientras todos cantaban cánticos de bhajan, Baba mostró el lingam a todos los presentes, sefialando la belleza del material y la forma de un ojo que estaba misteriosamente incorporada dentro de él.

Luego Baba materializó un recipiente de plata lleno de agua sagrada, 108 hojas de bilva de oro que cayeron como una lluvia de su mano sobre la bandeja, y un montón de flores de thumme con el rocío todavía fresco en ellas. Estas se describieron como 'pequenos pedazos de fragantes copos, recogidos de cientos de pequeñas plantas tropicales".

 

1 Textos y escrituras sagradas.

 

Todos éstos eran materiales que servían para adoración ritualística. Baba llevó a cabo el Abhlsheka (baso ceremonial sagrado) y luego, en su presencia, escribe N. Kasturi, "el puja fue realizado, a nombre de todos los presentes, por el doctor Ramakrishna Rao mientras los devotos recitaban los mantras apropiados".

Después Baba le entregó todos los objetos materializados a la esposa del Gobernador, la señora Ramakrishna Rao, dándole instrucciones de cuidarlos mucho, pues la haría responsable si se perdía alguno de ellos. La pobre mujer se sintió muy aprensiva por tal responsabilidad. Encerró los preciosos artículos en un armario en su cuarto de dormir y guardó la llave consigo.

Algún tiempo después Baba le pidió que trajera el lingam. Abriendo el armario, encontró que éste faltaba; todo lo demás estaba allí, pero el lingam había desaparecido. Consternada reportó a Baba la pérdida.

Este primero la regañó por no cuidar bien las cosas, pero luego se rio y dijo que le estaba haciendo bromas. Explicó a todos los presentes que El había enviado al lingam de vuelta al lugar de donde había sido aportado por su poder, en la base de la estatua en ei templo. Este "Nethralingam de Kailasa", como lo llamó, había sido colocado en un nicho secreto en el santa sanctórum hacía mucho tiempo por Adi Shankara mismo. Allí había descansado durante los largos siglos hasta ese día, el 17 de junio de 1961, cuando lo había sacado para consagrarlo de nuevo y recargarlo con potencia espiritual. Así es que el trabajo para el cual había venido, había sido hecho a pesar del impedimento de las tradiciones del lugar.

Baba luego pidió los otros artículos del armario. Distribuyó las 108 hojas de oro entre las doscientas o más personas que lo rodeaban, y como de costumbre, hubo suficiente para todos. La señora Ramakrishna Rao luego fue muy recompensada por estos pocos momentos de angustia que había sufrido con la desaparición del lingam. Baba le regaló la materializada estatua de Vishnú, el loto dorado, y la bandeja de plata sobre la cual ambos estaban.

El doctor me dijo que estos objetos sagrados estaban todavía en su cuarto de puja en Hyderabad donde se realiza la adoración familiar regular.

Puede sorprender a muchas personas  aunque en realidad no lo debería  el encontrar a un científico del calibre del doctor S. Bhagavantam, Master en Ciencias, doctor en Filosofía, doctor en Ciencias, entre los devotos un adepto en ese campo de la alta y trascendental magia que la ciencia tiende a despreciar. El doctor Bhagavantam, antes director del All India Institute of Science (Instituto de Ciencias de la India), ocupa la prominente posición de Consejero Científico para el Ministerio de la Defensa en Delhi, y es muy conocido en círculos científicos fuera de la India.

Cuando lo conocí en Prashanti Nilayam él ocupaba una habitación amueblada solamente con dos rollos para dormir y unos cuantos cojines en el piso. Como todo buen indio se sentía feliz de usar el piso de ladrillo como cama, mesa y silla. Con él en la'rnisma habitación estaba uno de sus hijos, el doctor S. Balakrishna, Director Asistente del National Geophysical Research Institute of India (Instituto Nacional de Investigación Geofísica de la India). Ambos estaban de visita en el ashram por unos días.

Yo me senté en el piso con estos cultos científicos y encantadores caballeros, ansioso de escuchar sus experiencias con Sai Baba. Afuera, el sol de julio brillaba en el suelo arenoso, las edificaciones blancas y las rocosas colinas. Adentro el doctor Bhagavantam hablaba con su manera tranquila, concisa y amable, mientras su hijo confirmaba muchos de los extraños eventos que él también había presenciado. El doctor Balakrishna ha tenido algunas maravillosas experiencias propias con Baba, pero aquí nos ocupamos de los notables informes de su eminente padre.

En el primer encuentro del doctor Bhagavantam con Sai Baba, a comienzos del año 1959, fueron a caminar por las arenas de río Chitravati. Había otros presentes, pero Bhagavantam caminaba al lado de Baba. Después de un rato Swami le pidió que seleccionara un lugar en las arenas para sentarse. Mientras el doctor vacilaba, Baba insistió, explicando que solamente de esta manera estaría la mente científica de Bhagavantam absolutamente segura de que Baba no lo había llevado a un lugar donde se hubiera "precolocado" algún objeto en las arenas.

Después de que el científico hubo escogido un lugar y que el grupo se hubo sentado en la arena, Baba empezó a burlarse del doctor; hizo bromas acerca de la actitud complaciente de "sabelotodo" de muchos hombres de ciencia, y deploró su ignorancia o indiferencia hacia la antigua sabiduría que se encuentra en las grandes escrituras hindúes.

El orgullo del doctor se resintió. Respondió que no todos los científicos tenían ese punto de vista materialista. El mismo, como ejemplo, tenía una tradición familiar de conocimientos sánscritos y un profundo interés por los clásicos espirituales de la India.

Luego en un esfuerzo por establecer la buena fe de sus colegas científicos le contó a Baba que cuando a Oppenheimer, después de explotar la primera bomba atómica, le preguntaron los representantes de la prensa cuáles eran sus reacciones, él contesto citando un verso del Bhagavad Gita, mostrando así que era estudiante de esa gran obra: "¿Te gustaría tener un ejemplar del Bhagavad Gita?", le preguntó Baba de repente, agarrando un poco de arena a la vez. "Hélo aquí", siguió, "extiende tus manos".

Bhagavantam ahuecó sus manos para agarrar la arena cuando Baba la dejara caer. Pero cuando ésta llegó a las palmas del científico, ya no era la arena dorada del Chitravati. Era un libro de tapas rojas. Abriéndolo en asombrado silencio, el doctor encontró que era una copia del Bhagavad Gita impresa en escritura telugu. Baba observó que le podía haber dado al doctor uno impreso en sánscrito, pero que como leía el sánscrito con dificultad, Baba le había dado uno en telugu, que era el idioma nativo de Bhagavantam. Bhagavantam no había mencionado su limitada habilidad en sánscrito; era algo que Baba simplemente sabía.

Tan pronto como pudo, Bhagavantam examinó con detenimiento este volumen producido milagrosamente. Parecía ser completamente nuevo y bien impreso, ¿pero dónde? Los nombres de impresores y editores, que normalmente siempre se indican, no aparecían por ningún lado.

Un día en 1960, Sai Baba visitaba la casa del gran científico en Bangalore. En esa época el doctor Bhagavantam era director del Instituto de Ciencias de la India en esa ciudad. Conocía a Sai Baba desde hacía más o menos un afeo y luchaba por coordinar los fenómenos increíbles que había presenciado con su preparación científica.

Dijo en una ocasión en una reunión pública: " En ese momento yo estaba bastante perdido pues esto estaba en completa contradicción con las leyes de la física que yo sostenía y todavía sostengo... Habiendo aprendido las leyes de la física en mi juventud, y después habiéndoles enseñado a muchos durante muchos años la inviolabilidad de tales, por lo menos en cuanto respecta a cualquier situación humana, y habiéndolas puesto en práctica con tal creencia en ellas, naturalmente me encontraba en un dilema..."

Uno de los hijos del doctor Bhagavantam, en esa época un niño de más o menos once años, parecía tener retardo mental. Algunos médicos habían recomendado como tratamiento, la perforación de la región lumbar de la espina dorsal para sacar fluido cerebroespinal, y así aliviar la presión sobre el cerebro. Otros habían estado en contra de ese tratamiento, diciendo que sólo empeoraría al muchacho. El doctor Bhagavantam había decidido no hacerlo.

Baba, que ama y entiende a los niños, vio al muchacho y le preguntó con simpatía acerca de él. El científico empezó a contarle el caso de su hijo, pero Baba siguió con la narración y relatando todo lo que había ocurrido, inclusive el debate médico acerca de la aconsejabilidad de la punción lumbar. Siguió diciendo que ésta no haría realmente ningún mal sino que por el contrario ayudaría al niño, haciéndolo mejorar apreciablemente con el pasar del tiempo. Luego, casualmente, como si esto no fuera nada, dijo que El haría la punción allí mismo.

El científico se sorprendió. La duda y el temor se agitaron en su mente. Empezó a preguntarse acerca de cosas tales como la calificación profesional para tal operación. Pero antes de que pudiera decir una sola palabra, Baba había sacudido su mano y materializado un poco de vibhuti. Desarropando la espalda del muchacho, frotó esta ceniza sagrada en la región lumbar. Luego, con otro gesto de la mano, tomó del aire una aguja quirúrgica vacía, de más o menos diez centímetros de largo.

El padre se sintió en presencia de un poder tan alejado de su comprensión que no podía decir nada; sólo esperó, observó y oró por lo mejor. El niño parecía estar semiconsciente, aparentemente anestesiado por el vibhuti de Baba. Sin vacilación Baba insertó la aguja, demostrando que sabía el punto preciso en el cual se hacen esas inserciones. Para el padre que observaba parecía que la aguja iba a desaparecer dentro y empezó a preocuparse por la manera cómo sería recuperada.

Mientras tanto Baba masajeaba la espalda y removía el fluido que salía por la aguja; sacó más o menos como un centímetro cúbico de este fluido, dijo el científico. Luego masajeando con más fuerza o de una manera diferente, Baba sacó la aguja de la espalda del muchacho. La sostuvo en el aire como si la estuviera entregando a una enfermera invisible, e inmediatamente ésta se esfumó.

"¿Tienen algún vendaje quirúrgico?", preguntó entonces a las personas que observaban embelesadas en la habitación: Bhagavantam, otro de sus hijos llamado Ramakrishna, y un amigo llamado Sastri que era erudito en sánscrito.

El joven Ramakrishna respondió, diciendo que telefoneando al Instituto podría obtener un vendaje en diez minutos.

"¡Demasiado tiempo!', se rio Baba, sacudió de nuevo su mano, y tomó el vendaje del tipo corriente, como si fuera de la mano de un adiestrado asistente en otra dimensión. Con cuidado lo acomodó en la espalda del niño, y luego le hizo recobrar el pleno conocimiento. El paciente no parecía sufrir ningún dolor ni molestia, ni durante ni después de la operación.

"¿Y está algo mejor?", le preguntó al buen doctor.

"Sí, su condición ha mejorado, aunque no notablemente", contestó cauteloso, "pero quién sabe como estaría sin la operación. Swami dice que seguirá mejorando con los afros".

El doctor Bhagavantam ha visto a Baba producir muchas cosas con su gesto mágico de la mano. Estas incluyen medicinas en botellas y otros envoltorios, apropiadamente sellados, pero sin nombre de fabricante en ellas. Ha visto a Baba transformar una piedra en figura decorativa, engarzada en joyas, en otra de carácter completamente diferente, simplemente pasando su dedo por la superficie de la misma; la joya en cuestión no desapareció ni por un momento de la vista durante tales operaciones.

Uná vez vio a Baba producir amrita (néctar de los dioses) en un recipiente que el físico estimaba por su experiencia, con capacidad suficiente para más o menos cincuenta personas, cada una recibiendo la cucharada que Baba distribuía. En realidad, sin embargo, Baba dio del líquido ambrosíaco a más o menos quinientas personas; éste parecía aumentar milagrosamente hasta diez veces su volumen original.

En otra ocasión el doctor estaba sentado con un grupo de devotos alrededor de Baba en una playa en el sur de la India. La charla giró acerca de los varios nombres por los cuales el océano ha sido conocido en la mitología india. Alguien mencionó el nombre de "Ratnakara" que significaba, dijo, "el Señor de los Diamantes o Piedras Preciosas". "En esta oportunidad", observó Baba como jugando, "el océano debería producir algunos diamantes para nosotros". Y poniendo su mano en el agua, sacó un rutilante collar de brillantes.

Todo el mundo quedó embelesado a la vista de este collar de grandes piedras, y alguien le pidió a Baba que se lo pusiera. Bhagavantam podía ver claramente que éste no pasaría por la cabeza de Baba, ya que era demasiado pequeño y aparentemente sin cierre para poderlo abrir. Pero estos problemas no preocupan al hombre milagroso; simplemente tiró hacia afuera con las dos manos como haría uno para estirar una liga de goma. Luego, para complacer a sus devotos, Baba pasó la guirnalda de brillantes de "Ratnakara" por la cabeza y la llevó durante un rato.

El doctor Bhagavantam también tiene su propia experiencia personal acerca de la facultad de Sai Baba de conocer lo que está sucediendo a miles de kilómetros de distancia, sin el beneficio del telégrafo o de la radio.

Cuando el doctor S. Balakrishna, el hijo de Bhagavantam, se mudó a una casa nueva en Hyderabad, Baba aceptó ir allí para realizar la ceremonia de bendición de la casa. El día auspicioso para el ritual fue escogido por Baba, y prometió venir ese día. El doctor Bhagavantam mismo estaba de viaje en Moscú en una misión del gobierno, pero debía regresar a Hyderabad en la mañana del día de la ceremonia, la cual tendría lugar en la tarde.

Sin embargo, cerca de Tashkent, hubo un problema en el motor del avión en el cual regresaba, y tuvo que pasar la noche en esa ciudad. Esta era la noche anterior a la ceremonia y Baba, que estaba en la casa de Balakrishna en Hyderabad, informó a la familia que había habido un problema de motor y que el doctor Bhagavantam estaba pasando la noche en Tashkent, pero que volaría a Delhi al día siguiente. Nadie más en el área sabía que había habido un problema de motor con el avión ni que Bhagavantam estaba en Tashkent. Ninguna noticia de ello había llegado por los canales ordinarios. Pero Baba tiene su propia manera de saber las cosas y también de prever que la falla sería arreglada para el día siguiente.

En la tarde del auspicioso día, como se había convenido, Sai Baba llevó a cabo la ceremonia de bendición de la casa. Durante la misma produjo a su usual manera milagrosa una bellísima estatuida de Shirdi Baba que los dos científicos me informaron tiene más o menos ocho centímetros de altura y parece ser de oro sólido. Baba dijo que debía guardarse en el oratorio de la casa de Hyderabad donde había sido materializada. Y ahí está todavía.

Todos sintieron mucho que el cabeza de familia, el doctor Bhagavantam, no pudiera estar presente en la importante ceremonia, y esa noche hablaban de dónde podría estar pasando el tiempo. ¿Había vuelto a Delhi? Le preguntaron a Baba. Sí, les contestó éste, y en este momento está en la oficina del Ministro de Defensa, en Nueva Delhi.

Entonces Baba pidió una llamada telefónica con la oficina del Ministro, solicitando una llamada personal con el Consejero Científico, el doctor Bhagavantam. En esa época, me cuentan, había siempre mucha demora para una llamada troncal de tan larga distancia. Pero la llamada de Baba salió en pocos minutos.

El doctor Bhagavantam estaba en la oficina, como había dicho Baba. Estaba encerrado con el Ministro y en una importante conferencia. El Ministro había efectivamente dado estrictas instrucciones a su personal de que no lo interrumpieran sin importar quien telefoneare o viniere a visitarlo. Sin embargo, y nadie sabe por qué, uno de los secretarios sí le interrumpió para decirle que había una llamada de Hyderabad para el doctor Bhagavantam. Con la autorización del Ministro, el doctor salió del despacho y recibió la llamada; entonces oyó la dulce voz de Swami a su oído, diciéndole que todo había ido bien en la bendición de la casa. Baba le dio además la alegría diciéndole que se quedaría en Hyderabad con la familia hasta que Bhagavantam volviera al día siguiente. Con el corazón contento y el espíritu renovado, el científico volvió para discutir los problemas de defensa de su país con el Ministro responsable, quien en esos días era V.K. Krishna Menon.

Cuando le pregunté al doctor S.Bhagavantam si podía usar su nombre en apoyo de las increíbles cosas que me había contado, él prontamente contestó: "Sí, yo respaldo cada palabra de ello". El dilema anterior, el conflicto entre su formación científica y la evidencia de sus sentidos, ha sido resuelta. El dice: "En nuestros laboratorios nosotros los científicos podemos jurar sobre la razón, pero sabemos que cada vez que hemos añadido algo a nuestro saber, siempre han quedado muchas otras cosas, cuya verdadera naturaleza ignoramos. En este proceso llegamos a tener conciencia de otras y mayores áreas por comprender las cuales debemos seguir luchando. De esta manera, a medida que añadimos al conocimiento añadimos más a nuestra ignorancia también. Lo que sabemos deviene una fracción más y más pequeña de lo que no sabemos". Sigue diciendo: "Sal Baba trasciende las leyes de la física y de la química; cuando El trasciende una ley, este hecho se transforma en una nueva ley. El es una ley en sí mismo".

Una vez en Madrás, dirigiéndose a un público de más o menos 200.000 personas que habían venido a escuchar el mensaje de Sai Baba, el doctor dijo, entre otras cosas: "Nosotros los científicos estamos conscientes de que conocimiento no es lo mismo que sabiduría. La sabiduría se debe recibir de Bhagavan Sai Baba, y de hombres como El, que de tiempo en tiempo vienen entre nosotros para este expreso fin...

"El es un fenómeno. Es trascendental. Es divino. Es una encarnación. Es nuestro pariente más cercano; diríjanse a El para recibir el mensaje eterno. Sólo esto puede salvarnos".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO XVIII

 

REALIDAD Y SIGNIFICACION DE LO MILAGROSO

 

Destello del fuego del universo, chispa de Divinidad, Eleva tu mente y tu corazón hacia la gloria. Sol en la oscuridad, recobra tu brillo.

 

SRI AUROBINDO

 

La abundancia de cosas milagrosas que mis propios ojos han presenciado aseguran mi aceptación de aspectos de naturaleza similar a aquéllos de que había oído hablar. Esta aceptación es ayudada por mi conocimiento de la integridad, la inteligencia y el alto carácter moral de los muchos testigos. Pero, aunque para muchos eminentes líderes de la comunidad, y para miles de personas ordinarias como yo, los milagros son hechos indisputables, los testigos oculares representan solamente una pequeña fracción de la humanidad. Entonces ¿qué pasa con los millones que están fuera de la órbita de los que han tenido la suerte de ver por sí mismos? ¿Qué hay de las masas de materialistas y ateos, condicionados por la superficial filosofía del progreso tecnológico moderno? ¿Hay alguna remota posibilidad de que puedan dar crédito de la verdad de los increíbles eventos descriptos en estas páginas?

Hace casi cien años cuando un teósofo, A.B. Sinnett, editor del Pioneer en la India Británica, trataba de convencer al mundo occidental a través de sus escritos, sobre que fenómenos milagrosos similares tenían lugar, un gran adepto de los Himalayas le escribió: "Sólo los que vean por sí mismos creerán, haga usted lo que haga... Pero mientras los hombres duden sentirán curiosidad y harán preguntas".

La mente humana, por naturaleza, considera imposible cualquier cosa que esté fuera de un marco de racionalidad aceptado comúnmente y la rechaza. Un fenómeno de materialización, por ejemplo, es tan extraño a la experiencia cotidiana que, aun después de haberlo visto ocurrir, no es fácil para uno creer que tuvo realmente lugar. Parecería que uno ha estado de algún modo extraño fuera del espacio y del tiempo. Cuando se regresa a las dimensiones normales del espacio y del tiempo, la realidad de un milagro parece desvanecerse. Se va como se va la realidad de un sueño al despertar.

"¿Ocurrió realmente un milagro?", pregunta la mente pensante. Pero la joya rutilante, que salió de la nada, la tenemos en la mano; el sabor del dulce, que hace un momento era granito o papel, está en la lengua. Los efectos son aparentes; las causas comprensibles son las que faltan, y no se pueden encontrar con nuestro pensamiento racionalista.

Desde luego que el aporte, el transporte de un objeto material sin la ayuda de ningún medio material es bien conocido por los espiritualistas y otros círculos ocultos de Occidente. Yo mismo los he presenciado. La teoría que los sustenta es que el objeto, que ya existía en alguna parte, es desmaterializado y traído en ese estado por la fuerza psíquica hasta el círculo donde es remate rializado.

Baba ha dicho que algunas de sus "producciones" son aportes. A este respecto la observación de una devota es sugestiva. Una princesa india me contó que una vez ella estaba sentada cerca, delante de Baba, mientras éste se encontraba de pie delante de ella en un estrado, sacudiendo su mano para "producir" algo. Ella pudo ver lo que ocurría debajo de la palma vuelta hacia abajo. Primero vio cómo se formaba una pequeña nube luminosa, la cual se condensó rápidamente para formar un pequeño objeto brillante sobre el cual la mano de Baba se cerró. El objeto era un anillo de oro.

La vieja pieza de diez dólares de oro que Baba "produjo" para mí en los Montes Horsley era sin duda un aporte. Pero ¿qué hay del interesante fenómeno que El produjo para el doctor V.K. Gokak, Vicerrector de la Universidad de Bangalore? En una de las primeras visitas a la casa del doctor Gokak, Baba vio en la pared por primera vez un retrato de un santo indio, Shri Panta Maharaja de Balekundri, y preguntó acerca de su presencia allí.

El Vicerrector le contestó a Baba que el santo había sido el gurí de su padre, y que él mismo sentía mucha reverencia hacia él.

¿ Tienes un retrato más pequeño de él para llevarlo cuando viajas?", preguntó Baba.

"No", respondió el doctor Gokak.

"¿Quisieras tener uno?", insistió Baba.

"Sí, Swami, con mucho gusto", fue la respuesta.

Baba movió su mano, un poco más de tiempo que de costumbre, observando: "Ya viene". Volteando la palma hacia arriba, le entregó al doctor un pequeño pendiente de esmalte. Llevaba una réplica en miniatura del retrato del santo.

Los aportes son quizás más conocidos en todas las clases de la India que en Occidente. El antiguo ministro del gobierno, gran educador y conocido escritor, el doctor K.M. Munshi, afirma en su excelente "Bhavan's JOurnal", que él ha visto aportes "producidos" por un hombre sentado cerca de él en el sofá de su salón. Primero hubo kumkum (polvo rojo) en una bandeja, otra vez flores, una tercera dulces y una cuarta billetes de dinero.

Munshi sigue diciendo que él cree que la ceniza sagrada materializada por Baba y usada para curar enfermedades y despertar la fe debe llegar al medio kilo de peso diario, y no es aportada, sino ' producida de alguna manera todavía más misteriosa". Parece obvio que los dulces hechos de una roca sólida muy antigua mientras usted observa, y muchos otros fenómenos realizados por Sai Baba, no pueden ser aportes.

Pero sean los objetos "transportados", creados en el instante por la voluntad divina, o materializados de alguna otra manera, ¿qué cantidad de pruebas, qué numero de testimonios de personas inteligentes e íntegras, se requieren para convencer a los que nunca han visto hacer tales cosas?

En la India, desde luego, hay gran cantidad de personas que no tienen ninguna dificultad en aceptar la realidad de los milagros. Detrás de la trama de la vida lo milagroso siempre ha estado sucediendo en ese país. Siempre ha habido hombres que podían realizar alguna que otra proeza supranormal: crear un perfume del aire, leer una carta sellada, romper un vaso desde una distancia, curar con un toque, beber impunemente fuertes ácidos, ¡evitarse, y así sucesivamente. Estas cosas son parte de la trama de la cultura común. Son aceptadas no sólo por las masas sino por pensadores y líderes del pensamiento de la estatura del doctor K.M. Munshi, por ejemplo. Sobre este tema he hablado con muchas personas educadas y altamente cultivadas, la mayoría de las cuales han visto en su vida algún ejemplo de fenómenos milagrosos, completamente aparte de los milagros de Sai Baba. La posibilidad de tener poderes milagrosos es tan básica en la herencia de la India que aun los que no han visto nada de ello están dispuestos a creer en lo milagroso.

Pero por esta misma razón, me parece a mí, algunas personas y de las más inteligentes están inclinadas a pasar por encima del objeto principal de los milagros de Sai Baba. Los he oído decir: "Los yoguis adelantados pueden realizar milagros. ¿pero qué? ¿Para qué sirven estas cosas?"

Otros van más allá y dicen que los milagros no deberían realizarse, que son un obstáculo para el progreso espiritual. Citan afirmaciones de sus escrituras y de los textos de yoga en apoyo de este punto de vista. Pero si examinamos estas afirmaciones apropiadamente encontramos que las advertencias acerca de los peligros en el realizar milagros son dadas a los discípulos, a los que se encuentran en un estado intermedio en el sendero espiritual. Patanjali, por ejemplo, señala que, a algún nivel en el adiestramiento del yoga, pueden aparecer poderes supranormales de varias clases. O sea, que el discípulo encontrará que tiene el poder de realizar ciertos "milagros".

Pero hay varios graves peligros inherentes en ello. Puede despertar su orgullo y egoísmo. Puede empezar a usarlo para fines egoístas. Puede hacerlo pensar que ha llegado a su meta. En lugar de entender que estos poderes psíquicos y psicocinéticos son meros subproductos, puede considerarlos el producto final o por lo menos una señal de que ha alcanzado un alto nivel de espiritualidad. Pero los poderes psíquicos no son en sí una señal de espiritualidad. Así es que el alumno que se enamore de tales poderes, se extraviará y no logrará mayor progreso hacia la verdadera meta de la vida.

Baba mismo, en su anterior forma en Shirdi, a menudo les advertía a sus devotos sobre este asunto. Señalaba que la adquisición de poderes supranormales a menudo aleja al discípulo que no ha llegado a los niveles más altos, del principal objeto de sus disciplinas espirituales, que es la realización de Dios. A uno de sus devotos que acababa de desarrollar clarividencia, por ejemplo, Baba le dijo: "¿Por qué estás mirando cómo actúa esa ramera? ¡No nos conviene tener tratos con una ramera!"

La esposa del hombre, que se encontraba presente, pensó que Baba se estaba refiriendo a alguna opulenta concubina, pero el devoto mismo entendió que su Sadgurú (verdadero Maestro) Baba, le estaba dando una oportuna advertencia, no fuera que se dejara seducir por los encantos y artes de sus recién adquiridos poderes.

Pero tales peligros, y tales advertencias, son aplicables solamente a los discípulos, alumnos en el sendero, no a los que han llegado a la meta final, no a un hombre plenamente realizado en Dios,un hombre Dios o Avatar. No hay deseo alguno por las ganancias terrenales, ningún orgullo, ningún egotismo, ninguna fanfarronería en los milagros de un Cristo, un Krishna, un Sai Baba. Por lo tanto no hay ningún peligro para el realizador del milagro ni para el receptor de sus beneficios.

Sin embargo, aunque el receptor puede no sufrir ningún efecto deletéreo de los milagros divinos, es posible que no siempre obtenga todos los buenos efectos que están allí en potencia. Cada uno de estos milagros tiene, se podría decir, una condición espiritual, una posibilidad de desarrollo espiritual. Si el beneficiario no percibe esa posibilidad ha perdido una oportunidad dorada. Quizás haya recibido una joya de oro, haya sido bendecido con una misericordiosa curación, o haya sido ayudado en un problema práctico, o salvado de algún peligro mortal. Estas son cosas importantes, sin duda, pero pequeñas comparadas con lo que había podido ganar.

Si él continúa eludiendo la condición espiritual, con el tiempo llegará a saciarse de los fenómenos milagrosos. Y no lo impresionarán ni deleitarán. Además, no continuarán sirviéndole; y cuando haya llegado al punto en que los poderes milagrosos del hombre Dios ya no trabajen para el materialista, cuando ya no reciba más los beneficios mundanos que espera, entonces abandonará el séquito del hombreDios. Al igual que el Capitán Jaime Cook, quien, cuando descubrió la costa este de Australia, pasó delante y no vio la estrecha boca del excelente puerto donde hoy está Sidney, una persona así pasará delante del estrecho camino para el puerto divino que todos los barcos humanos están buscando. Y ¿cuánto tiempo deberá esperar, cuántos años, cuántas vidas, para otra oportunidad igual?

¿Cuál es, entonces, la significación del milagro divino, de la alta y trascendental magia que nunca trabaja para beneficio del realizador, sino siempre para el de la humanidad? Algunos de sus fines son obvios; otros, más ocultos. Como le sugirió el gran Adepto de los Himalayas a Sinnett, los milagros conducen de verdad a los hombres hacia la investigación y la averiguación de los misterios más profundos del universo. El Coronel H.S. Olcott, después de ver una serie de fenómenos milagrosos durante el último cuarto del último siglo, escribió: "Por mi parte puedo decir que la gran gama de maravillas de la potencia de la mente educada me hizo fácil el comprender las teorías orientales de la ciencia espiritual".

Este efecto  que ayuda a la comprensión de las "ciencias espirituales"  lo tiene la voluntad milagrosa sobre las mentes abiertas, activas y ansiosas de explorar los estratos más profundos de la existencia. Aunque los milagros en sí sean subordinados y menos importantes que las verdades espirituales que ocultan, son señales más potentes que las palabras para guiar a los hombres hacia aquellas verdades, que a sus niveles más profundos no pueden ser expresadas ni por los milagros ni por las palabras. Pues los hombres, en general, son apáticos y necesitan algo espectacular para sacudirlos de su inercia. B.V. Narasimha Swami escribió: "Un aspecto común en las vidas tanto de Sai como de Jesús es que la gente siempre tenía que ser convencida de la naturaleza divina de los dos por medio de los milagros que realizaban. Los milagros son una concesión que la divinidad hace a la ceguera humana".

Tratándose de palabras, habladas o escritas, los hombres cabecean o sacuden sus cabezas, concordando o no, debatiendo, comparando... pues son muchos los que han dicho sabias palabras. Pero si, como se dice en periodismo, una imagen vale mil palabras, un milagro vale muchos miles de palabras.

Cuando el Todopoderoso le ordenó a Moisés que sacara fuera de Egipto al pueblo de Israel, Moisés protestó diciendo que la gente no creería que era enviado de Dios y no lo aceptaría como su líder. Así el Todopoderoso le dijo que arrojara su bastón al suelo. Obedeciendo, Moisés vio que el bastón se volvía una serpiente. Luego el Señor le ordenó que tomara la serpiente por la cola, y éste, haciéndolo, encontró que la serpiente era de nuevo un bastón. Este fue el primero de los muchos milagros que Moisés pudo realizar con el poder de Dios. El objeto de esas maravillas no era sólo de hacerles conocer a los israelitas  y al faraón   que Moisés era un mensajero divino, sino también para superar los muchos y tremendos obstáculos en el largo viaje desde la esclavitud en Egipto hasta la libertad en la tierra de promisión. Al igual que todas las inmortales historias del peregrinaje del hombre, ésta también tiene sus significados más profundos. Enseña entre otras cosas que los poderes milagrosos tienen un valor para liberar al horrlbre de la esclavitud de la carne, llevándolo a través de los muchos obstáculos de la vida y de sus propios vanos deseos mentales hasta la tierra de promisión de la libertad y liberación espiritual.

Así, comenzando con el núcleo de discípulos que le sigue, el hombre Dios usa los milagros para ayudarles a aprender la verdad acerca de su naturaleza divina, y también para ayudarlos a superar los bloqueos que se producen en su progreso espiritual. El núcleo de discípulos crece hasta formar un gran séquito, y gradualmente  momo lo demuestra la historia religiosa del pasado  las buenas nuevas, el evangelio, se extienden hasta que millones se hagan sus seguidores. De este modo el pesado karma (ley de causa y efecto de las acciones) de la humanidad se levanta un poco, y más y más almas son atraídas de la oscuridad a la luz.

Pero vale la pena recordar que los más grandes milagros no son siempre los que son obvios. En la presencia del hombre divino nuestra percepción espiritual contempla una demostración del más estupendo milagro sobre la existencia misma de tal hombre. Nosotros que somos esclavos siempre del deseo, vemos a uno que es maestro del deseo terrenal Nosotros, que estamos siempre centrados en nuestros pequeños, separados y autoimportantes yos, vernos a uno que está centrado en el Yo de toda la humanidad. Nosotros, que luchamos a través del dolor y de las alegrías pasajeras, vemos la encarnación de la alegría eterna. Nosotros, que constantemente nos fundimos en el amar, la lujuria, la posesividad, el amor de sí mismo, sentimos emanar del gran hombre el flujo nectarino de un amor que es divino, universal, que abraza toda vida. Este amor, sin embargo, no es vago e impersonal, sino muy personal, enfocado y dirigido a lo más recóndito del corazón de cada devoto. Y en él no hay rasgo de egoísmo.

Si nuestros pies apenas se han encaminado por el sendero espiritual, sabemos que estas grandes cualidades son metas por las cuales nosotros estamos luchando en el peregrinaje de la vida. Pero a menudo esas metas nos han parecido muy lejanas. A veces nos hemos preguntado si jamás las alcanzaríamos, si es que algún ser humano las haya alcanzado jamás. Quizás, después de todo, nos preguntamos si no son más que un bello sueño del corazón. Pero ahora, delante de nosotros, en carne y hueso, tenemos a uno que ha escalado el Monte Everest del espíritu. Un ideal, un sueño, se ha hecho de esta manera una realidad actual y viviente en el tiempo. La naturaleza humana, vemos de este modo, puede realmente ser cambiada, el ser animal inferior del hombre puede ser transmutado completamente en un Ser más elevado.

Ice aquí, quizás, el significado más profundo de los milagros divinos; demuestran las potencialidades divinas, el "destello del fuego del mundo", en cada ser humano. Edifican nuestra fe, y nos ayudan a trabajar con renovado celo hacia la producción de una edición divina de nosotros mismos.Y esto se logra no solamente por la gran inspiración que da el ejemplo viviente que tenemos delante, sino también a través del rayo silencioso y transformador que emana del hombre divino y que sin que nos demos cuenta alcanza hasta nuestro ser más profundo. Por su naturaleza misma de amor puro el avatar atrae a todos los hombres hacia sí, y a los muchos que vienen a El los guía a lo largo del camino que pasa por el filo de la navaja.

Sai Baba, mientras se encontraba todavía en su cuerpo de Shirdi, afirmó que guiaría a cientos de miles de personas por el sendero y los llevaría hasta la meta, hasta el mismo final; hasta Dios. Es a este trabajo al que está todavía enérgicamente dedicado.

Narasimha Swami, y otros que han bebido profundamente de la fuente de Sai Baba, han afirmado que la religión universalista de amor y fraternidad tal como la enseña Sai Baba está destinada a abrazar el mundo entero. No hay duda de que se está extendiendo a todo lo largo y lo ancho de la India y comenzando a echar raíces en otros lugares en el exterior. Sathya Sai Baba hizo su primer viaje al exterior en julio de 1988. Fue a Uganda en Africa Oriental, donde ya había un núcleo de devotos. Su visita se transformó en un evento nacional. Enormes multitudes se reunían a su alrededor, no sólo los pocos railes de indios que estaban allí, sino también muchos miles de africanos, no sólo las masas de "abajo" sino los "altos" también: ministros de gobierno, él Inspector General de Policía, el Jefe del Estado Mayor y otros funcionarios superiores se reunieron para rendir homenaje a Baba. Las multitudes bailaban de alegría al verlo, y filas de policías se arrodillaron cuando pasó entre ellos.

No hay duda de que todos los continentes y todos los pueblos tendrán la oportunidad de ver a Sai Baba en los años venideros. He aquí que tenemos algo nunca visto antes en la historia del mundo. Un hombre Dios, un hacedor de milagros viviente, que haciendo uso de las comunicaciones globales modernas, viaje por todo el mundo y dé a conocer su mensaje a todos los pueblos durante su propia vida.

En la antigüedad esto no podía suceder. Las noticias de estos sorprendentes eventos llegaban a las masas de la humanidad a través de informes verbales o relatos escritos mucho tiempo después de que tuvieran lugar los acontecimientos. Ahora el escéptico, el dudoso Tomás, que no puede creer en los grandes ni en los pequeños milagros, puede comprobar su realidad por sí mismo. Si su deseo es lo bastante fuerte, puede visitar Prashanti Nilayam para presenciarlos: de otro modo puede esperar hasta que Sai Baba se acerque a su parte del globo.

Los milagros de Cristo y de Krishna deben aceptarse a crédito o con fe; los de Sai Baba usted puede verlos por sí mismo.

CAPITULO XIX

 

ALGUNAS ENSEÑANZAS DE SATHYA SAI BABA

 

La verdad vale por sí misma, no necesita de ningún otro testimonio para probar que es la verdad, es auto refulgente.

 

SWAMI VIVEKANANDA

 

Los lectores que todavía no han tenido la oportunidad de disfrutar de las traducciones al inglés de los discursos espirituales de Sai Baba sin duda querrán tener aquí alguna idea de las enseñanzas verbales de este milagroso hombre Dios. No es tarea fácil dar en un solo capítulo una pequeña síntesis de estas luminosas y vitales enseñanzas. Pero me ayuda algo el hecho de que el axioma "de que no hay nada nuevo bajo el sol", es también aplicable a la instrucción y filosofía espirituales.

El Sermón de la Montaña de Cristo, por ejemplo, sin duda les pareció muy revolucionario a sus primeros oyentes, y a muchas personas desde entonces. Pero lo cierto es que todas las grandes verdades espirituales que el hombre es capaz de comprender en su etapa actual de evolución fueron dadas hace mucho tiempo por los antiguos maestros de la India. Desde entonces la sabiduría básica ha sido reavivada, reafirmada, revitalizada muchas veces por los grandes maestros del mundo que han venido. Cada uno la ha presentado con un acento diferente, un énfasis diferente, interpretaciones nuevas e ilustraciones actualizadas para ajustarse a la edad en la cual enseña. Pero un estudio de la antigua sabiduría registrada  en los Vedas, las Upanishads, los Puranas, los Shastras (antiguas escrituras indias)  de muestran que todas las verdades fundamentales que se pueden afirmar ya lo han sido en alguna forma u otra.

Esto no significa que la reaparición de nuevos maesitios no sea necesaria o que carezca de importancia. Con el tiempo, cualquier templo construido para la verdad se transforma en sepulcro. Inevitablemente, las palabras iluminadoras contenidas entre las cubiertas de los viejos manuscritos o libros se olvidan o se malentienden, o son torcidas por los sacerdotes para hacerle una trampa al desprevenido y al ignorante. La sabiduría antigua tiene que ser sacada a la luz y reexpuesta, reenergizada para darle un nuevo y vívido interés y significación. Esto sólo lo puede hacer aquél que realmente sepa, no por los libros sino en su propio cuerpo. Sus palabras no tendrán 1a nota especulativa de los filosófos, sino la firmeza y seguridad del verdadero conocimiento.

Cada gran maestro que habla de esta refulgente verdad tiene su propio enfoque y método individual de presentación. Algunos se han dirigido a sólo unos pocos, durante sus vidas, otros, a los muchos. Los que como Cristo hablaban a las multitudes, han puesto la sabiduría en forma de parábolas, para ser fácilmente entendidos por las mentes ignorantes.

Sai Baba tiene muchas similitudes con Cristo, no sólo en los milagros sino en el estilo de su presentación. En sus discursos El usa abundancia de parábolas, maneras de hablar, analogías e ilustraciones sencillas. Es sin duda por eso por lo que El atrae a esas grandes multitudes; otra razón es la autoridad que se siente a través de sus palabras. El habla como uno que sabe Y no repara en insistir en sus lecciones, en repetir, en re enfatizar. En esto demuestra el hecho, como lo han hecho todos los grandes maestros, de que no es suficiente que los hombres oigan y conozcan las verdades, deben vivirlas. El conocimiento y la acción deben volverse uno. Voy ahora a intentar dar una pequeña idea de lo que El enseña.

El hombre es esencialmente el alma (lo cual puede traducirse como "el espíritu"). No es el cuerpo y nunca debe identificarse con el cuerpo que es meramente un traje temporal. Aun los que inteleclualmente concuerdan con esta verdad actúan la mayoría de las veces como si no fueran nada más que el cuerpo; así Baba nunca se cansa de insistir en esta verdad fundamental.

Dice, por ejemplo: "Tú eres la invencible Alma, a la que no afectan los vaivenes de la vida. La sombra que tú echas mientras andas penosamente por el camino, cae sobre la tierra y el polvo, sobre los arbustos y las zarzas, sobre las piedras y la arena, pero no se preocupa en absoluto, pues camina incólume. Así también, como sustancia dei Alma que eres, no tienes ninguna razón de preocuparte por el destino de tu sombra, el cuerpo".

Ese verdadero ser del hombre es "algo más sutil que el agua y el aire o el éter; pues debe entrar en el ojo para que usted pueda ver; en la mano para que pueda agarrar; en los pies para ayudarle a andar. Los sentidos mismos son materiales inertes; el ser debe actuar primero antes de que puedan funcionar".

El Alma en sí no tiene forma, pero crea las formas que requiere. Creó las cinco envolturas del hombre. La más burda de éstas es la envoltura del alimento. Más sutil es la envoltura del aliento vital. Estas dos formas parten del cuerpo físico. Otras dos envolturas constituyen el cuerpo sutil o astral. Estas son la envoltura mental y la envoltura del intelecto o mente superior. La quinta es la envoltura de la bienaventuranza que sirve al cuerpo superior del hombre, al cuerpo causal, conocido en sánscrito como el karana sharlra. Todos estos componentes y compartimientos sirven al señor del castillo, el Jivatma (espíritu individual)..

Pero el Señor, plenamente preocupado por estos instrumentos de su propia creación y las experiencias que traen, ha olvidado su identidad. A pesar de ello, queda muy en lo profundo el leve eco de un recuerdo. A veces, lo oye. De modo que cuando viene la llamada de las regiones inmortales, El responde. Como dice Baba: "El hombre no es una criatura deleznable, nacida en el fango o el pecado, para vivir para siempre una monótona existencia. El hombre es inmortal y eterno. Así es que cuando viene la llamada de la región de la inmortalidad, El responde con todo su corazón". El "busca la liberación de su servidumbre de lo trivial y de lo temporal. Esto es lo que cada quien anhela en el fondo de su corazón. Y se obtiene de una sola manera, o sea mediante la contemplación del Alma, del Ser Superior, que es la base de toda esta apariencia".

Pero la liberación es una lucha que dura un largo período de tiempo. No viene automáticamente con la muerte como pueden pensar algunos. Después de abandonar el cuerpo físico el Alma queda todavía sumergida en otros vehículos; tiene todavía conexiones con la tierra, conexiones de memoria y de deseo, que la vuelven a traer repetidamente a la reencarnación.

Para alcanzar la liberación y la bienaventuranza, el hombre debe desprenderse de todos los deseos y apegos terrenales. En uno de los símiles gráficos de Baba, El dice: "El hombre es como el arroz. Si no se le quita la cáscara, no crecerá. La cáscara del hombre es su cuerpo de deseos; si se liquida esto, no volverá a reencarnar".

Desde luego que la conquista de los deseos y apegos terrenales es algo que exige largas prácticas espirituales. La mayoría de la enseñanza de Baba está dirigida directamente a ayudar a la gente en esta gran lucha, y usa muchas ilustraciones sencillas para ayudarles a aprender y recordar los principios básicos involucrados. Por ejemplo, El dice: "Los innumerables deseos del hombre son como las pequenas monedas de metal que lleva en su bolsillo. Cuantas más tiene, más le pesan. Pero si puede convertirlas todas en un billete de mayor valor, no sentirá ningún peso. De la misma manera, si él puede convertir sus muchos deseos en un solo deseo, o sea, en la aspiración por la unión con Dios, entonces no habrá ningún peso para atraerlo hacia el nivel terrestre".

Una vez que el hombre ha pasado por la larga escuela de la existencia fenoménica  en este mundo y en otros planos también  comienza a comprender que su principal meta es salirse del capullo que lo ha retenido tanto tiempo. El capullo tiene sus usos, pero el tiempo de su utilidad ya pasó. Está listo para volar hacia la nueva vida de libertad, la vida divina.

Por el hecho de que cada hombre es una chispa de divinidad, cada hombre es Dios en potencia; no Dios como usualmente pensamos en El, con forma, sino el Dios sin forma, el divino océano del cual proviene toda existencia. Baba afirma esto sencillamente: "Si uno realiza el principio del Alma uno se hace Dios mismo... Cada uno de ustedes puede llegar a ser Dios fundiendo sus almas individuales y separadas en el océano del Alma universal".

La base del amor y de la fraternidad entre los hombres es la verdad de que todos son este principio del Alma, no importa su color, casta o creencia. La analogía que Baba usa a veces en este caso es la de la corriente eléctrica que ilumina lámparas de muchos colores, formas y tamaños. La realidad de las lámparas es la corriente que fluye dentro de ellas, la misma para todos. El Alma puede compararse al flujo de la electricidad. Los hombres son expresiones diferentes de esta única corriente.

Dios no tiene forma; sin embargo tiene forma. El es lo que está más allá de todas las formas; sin embargo, crea, mantiene y destruye todo lo que existe. Dios está realmente en cada forma, pero más en el hombre que en cualquier otra cosa, y en algunos hombres más intensa y más completamente que en otros. Sólo unos pocos hombres en la historia del mundo han sido Dios cabalmente.

El hecho es, empero, que Dios, que expresa algún aspecto o parte de sí mismo en esencia en cada forma, puede efectivamente manifestarse como Dios en cualquier forma que escoja, sea humana, parcialmente humana, u otra. También puede responder a cualquier nombre. Baba lo pone así: "El Señor puede ser llamado por cualquier nombre que le parezca dulce a su lengua, o puede ser representado por cualquier forma que le sea atrayente a su sentido de admiración y temor reverencia¡. Pueden cantarle como Muruga, Ganapathi, Sarada, Jesús, Maitreya, Sakti, o pueden llamarle Allah o el Sin Forma, o el Maestro de todas las Formas. No tiene ninguna importancia. El es el comienzo, la mitad y el fin; la base, la sustancia y la fuente".

Pero no debemos nunca creer que el Dios omnipresente está completamente contenido en cualquier forma particular que escojamos, y responde exclusivamente al nombre tradicional que hemos sido condicionados a adorar. Se manifiesta a través de tales canales finitos y limitados si su adoración es sincera, pero no está confinado a ellos. Como escribe el poeta sufí, «Su polvo está aquí, pero El es el Infinito".

En un sentido, Dios está más cerca que nuestras manos y nuestros pies. No tenemos que buscarlo más allá de las estrelladas constelaciones "donde anochecen los arremolinados universos e intenta remontarse nuestra entumecida alma", pues el Dios misericordioso está siempre a mano. Es el foco mismo de nuestro corazón espiritual. Pero particularmente, "al igual que se encuentra al médico en el sitio donde se reúnen los pacientes y al cirujano en la sala de operaciones", dice Sri Sai, "así el Senor está siempre con los que sufren y luchan. Dondequiera que la gente apele a Dios, ahí Dios estará".

Y como el último objetivo de cada hombre  su verdadera meta, lo sepa o no  es la de realizar al Dios que está dentro de sí mismo, ¿cómo debe vivir su vida a fin de lograrlo?

Baba no enseña que el único camino para alcanzar esta meta espiritual sea el irse a vivir en cuevas, ermitas en la selva o monasterios amurallados. Está bien que la mayoría de nosotros viva la vida ordinaria del mundo, pero no debemos ser esclavos de los atractivos del mundo. Un barco, dice, está hecho para estar en el agua, pero el agua no debe entrar en el barco. De la misma manera, nosotros estamos hechos para estar en el mundo, pero el mundo no debe entrar dentro de nosotros. Añade otra ilustración: "El hombre debe asir a Dios con la diestra y al mundo con la siniestra. Gradualmente, la siniestra soltará su presa. Esto no debe preocuparle; así tiene que ser; quizás sea esto la razón de que la mano se llame la "siniestra", así el mundo quedará atrás. Pero la mano derecha no debe aflojar. Puesto que ella se llama la "derecha" (la correcta), es correcto que ella agarre lo correcto y lo sujete firmemente.1

¿Cómo hacer esto? Debemos darnos cuenta de que el gran drama de este mundo en el cual estamos ahora jugando un papel no es más que un espectáculo pasajero. No debemos identificarnos con el drama, o apegarnos a las vestiduras y a los "bienes" que pronto dejaremos atrás de todos modos. En otras palabras debemos aprender a discriminar entre lo permanente y lo transitorio, entre la sustancia y la sombra.

La sombra es la gran ilusión de que somos nuestros cuerpos y de que el mundo físico a nuestro alrededor es la realidad última y única. La manera de corregir este error es manteniendo nuestros pensamientos y aspiraciones dirigidos hacia Dios, nuestras caras hacia la luz divina. Baba da esta analogía: "Si alguien se acerca a la luz, la sombra cae atrás, pero si se aleja de la luz, tiene que seguir su propia sombra. Acérquense en cada momento un paso más al Señor y entonces la gran ilusión, la sombra, se quedará atrás y ya no los engañará nunca más".

En realidad lo que todos buscamos es la felicidad, pero debido a la sombra engañosa de nuestra propia ignorancia, buscamos en los sitios equivocados. "Una vez que se dirigen por el sendero de la felicidad mundana", dice Baba, "serán llevados a más y más descontento, competencia, orgullo, celos. Pero deténganse un instante y examinen su.propia experiencia. ¿Se está más feliz cuando se es más rico, se tiene más paz cuando las necesidades están satisfechas? Uno mismo será testigo de la verdad de que un nivel de vida mejor no es ninguna garantía de felicidad".

Cuando buscamos la felicidad a través de los placeres de este mundo, encontramos siempre la misma cantidad de dolor que de placer, de tristeza que de alegría. Los pares de opuestos, los gemelos blanco y negro, están siempre cerca el uno del otro. Pero déjenlos que vengan; los placeres y los dolores, las alegrías y las tristezas, son parte del Leela o juego divino. Más allá de ellos, y a pesar de ellos, encontraremos una gran paz y una alegría eterna una vez que volvamos nuestras caras hacia la luz y comprendamos que somos parte de la sustancia divina, el Alma, y que nuestra verdadera existencia está más allá de este juego de sombras en el escenario del espacio y del tiempo.

Pero, ¿hay alguna guía especial y un adiestramiento de yoga que ayude a los hombres a romper el hechizo de los atractivos del mundo? ¿Algo que les ayude a dar esta difícil voltereta dejando los brillantes oropeles por la luz mayor? Baba a menudo habla de los tres senderos clásicos del yoga hacia la iluminación. El señala que todos estos    el karma yoga (la acción), el jñana yoga (el conocimiento) y el bhaktl yoga (la devoción)  deben usarse. Son tres vías en la gran vía que conduce a Dios.

Baba dice: "Basen su acción en el conocimiento, el conocimiento de que todo es uno. Dejen que la acción se impregne de devoción; o sea: de humildad, amor, misericordia y no violencia. Dejen que la devoción se llene de conocimiento, de otro modo será liviana como un balón que va a la deriva con cualquier corriente de aire o ráfaga de viento. El mero conocimiento

 

1          Juego de palabras intraducible al español en el cual se usa la palabra'left' que tiene ala vez el significado de izquierda y el de dejado, de abandonado, y ¡apalabra 'right' que tiene ala vez el significado de derecha y el de correcto, verdadero, justo. (N. de la T.)

hace seco el coraz8n; la devoción lo suaviza con la simpatía, y el karma le da algo que hacer a las manos, algo que santificará cada uno de los minutos que les ha sido dado vivir".

Una vez oí a Baba hablar en otros términos de estas tres vías hacia la autorrealización. Las llamó "Las tres W", (del inglés: work, worship y wisdow), el trabajo, la adoración y la sabiduría. El trabajo (karma) sólo es, dice, un lento tren de pasajeros, con largas paradas y algunos cambios en las intersecciones antes de llegar al final del viaje. Pero si añaden la adoración (bhakti) o devoción al trabajo, ustedes tendrán un tren expreso, y llegarán a su destino más rápidamente y más fácilmente. El trabajo y la adoración juntos desarrollarán además la sabiduría o conocimiento de lo real (jñana). Con éste estarán ustedes en un tren expreso directo hasta el final de su viaje. Así es que adoren mientras trabajen, y luchen mientras tanto por adquirir el autoconocimiento que ayudará a traerles la verdadera sabiduría.

Hablando de los libros espirituales, dice que son sólo mapas y guías de viajes. "El mirar un mapa o leer una guía no les dará a ustedes el placer de la visita real, ni les dará una fracción del conocimiento y de la alegría de un viaje por aquel país".

"De hecho", dice en otro lugar, "ustedes no necesitan siquiera leer las escrituras, el Gita o las Upanishads. Ustedes oirán un Gita (canto divino) diseñado especialmente para ustedes, si sólo llaman al Señor en su propio corazón. El está allí, instalado como su propio guía".

De este modo las grandes escrituras del mundo son guías, que nos llevan hasta donde y no más allá de donde puede alcanzar la palabra escrita. El verdadero conocimiento debe venir de nuestra propia experiencia interna. Debemos nosotros mismos viajar hasta esa tierra que yace dentro de nosotros. Pero es muy difícil, casi imposible, encontrar nuestro camino a través de las selvas, de la densa jungla que rodea esta tierra divina. De modo que es mejor tener un guía que haya estado allí, un guía que por experiencia personal conoce la ruta. En otras palabras, el camino más seguro, más fácil, más rápido para llegar a fa autorrealización es el tener un maestro espiritual, un Sadgurú (verdadero Maestro) que sea él mismo autorrealizado. Si en la vida ordinaria usted tiene un guía experimentado que lo lleva por las extrañas selvas y desiertos o por las intrincadas vías de una ciudad desconocida, usted no se para a discutir y debatir con él acerca de la ruta. Usted pone su confianza en él y se somete a su guía. Así ocurre con su Sadgurú; usted debe ponerse completamente en sus manos. Su tonto ego, orgullo y voluntariedad lo harán extraviarse. Su guía espiritual sabe cómo llevarlo adonde desea llegar, así es que lo primero que debe aprender es la difícil ciencia de la autoentrega.

Desde luego que le ayudará el amor que inevitablemente siente por su Sadgurú, quien sólo desea su verdadero bienestar y le ayuda en el camino, sin ningún otro motivo que el de su amor desinteresado. Se enseña en la filosofía espiritual hindú que no hay diferencia entre el Sadgurú y Dios, y en este amor devocional, I Sadgurú expresa el amor de Dios. "Cuando Dios ama", escribió Sán Bemardo de Clairvaux, "El no quiere otra cosa que ser amado; pues El no ama para ningún otro fin que el de ser amado, sabiendo que los que lo aman son bendecidos por ese amor". Este amor sin egoísmo del Sadgurú por el discípulo, y el amor correspondiente y siempre creciente del discípulo por el Sadgurú son la médula del bhaktl marga, el camino devocional.

Mientras, no deben olvidarse las otras vías del yoga, y deben utilizarse según se requiera; bhakti es primordialmente el camino para el gran viaje. O  para cambiar la metáfora  aunque la devoción no sea el único ingrediente en la fórmula alquímica para la transmutación de los elementos bajos del hombre en oro espiritual, es el ingrediente más importante. Baba a menudo ha dicho que para esta edad, el bhakti marga (sendero de la devoción) es el camino más fácil y más seguro hacia la meta, y muchos de los grandes maestros, desde el Señor Krishna, han dicho exactamente lo mismo.

Baba usa muchos cuentos y símiles para señalar el valor del bhaktl marga. He aquí uno:

Un bhakta (devoto) y un fans (sabio que ha logrado el conocimiento del Absoluto) iban caminando por una selva y empezaron a sentir mucha sed. Llegaron a un pozo profundo con el agua muy en el fondo y mucha maleza crecida por los lados. No había ninguna manera de alcanzar el agua. El sabio superó la dificultad gastando una gran fuerza psíquica para asumir la forma de un pájaro. Entonces voló por la maleza y los brezos, perdiendo muchas plumas en el camino. Por el otro lado, el devoto anhelaba la gracia de Dios y pronunció fervientemente su nombre. El Señor, oyéndolo, en respuesta, hizo subir las aguas hasta el nivel del devoto que pudo así saciar su sed a satisfacción.

A veces Baba iguala a Dios a un imán y dice: "Recuerden que el imán no puede atraer a sí mismo un pedazo de hierro oxidado y cubierto de polvo. Así ustedes no pueden ser atraídos por Dios cuando sus mentes están cargadas del óxido de los deseos materiales, y el polvo de lo sensual pesa sobre ellas".

Se cuenta cómo un hombre rico vino a ver a Sai Baba en su cuerpo de Shirdi y le pidió que le mostrara el camino hacia la realización de Dios. Baba primero lo hizo pasar por varias pruebas y luego, dio una disertación sobre las calificaciones necesarias antes de que cualquier persona pueda esperar realizar a Dios en su vida. Allí, junto al rico, varios de los discípulos de Baba escuchaban su disertación.

He oído en varias ocasiones, y en varios Lugares, a Sathya Sai Baba dar las mismas instrucciones acerca de las autodisciplinas, adiestramiento y austeridades necesarias a fin de progresar en el camino del Sai, que es el camino de la devoción tal como enseñaba Sal Baba. Así es que voy a dar la sustancia de ese memorable discurso de Shirdi. En él Baba elaboró sobre diez puntos:

1. El aspirante debe darse cuenta de la absoluta trivialidad y de la falta de importancia de las cosas de este mundo y del siguiente. Debe en realidad sentir disgusto por los honores, emolumentos y otros frutos que su acción le traerá tanto en este mundo como en el que lo sigue, pues su meta es mucho más afta que esto.

2. El debe darse plena cuenta de que está esclavizado por los mundos inferiores y que tiene una intensa aspiración a liberarse. Debe trabajar con seriedad y resolución para este fin, y no ocuparse de nada más.

3. Nuestros sentidos han sido creados con la tendencia de ir hacia afuera y por esto el hombre siempre mira hacia afuera de sí mismo. Pero el que desea la autorrealización, y la vida inmortal, debe volver su mirada hacia adentro y buscar en su ser interior.

4. A menos que el hombre le haya dado la espalda a la maldad y se haya sosegado de manera que su mente esté tranquila, no puede alcanzar la auto rrealización, aun cuando tenga grandes conocimientos.

S. El candidato a la vida espiritual debe llevar una vida de verdad, penitencia, percepción y conducta correcta.

6. Al hombre se le presentan constantemente dos clases de cosas para su aceptación: lo bueno y lo agradable. El aspirante a discípulo debe pensar y escoger entre ellas. La persona sabia escoge lo bueno; el tonto, por su codicia y apego, escoge lo agradable.

7. El aspirante debe controlar su mente y sus sentidos. Si su mente no tiene freno y sus sentidos son ingobernables, como caballos salvajes y taimados tirando de una carreta, no puede llegar a su destino. Pero cuando el intelecto y la voluntad iluminada ejercen el control, al igual que las manos de un buen guía manipulan las riendas (la mente) con destreza para guiar los caballos (los sentidos) firmemente por el camino recto, entonces el verdadero ser, que es el dueño de la carreta, llega al final de su viaje, la suprema morada del Dios que todo lo penetra. A veces, usando otro símil, Baba iguala la mente a un cable eléctrico. "¡No establezcan contacto con la mente; es tan malo como entrar en contacto con el cable! Obsérvenla desde una distancia; solamente entonces podrán alcanzar la gloria". Quiere decir que el identificarse y ocuparse demasiado de la mente lo incapacita a uno para ver lo verdadero que está más allá de la mente.

8. A la vez que controlar la mente el hombre debe purificarla. Para hacer esto él debe desempeñar de manera satisfactoria, y a la vez sin apego, los deberes de su posición en la vida (su dharma). Debe despegarse de la gran ilusión de que "Yo soy el cuerpo", o de que "Yo soy la mente"; esto le ayudará a perder su egoísmo, a librarse de la avaricia y a purificar la mente de todos los deseos bajos.

9. El aspirante debe tener un Gurí (Maestro). El conocimiento del ser es de tal sutileza que nadie por su propio esfuerzo puede aspirar jamás a lograrlo. La ayuda de un gran maestro, que haya andado por el camino y logrado la autorrealización, es absolutamente necesaria. No hay ninguna dificultad en encontrar al gurú; cuando el alumno ha hecho todo lo que puede para su propio cuestionamiento y adiestramiento el gurí aparecerá, bien sea en cuerpo físico o de manera invisible. Baba a veces dice: "Si es necesario, Dios mismo bajará y será tu gurí".

10. Y por último, pero por eso no menos importante  de hecho lo más importante de todo  está la gracia del Señor. Cuando el alumno sigue .intentando y cayendo una y otra vez, cuando todo parece sin esperanza, y él finalmente realiza plenamente su completa impotencia, entonces viene la gracia divina, la luz brilla, la alegría fluye dentro de él y lo milagroso ocurre. Y entonces da un paso más hacia adelante en el camino espiritual.

Una vez terminada su disertación en Shirdi, Baba le dijo al hombre rico: "Bueno, señor, en tu bolsillo está Dios en forma de doscientas cincuenta rupias, haz el favor de sacarlas". El hombre sacó su paquete de billetes y contado el dinero, encontró para gran sorpresa suya que había veinticinco billetes de diez rupias cada uno. No sabía antes el monto exacto del dinero que tenía en el bolsillo y así, sintiendo la omnisciencia de Baba, cayó a los pies del santo, y pidió que lo bendijera.

Baba dijo: "Enrolla tu paquete de Dios. A menos que te liberes por completo de la codicia nunca alcanzarás al verdadero Dios... El amor al dinero es un profundo remolino de dolor, lleno de caimanes en forma de presunción y celos... La codicia y Dios son polos diferentes, están eternamente opuestos... Para un hombre codicioso no hay paz, felicidad, ni firmeza. Si apenas hay una mínima traza de codicia en la mente, todos los esfuerzos espirituales no sirven de nada... Las enseñanzas de un gurú no son de ninguna utilidad para un hombre lleno de egoísmo, y que siempre piensa en objetos relacionados con los sentidos. La purificación de la mente es absolutamente necesaria; sin esto, todos los esfuerzos espirituales no son nada más que inútiles despliegues y pompas. Es, por lo tanto, mejor que se tome sólo lo que se puede digerir y asimilar. Mi tesoro está lleno y puedo darle a cualquiera lo que él desea, pero debo primero ver si está calificado para recibir lo que yo le doy. Si me escucha con atención, con toda seguridad saldrá beneficiado..."

Baba sabía que el hombre rico a quien se dirigía era malo y codicioso. Sus pruebas preliminares habían demostrado este hecho a todos los presentes. El tener bienes no es en sí un crimen. Es nuestra actitud frente a la riqueza lo que importa. Si somos "pobres de espíritu", o sea, sin apego a nuestras posesiones, entendiendo que las tenemos porque Dios cros las confió y que deben ser usadas apropiadamente, entonces no, importa lo que tengamos, si mucho o si poco.

Aparentemente, este hombre rico, al contrario del joven rico que vino a ver a Cristo y le pidió la salvación, no se fue apesadumbrado. El cronista dice que, por el contrario, después de recibir la bendición de Baba, se fue del lugar muy feliz y contento. El, al igual que los otros presentes, había disfrutado del banquete espiritual que Baba les había servido y quizás sintiera alguna esperanza de que las percepciones así ganadas le permitirían eventualmente reducir el tamaño de camello de sus apegos, de manera que pudiera pasar por el ojo de la aguja espiritual.

Busquemos la autorrealización por el sendero de la devoción o por cualquiera de las otras vías, es necesario purificar el corazón de la codicia, del deseo, del odio, de la falsedad y de los otros vicios. Uno de los grandes purificadores, para los que pueden practicarlo, es ese ejercicio introspectivo y elevador conocido como meditación. Co . mo lo enseña Baba, la meditación puede ser sobre Dios con forma y el Dios sin forma, o con uno que conduzca al otro.

Hace mucho tiempo el Señor Krishna enseñó el mismo método (tal como quedó en el Srimad Bhagavata). Hablando, no como el guerrero, sino como el Supremo Dios, Krishna dijo: "Habiendo retirado su mente de los sentidos y habiéndola fijado en mi forma, el devoto debe ahora enfocarla en sólo una parte de la misma, preferiblemente en la cara sonriente, con exclusión de todo lo demás. Entonces, sacándola aun de allí, debe concentrarse en mi Ser todo penetrante que está libre como el cielo. Dejando esto también, y volviéndose uno conmigo, debe cesar de pensar. Entonces él me verá, el soberano interno, en sí mismo, y se verá a sí mismo en mí, como la luz que se ha unido al fuego. Todas las dudas acerca de la materia, del conocimiento y de la acción entonces cesarán".

En su anterior encarnación Sai Baba luchó valientemente por eliminar el peligroso malentendido y conflicto entre hindúes y musulmanes; en esta vida lucha constantemente por demostrar la unidad básica entre todas las religiones. Entre sus devotos discípulos hay hombres de todos los principales credos. Muestra su aprobación materializando cosas apropiadas para cada uno de ellos..  inclusive, para los cristianos, cruces e imágenes de Cristo. "Esta es la grandeza del Sanathana Dhanma, de la eterna ley espiritual... esta insistencia en la unidad detrás de la aparente multiplicidad. El Alma, que declara como la verdad básica, no contradice las doctrinas de ninguna fe. Dios no está limitado por el espacio ni por el tiempo. Es indefinible por nombres o formas".

Hablando de los males de nuestra época, Baba dice: "Las naciones se están armando y sembrando odio locamente... El hombre se ha reducido al estado de un animal salvaje... La chispa que ha surgido en la mente individual ha esparcido una conflagración mundial de odio y codicia. Estos han de ser erradicados en el individuo, en la familia, en el pueblo, en la ciudad, en la Nación; de hecho, donde quiera que levanten la cabeza. El hombre está sufriendo porque no está consciente del tesoro que tiene dentro de sí. Como un mendigo que, ignorante de los millones escondidos debajo del piso de su choza, sufre de una espantosa miseria". "Sólo cuatro bomberos podrán apagar 'esa conflagración mundial: el sathya, el dharma, el shanti y el prema. Nada más puede hacerlo".

Sathya es la verdad, es esa claridad intelectual que nos permite ver más allá de todas las farsas, falsedades, ilusiones, directo al corazón de las cosas. Por medio del sathya conocemos la verdad de nuestro propio ser, de Dios, y del universo.

Dharma es la ley espiritual de la vida. Es el poder ejecutivo para llevar a cabo el sathya, la verdad básica, en las circunstancias en las cuales nos encontramos. A veces de la manera opuesta, pero en cada caso será de acuerdo con la ley inalterable e inmortal del espíritu. A través del dharma vivimos la verdad; el dharma es sathya en acción.

ShantIR es la gran paz que llega a los hombres a través de sathya y de dharma, a través del conocer y vivir la verdad. Es aquella "paz que va más allá de la comprensión, que reside en los corazones de los que viven en lo eterno".

Prema es el amor divino que en todas las grandes religiones se nombra como la más alta expresión de Dios en la tierra. Cristo dijo que Dios es amor y que debemos amar a nuestros semejantes como a nosotros mismos. El Sanathana Dharma (Justicia Eterna) da la razón por esto; o sea, que a través de nuestro verdadero ser, el Alma, somos realmente uno con los otros, con todos los hombres y con Dios.

Definiendo este prema (amor) que fluye constantemente de Dios y que todos los hombres son capaces de sentir los unos por los otros, Sal Baba dice: "Es continuo en los malos como en los buenos tiempos. No es como la pimienta o la sal con la cual sazonan sus platos; es el pan y la mantequilla mismos, la sustancia esencial misma. Es una actitud incambiable, una inclinación deseable de la mente, firme en la alegría como en el dolor".

Una de las muchas historias que El cuenta sobre este tema es acerca del amor de Radha. Un día, Yasoda, la madre adoptiva de Krishna, andaba buscando al niño que se había extraviado. Buscó por todas partes en vano y terminó yendo a casa de Radha, pero Krishna no estaba allí tampoco. Entonces Radha cerró los ojos y meditó sobre Krishna un rato, y cuando ella dijo su nombre, el niño apareció., Yasoda lloró de alegría al ver a su amado hijo, pero después de pesar un rato sobre el incidente, le dijo a Radha: "Yo amo a Krishna como una madre, con algo de egoísmo y posesividad porque es mi hijo. Tu prema (amor) es puro; no tiene egoísmo que lo mueva". Y por eso fue más efectivo.

El prema (amor) puro tiene el poder de hacer que Dios se manifieste delante de nuestros ojos. Sai Baba mismo es una personificación de puro amor, como lo fue Cristo. Si, por su ejemplo, influencia y poder suficiente de este amor puede ser sembrado en los corazones de los hombres, el mundo será cambiado.

Finalmente, debo decir que las enseñanzas y el adiestramiento más importante de Baba los da El individualmente por medio de palabras, sugestiones, instrucciones para la acción, ejemplo y (quizás lo más importante de todo) la influencia silenciosa. Esta guía espiritual difiere para cada individuo pues depende del temperamento, estado de progreso y necesidades del discípulo en ese momento. Como es personal y secreta, no puede ser extraída y expuesta por ningún observador. Sólo puedo decir que a algunos El da mantras (fórmulas místicas), a algunos da guía especial para la meditación, a algunos da prácticas y austeridades yóguicas. Otros no reciben nada de esto, sino diferentes tipos de ayuda. Algunos seguidores parecen a veces tener mucha libertad de acción, mientras que otros deben andar con mucho tiento. A la mayoría le enseña por medio de sencillas parábolas y analogías; a los pocos que pueden comprender les enseña los significados más profundos.

El tema recurrente de todo este adiestramiento es que debemos buscar a Dios a través de la entrega del ser y de la devoción. El alma que se ha entregado totalmente, eliminando el ego externo, es capaz de absorber y aprovechar al máximo la enseñanza silenciosa y sin palabras que el Sadgurú (verdadero Maestro) irradia.

Al mismo tiempo, Baba a menudo dice: "Todo está dentro de ustedes. Traten de escuchar internamente y de seguir las direcciones que reciben". Para demostrar la importancia de esta voz interna, El cuenta la historia del Señor Krishna y de Arjuna que caminaban juntos y al ver un pájaro en el cielo, Krishna dijo; °¡Ahí va una paloma!"

"Sí,.una paloma", respondió Arjuna.

"No, creo que es un pichón".

"Tienes razón, es un pichón".

"Bueno, ahora puedo ver que se parece más a una corneja".

"No hay duda de que es una corneja".

Krishna se rio y regañó a Arjuna por estar conforme con cualquier sugestión. Pero Arjuna contestó: "Para mí tus palabras valen más que la evidencia de mis propios ojos. Lo que tú digas que es, es".

Aquí el Señor Krishna representa la divina voz dentro de cada uno de nosotros. Nuestros sentidos físicos pueden darnos un informe falso, pero la voz interna nunca. El objeto del Sadgurú externo es ayudarnos a oír la voz de nuestro gurú interno, clara y seguramente en todo momento, de manera que sea nuestro infalible conductor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO XX

 

EL AVATAR

 

Hay otro grupo de maestros más altos y más nobles que todos los maestros corrientes, los Avatares de Iswara. Son los Maestros de todos los maestros, las más altas manifestaciones de

Dios para los hombres.

 

SWAMI VIVEKANANDA

 

Cuando yo descubrí en mi primera visita a Prashanti Nilayam que la mayoría de los devotos de Sai Baba hablaban de El como de un avatar, empecé a inquirir y a leer todo lo que podía encontrar acerca de esta doctrina india de las encarnaciones divinas. En realidad, por supuesto, no es una doctrina exclusivamente india. El cristianismo enseña que Jesús, el carpintero de Nazaret, era una encarnación de la Divinidad Trina y Una, pero afirma que ésta era la única encarnación divina, un acontecimiento único en la larga historia del hombre sobre la tierra.

El Hinduismo, o el Sanathana Dharma 1, y el Budismo Mahayana por otra parte enseñan la doctrina más razonable de que ha habido muchas encarnaciones de la Divinidad en la tierra. En su forma más sencilla y más elemental, esta doctrina hindú significa que Víshnú   aquel miembro de la Divina Trinidad que se ocupa del mantenimiento y evolución dei universo  nace en forma humana. Narayana, otro nombre de Vishnú en su forma todo penetrante se considera el origen o semilla de los avatares.

El Srimad Bhagavata afirma la verdad del principio del avatar en lenguaje alegórico en su primer Libro.

"El Purusha (la Primera Persona o Dios) conocido con el nombre de Narayana es percibido por los yoguis como poseyendo miles de cabezas, de ojos, de brazos, de pies, etcétera; y como siendo la semilla de todos los avatares".

Sobre el mismo tema afirma: "Al igual que nacen incontables ríos de un océano que nunca se seca, así innumerables son los descensos del Señor; algunos de éstos son grandes, como Rama, Krishna, etc.; pero la mayoría son menores atusas (rayos) de este supremo esplendor".

Así de acuerdo con esta enseñanza hay grados en la "condición de avatar", y muchos de los grandes maestros espirituales de la India se creen que han encarnado rayos del divino esplendor y que han sido avatares parciales o menores. Los pocos, los Maestros de los maestros, los que han logrado un gran movimiento hacia adelante en la evolución espiritual del hombre, se llaman grandes avatares.

Pero, ¿cómo debemos aprehender esta cuestión en su sentido metafísico más profundo? De acuerdo con la verdadera religión, o sea, la sabiduría en el fundamento de todas las grandes religiones, cada ser humano es un descenso de lo divino en la materia. Pero a la vez que es un descenso de Dios, el Hombre también representa un ascenso desde las formas inferiores de vida. Debido al espíritu divino e inmortal que ha entrado en él, el Hombre ha luchado hacia arriba por

 

1          La Justicia Eterna. Cuando llegamos a reunir juntas las leyes morales que apoyan todas las religiones y la verdad que hay en todas ellas, podemos tener una imagen del SAnathana Dharma.

 

el camino de la evolución espiritual, y continuará ascendiendo hasta que comprenda y realice plenamente que él es divino por naturaleza; o, para decirlo de otra manera, hasta que se funda con Dios, y sepa que está fundido con Dios. Al final de su largo viaje de muchas vidas por los mundos fenoménicos de la materia será cuando llegue adonde empezó, como dice T.S. Eliot, pero sabiendo dónde está, y quién es, por primera vez. Cambiando la metáfora, la semilla divina se habrá convertido en una planta totalmente desarrollada.

Así el hombre está ahora en el punto medio entre la animalidad y la divinidad. A medida que asciende del lodo y del cieno, más afta será la luz que descienda en él, inspirando y guiando su ascenso. Todos los hombres a la vez que hijos de la tierra son hijos de Dios, como dijo Cristo. Pero cuando un individuo ha alcanzado el final del peregrinaje y lavado el polvo de la tierra en los "frescos reinos del rocío celestial", ¿qué sucede entonces? No habrá ningún deseo que lo atraiga de vuelta a la tierra, ningún karma, ningún "asunto sin terminar", para arrastrarlo de vuelta. Si él vuelve, si él reencarna, será por su amor a la humanidad, por su deseo de ayudar a sus semejantes en su titánica lucha. Una gran compasión puede ser el único motivo por el descenso de uno que haya alcanzado la iluminación, la libertad, la divinidad.

Debemos tener en mente que el que ha divido como hombre y que se realiza final y plenamente como Dios, se sumerge con la razón divina de todos los seres, la Divinidad. Deviene, en términos mitológicos, parte de la miríada de ojos, manos y pies de Narayana. Si él encarna de nuevo como ser humano no hay duda de que es Dios el que encarna, pues el alma liberada y Dios son uno.

El metafísico puede tratar de hacer una distinción entre el hombre divino y lo divino en el hombre, entre el "descenso" y el "ascenso". Pero cuando un devoto altamente intelectual de Baba le preguntó acerca de este punto, Baba dijo que no hay ninguna diferencia real, que se puede llamar "ascenso" o "descenso" pues los dos están involucrados y los dos son ciertos. El hecho es que nuestras mentes finitas no pueden realmente aprehender esta cuestión sumamente abstrusa. Todo lo que podemos comprender es que un gran avatar aun cuando tenga la apariencia humana  humano en cuerpo  es totalmente Dios en b interno.

¿Cuáles son las señas y señales por medio de las cuales podemos reconocer a un gran avatar? Las más obvias son, claro está, los poderes supranormales. Estando completamente fundido con Dios, tendrá dominio de todos éstos sin el uso de mantras, tantras o yantras. Tendrá por ejemplo, el poder de crear cualquier cosa en el momento, aparentemente de nada y de la nada. El mismo poder le permite aumentar o disminuir las cantidades y tamaños según lo requerido, y hacer desaparecer los objetos o cambiar su naturaleza.

Unos puntos importantes que hay que notar son que, en el avatar, en distinción con el mago, estos poderes no desaparecen ni disminuyen no importa lo mucho que se usen, y que nunca son usados para provecho personal sino siempre para traer bendiciones y beneficios para otros, o para la glorificación de Dios.

Otra señal del gran avatar es el poder de conferir gracia divina. Sal Baba dice que esa gracia es realmente una recompensa por las cosas buenas hechas en el pasado, quizás en una vida anterior. Es como un ahorro personal puesto a plazo fijo en el banco kármico, y que de repente se libera por el poder del avatar. No recordamos las buenas acciones, las causas y así la ganancia inesperada se considera como un don del cielo.

Pero, Baba dice, hay también una gracia especial. Esta no tiene nada que ver con las buenas acciones pasadas. No hay activos en el banco kármico contra los cuales usted puede girar, pero usted necesita desesperadamente unos fondos. Un hombre rico, comprensivo y compasivo puede salirle de fiador, y así el banco le adelantará el dinero. La gracia especial es algo así, y el avatar tiene el poder de otorgarla. Puede venir a consecuencia del arrepentimiento y de la entrega de su ser a Dios, y es así similar a la redención..

La gracia especial puede cambiar el destino de una persona, y también lo puede su opuesto: el poder de echar maldiciones. Por las leyes del karma (ley de causa y efecto), o compensación moral, todos los hombres sufrirán tarde o temprano por sus errores y malas acciones. Pero si los crímenes son muy grandes, el avatar puede apresurar y concentrar los efectos kármicos echando una condena. Así el Señor Krishna condenó a Ashvatthama, el asesino de infantes y personas durmientes, al prolongado vagar por el mundo, con sufrimiento físico y espiritual.

Si el avatar muestra ira, será la ira del justo, para dominar el mal y promover el bienestar de la humanidad. Detrás de la ira habrá la dulce levadura del amor. La personalidad en la superficie puede a veces mostrar emociones humanas, pero detrás de ellas estará la constante gloria de¡ que vive en lo Eterno. Desde las alturas eternas, más allá de la maya (ilusión), donde su centro está siempre en plena conciencia, el avatar ve el pasado, el presente y el futuro. Libre de las restricciones de¡ tiempo y de¡ espacio, percibe las causas y los efectos mucho más allá de nuestra visión humana y juzga en consecuencia. Por !o tanto, sus palabras y acciones son a menudo difíciles de entender. Pueden parecer desconcertantes, a veces hasta irracionales, para humanos ordinarios que ven sólo una pequena porción de¡ gran tapiz de la vida. Por esto decimos que el avatares inescrutable.

Estas son entonces algunas de las señales externas por medio de las cuaes los hombres de percepción pueden reconocer a Dios en forma humana. Los avatares menores, que poseen quizás algunos de estos aspectos, aparecen bastante frecuentemente, particularmente en la india. Varios han vivido y enseñado durante los últimos cien años, por ejemplo. Los grandes avatares, por el contrario, son escasos; muchos siglos pasan entre su advenimiento. Vienen sólo cuando las condiciones en la tierra han llegado a un estado crítico, cuando hay gran peligro de que las fuerzas del mal, las fuerzas demoníacas o retrasadoras dominen a las fuerzas del bien, las fuerzas dévicas (angelicales) y que llevan hacia adelante. Vienen como un remedio drástico para destruir !as toxinas del mal en !a humanidad y dar un empujón a la evolución de la conciencia humana. En e! verso muy citado del Bhagavad Gata, el Señor Krishna, hablando como Dios mismo, dice: "Cuando quiera que la virtud desfallezca y predomine el mal, yo me manifiesto. Para establecer la virtud, para destruir el mal, para salvar el bien, vengo de Edad en Edad".

No hay duda de que en la actualidad estamos viviendo una época de crisis. °`El mundo es el cuerpo de Dios", dice Baba. "Hay un cáncer en el cuerpo y debe ser removido". ¿Puede ser tratado ese cáncer o debe ser removido por medio de cirugía drástica? Esa es fa cuestión. En otras palabras, ¿debe haber una guerra catastrófica, un Armageddon, antes de que la humanidad (lo que pueda quedar de ella) aprenda a vivir en hermandad y en paz? ¿O podrá una terapia más suave ser efectiva?

Hace mucho tiempo el Señor Krishna, que era a la vez avatar celestial y rey terrenal, luchó primero por la paz. Pero encontró al final que la cirugía de la guerra era necesaria para remover el cáncer de esa época; una poderosa casta militar que se había vuelto arrogante y mala, había olvidado su dharma (los dictados de Dios). Muchos siglos antes el avatar Rama había sido obligado a tratar el mismo problema de la misma manera. Tuvo que pelear para destruir los rakshasas, los demonios en forma humana, que dominaban la tierra, y obstruían el plan divino de la evolución humana.

¿Y qué diríamos de hoy, cuando la raza humana camina por el precipicio del holocausto nuclear, y cuando llevan las riendas la ignorancia y la codicia? ¿Pueden los poderes de la luz tomar la dirección a tiempo? Baba usa una metáfora diferente. "Las hormigas blancas están de nuevo en el árbol. En la antigüedad se cortaba el árbol. Ahora tratamos de salvarlo". Así quizás haya alguna esperanza.

"¿Pero por qué ha de ser necesario un avatar?", puede preguntar el hombre religioso. "Si la intervención directa de Dios es esencial, "por qué no puede actuar desde donde está? ¿Por qué debe encarnar?" Sai Baba una vez dijo: "Una persona que desee salvar a un hombre de ahogarse debe saltar al mismo pozo; el Señor debe ven¡ aquí en forma humana para ser comprendido por los hombres".

Al tornar forma humana, debemos notar, el ser divino también toma ciertos aspectos y limitaciones humanas. Tiene un cuerpo físico al cual, como dice Swami, "debe pagar el tributo". Si estudiamos las vidas de los avatares conocidos, tales como Rama y Cristo, encontramos pruebas de algunos atributos emocionales que son más humanos que divinos, como por ejemplo el dolor, la ansiedad, la parcialidad por ciertas personas.

Puede sorprendernos el encontrar estos detalles humanos en la personalidad del Dios encarnado, pero en realidad lo acerca más a nosotros. Por estos detalles es por lo que podemos comprenderlo un poco, y así llegar a las cualidades divinas más allá de lo humano. Es así como aun siendo un ser humano con algunas de sus imperfecciones, puede un avatar ser capaz de promover el bien de !a humanidad. Acerca de su misión en el mundo Baba ha dicho muchas cosas. He aquí dos de ellas: "He venido a fin de reparar la vieja vía que lleva al hombre a Dios. Háganse sinceros y hábiles ingenieros, capataces y trabajadores, y únanse a mí. Los Vedas, las Upanishads y los Shastras, son el camino a que me refiero. He venido para revelarlos y reavivarlos".

Y también: "He venido para sembrar las semilias de la fe en la religión y en Dios. Quizás hayan oído que me convertí en Sai Baba cuando me picó un escorpión. Bueno, reto a cualquiera de ustedes a que lo pique un escorpión y se transforme era Sai Baba. No, el escorpión no tuvo nada'que ver con ello. De hecho, no hubo ningún escorpión. Vine en respuesta a los ruegos de los sabios, santos y buscadores por la restauración del deber y la virtud".

Prácticamente todos los íntimos devotos de Baba, especialmente los que lo han conocido por muchos años, lo consideran sin duda alguna como un gran avatar. Sus experiencias personales, sus sentimientos y percepciones más profundos los han convencido de ello.

Algunas personas, como el doctor K.M. Munshi, sienten la divinidad de Baba al primer contacto. Escribiendo en su periódico poco después de su entrevista inicial con Baba, el doctor Munshi dijo: "La verdadera prueba de una individualidad poseída de Dios es si tiene la capacidad de sembrar la semilla de la fe en los hombres, una semilla que, cuando florezca, los liberará de la codicia, del odio y del temor. Esta cualidad la tiene Baba en abundante medida".

Muchas personas de Occidente al igual que de la India ven a Baba como una encarnación divina. Después de su primera visita a Prashanti Nilayam, una mujer de Alemania, una devota y seria buscadora en el sendero, dijo: "Baba es la encarnación de la pureza y del amor". Más tarde, después de pasar más tiempo con El, escribió en una carta: Tstoy más y más convencida en mi ser interno de que El es Jesucristo vuelto a la tierra, con la plenitud de Cristo, como Sathya Sai Baba".

Algunas personas, sin embargo, que han visitado a Baba y lo han visto como un santo de poderes supranormales, no lo consideran como una encarnación de la divinidad. Pero el mundo siempre ha sido así. La mayoría de los contemporáneos de Krishna lo veían sólo como un hombre; y aun algunos de los grandes yoguis de la época parecen haber dudado de su condición de avatar; sólo unos pocos han visto su infinito esplendor y han sabido fuera de toda duda que lo era. Lo mismo parece haber sido cierto de Rama. Y, ¿cuántos aceptaron a Cristo como venido de la alta Divinidad cuando sus sandalias pisaban el polvo de Palestina? Aun algunos de sus discípulos no estaban convencidos.

Pero cuando uno pasa días y semanas con Sai Baba, sea en la atmósfera especial del ashram o en gira por muchos y variados lugares, pronto empieza a sentir que El está mucho más allá de las medidas del hombre. Aparte de los milagros que demuestran su dominio de la naturaleza, su poder de estar en cualquier lugar y saber lo que sus devotos están pensando y haciendo ("Yo soy como una radio y puedo 'sintonizarme' con ustedes", dice) y su capacidad para traer protección y ayuda; aparte de todas estas cualidades suprahumanas, está el amor puro y sin egoísmo. Este, por encima de todo, es un signo de divinidad semejante a la de Cristo. En el hombre a veces vemos señales de este amor para con los niños, los enfermos, los débiles. En Baba está presente todo el tiempo, fluyendo libremente de la fuente divina de su naturaleza, abrazándolos a todos, colectiva e individualmente.

Y este amor se complementa con una gran sabiduría, una profunda percepción intuitiva que ve lo verdadero más allá del juego de las sombras. Sus devotos tienen incontables pruebas de que Baba ve su pasado, presente y futuro, que conoce su karma, y por qué sufrimiento deben pasar para pagar las viejas deudas y para aprender las verdades más profundas de la vida, para alcanzar la liberación. Y El les ayuda a soportar ese sufrimiento cuando no es conveniente su eliminación inmediata. Deviene la cariñosa, gentil e indulgente madre, el valeroso, compasivo y misericordioso padre, hasta que los corazones y los ojos de sus hijos rebosan de lágrimas de devoción y se maravillan: "¿Qué habré hecho para merecer esto? Yo no puedo merecerlo".

Si se nos pidiera enumerar los atributos de nuestro concepto de Dios, el padre espiritual, la mayoría de nosotros nombraríamos los siguientes: la compasiva preocupación por nuestro bienestar, el conocimiento de lo que ese bienestar es realmente, la severa fortaleza para hacernos tomar la amarga medicina cuando hace falta, el poder de ayudar y guiarnos por el estrecho sendero hasta nuestra morada espiritual, la indulgencia y misericordia del padre que da la bienvenida con alegría al hijo pródigo que regresa, el poder de traer esenciales innovaciones al drama humano que El mismo ha creado, y un amor que es igual para todos sus hijos humanos. Estas son, desde luego, las cualidades sobresalientes en la imagen mental de Dios. Y estas cualidades  todas ellas  los que tienen ojos para ver las han visto en Sai Baba.

Además, se juzga al árbol por sus frutos, como nos dice la Biblia. Los frutos de Baba son estos devotos que se han entregado plenamente a su influencia y a través de los afros han sido moldeados por ella. Después de conocer a varios de ellos, varios visitantes occidentales han observado: "Los devotos de Baba son una maravillosa propaganda para El. Después de estar con ellos, uno sabe, aun sin conocerlo, que Baba es algo muy especial".

Yo mismo puedo decir que nunca antes, después de afros de experiencia en muchos lugares entre muchos grupos de buscadores, había encontrado un grupo de personas con tal fraternidad, tal generosidad, tal compasión y tal sinceridad. Es una felicidad estar entre ellos, y a menudo pienso en las palabras de San Juan acerca de los primeros seguidores de Cristo: "Nos amamos los unos a los otros porque El nos amó primero".

A un devoto vedantista de Baba le dije yo una vez: "¿Cree usted que Sai Baba es un avatar?" Me contestó: "Este es un tema que realmente está fuera de mis límites metafísicos. Pero de su divino amor, de su poder, de su infinidad, de su inescrutabilidad y de su misterio final no hay duda alguna". Me hago eco de ello. ¿Por qué preocuparse por una etiqueta metafísica sobre la cual los hombres discutirán de todos modos? Hay una seguridad en cuanto a los atributos divinos, y también está la sensación de profundidades inconmensurables. Como dije yo una vez en un discurso dirigido a una de las monumentales asambleas de Baba, "El escribir un libro sobre El es como tratar de encerrar el universo en una pequeña habitación".

El punto ha sido puesto más gráficamente en una historieta simbólica. Cuando el niño Krishna hacía toda clase de diabluras, una vez su madre adoptiva, Yasoda, trató de amarrarlo a un poste con un pedazo de cuerda. Pero la cuerda no quería darle la vuelta. Tomó una cuerda más larga pero ésta también resultó demasiado corta. Cualquiera que fuera el largo de la cuerda que usara, nunca fue lo suficientemente larga para darle la vuelta al divino niño.

Igualmente, yo encuentro que cualquier descripción de Sai Baba  de sus milagros, de su personalidad, de sus cualidades, de sus enseñanzas   se queda corta frente a la realidad. Hay siempre algún elemento importante que lo elude y le escapa a uno. Sobre este asunto Baba mismo dice: "Nadie puede aprender mil misterio. Lo mejor que pueden hacer es sumergirse en él. No sirve de nada discutir los pro y los contra; sumérjanse y conozcan la profundidad: coman y 'conozcan el sabor. Entonces podrán discutir sobre mí hasta la saciedad. Desarrollen la verdad y el amor, y entonces ya no necesitarán ni siquiera orar para que se les otorgue esto y lo otro. Todo les será dado por añadidura sin pedirlo".

En otra oportunidad dijo: "Desde luego que ustedes deben eliminar todo mal dentro de sí antes de que puedan evaluar el misterio. No proclamen nada antes de estar convencidos; quédense callados mientras no hayan decidido. Entonces, cuando se asome la fe, cérquenla con disciplina y autocontrol a fin de que los tiernos retoños estén resguardados contra los chivos y las vacas, la variada multitud de cínicos e incrédulos. Cuando la fe de ustedes haya crecido y sea un árbol grande, esos mismos chivos y ganado podrán acostarse debajo de vuestra sombra".

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